Los Chikos del Maiz: "Ahora mismo la democracia está en peligro"

Después de tres años de parón, están de vuelta con 'Comanchería', un disco en el que se abren nuevos sonidos, pero sin alejarse del hip hop más clásico

07.02.2020 | 04:00
Los Chikos del Maiz.

"Mucho capullo murmuró que volvemos por dinero y realmente lo hacemos porque Aznar nos echaba de menos y no paraba de bajar Podemos, que van a hacer a Llamazares bueno...", rapea Toni El Sucio en Grupo Salvaje, tema que forma parte de Comanchería, el último disco de Los Chikos del Maíz. Y sí, han vuelto, fieles como siempre a un mensaje crítico, pero abriendo su rap a sonidos como la salsa o las guitarras acústicas.

¿Qué dirían LCDM de hace unos años sobre Comanchería? "¡Vendidooooos!", bromea El Nega, encargado de charlar con EL CAMALEÓN. Eso sí, visto el panorama, advierte: "Que nadie se crea que por tener un par de ministerios y demás las cosas están hechas, hay que defenderlas".

-Meses atrás, 'Comanchería' puso fin a un parón de casi tres años, ¿qué os empujó a retomar el proyecto de Los Chikos del Maíz?

-Veníamos de Riot Propaganda, de girar con banda... Y nos apetecía el rollo del hip hop, de volver a dos micros, un plato€ Que lo de la banda también nos encanta, porque tiene una fuerza y es otro rollo... pero también nos apetecía a nivel letras: Riot Propaganda es un proyecto muy marcado políticamente y muy radical y con los Chikos tenemos esa libertad para hacer un tema sobre amor, sobre tus vivencias, filosófico... no tan marcado políticamente, que también hay temas así. Y además, que con Riot éramos siete personas y para decir algo todo se hacía cuesta arriba y aquí ahora es la dictadura del proletariado absoluto, Toni y yo hacemos y deshacemos€ (risas).

-Si el disco fuese un viaje, vamos del 'western' y 'country' de 'El extraño viaje' o 'Comanchería', a los ritmos salseros de 'Curar las heridas', a las guitarras acústicas de 'Esta ciudad es de mentira'€ sin dejar de lado, claro, las bases más clásicas como 'Luces de Neón'. Pero, ¿era un compacto en el que os apetecía experimentar?

-Sí, completamente. Nosotros venimos de un hip hop muy marcado, que es el rollo de los 90 de Estados Unidos, de bombo-caja-samples... Y en este disco sí que nos apetecía experimentar un poquillo y samplear salsa, meter guitarras acústicas, bajo€ Y estuvimos reflexionando, decíamos joder, si mi yo de 25 nos viera haciendo esto, nos diría: "¡Vendidoooos! ¡Estáis traicionando la esencia del hip hop!" (risas). Pero al final vas cumpliendo años y abriéndote más de mente y dices: bueno, por qué no€ Y sí que en el disco hay temas de hip hop más clásico, de ese rollo neoyorquino, pero nos apetecía abrirnos un poco, que ya va siendo hora. Con 40 palos no vas a estar ahí diciendo "el purista de toda la vida" (risas). Si no lo haces ahora, no lo vas a hacer nunca.

-En ese sentido, ¿es vuestro trabajo más arriesgado hasta la fecha?

-Sí, por muchos motivos. Primero porque era un disco con temas más abiertos en lo musical y estaba ahí el miedo ese al "ya se han vendido€". Y también por cuestión de la escena, porque desde 2016, que lo dejamos, ha cambiado mogollón: ahora es trap, es el rollo este de la música urbana, de coches y de chicas, de Instagram€ Y luego la dictadura esta de la imagen. Así que era un poco como: ¿dónde vamos nosotros ahora, con 40 palos ya, y además con el rollo este del sermón y de dar la chapa, de la bajona con que mira qué mal están en Palestina, que mira que mal están las cosas€? Sí que teníamos un poco de miedo, de que igual nos tocaba ya cerrar el chiringuito con este disco€ Pero ha sido todo lo contrario. Estamos alucinando porque ha sido el disco que más ha funcionado de todos. Ni Toni ni yo nos lo imaginábamos. Se ha vendido mucho más, los vinilos han volado, hemos duplicado entradas y hemos agotado en todas las salas prácticamente... Y en 2021 actuaremos en el WiZink Center (Madrid).

-Las referencias cinéfilas son ya un sello de la banda y en esta ocasión el título hace un guiño a la película de David Mackenzie. ¿Son tiempos de 'Comanchería'?

-Las referencias son algo que hemos hecho siempre. Por ejemplo La estanquera de Saigón era un guiño a La estanquera de Vallecas. Con un disco siempre nos gusta sacar el concepto y título y a raíz de ahí, ir sacando los temas y dándole forma. Aquí cogimos la peli de Comancheria porque nos parecía que tenía fuerza y pegada. A nivel conceptual, son dos hermanos desahuciados, que van por ahí pegando palos a los bancos€

-...y en las canciones, palos a bancos no, pero al resto...

-Sí, creo que eso forma ya parte de la esencia del grupo (risas).

-A nivel letras, la derecha continúa en la diana, pero también hay rimas como "abrázame hasta que el PSOE sea de izquierdas" ('Libreros'), "Errejón se ha vendido al millonario" ('Forjado a fuego'), o se etiqueta a Podemos como "un PSOE 2.0" ('Grupo salvaje'). Visto el panorama y la fragmentación que vivió la izquierda, ¿era inevitable que la desilusión se colase en los temas?

-Sí€ Es un disco que, de alguna manera, refleja el momento en que se compuso. Creo que hubiera sido distinto si ya hubiera estado la situación actual de ahora, con Iglesias de vicepresidente, con Montero de Igualdad€ Cuando se compuso era un momento en que estaba subiendo Vox mogollón, que había una sensación de apatía y de desencanto, de esto es una mierda€ porque es lo que te digo, tenemos ya una edad y son un montón de años al pie del cañón y como digo en una letra,: "Otro año que no hicimos la revolución" (Anatomía de un asesinato). Llega un punto en que te vas quemando, se te va minando la moral porque ves que lo intentas, que llevas toda la vida€ y lo que tienes es 50 diputados de Vox, Pero al final las cosas han salido muchísimo mejor de lo que esperábamos. Yo veía la cosa súper chunga, pero ha salido mediobien y ya veremos... Y a seguir empujando, porque que nadie se crea que por tener un par de ministerios y demás las cosas están hechas, hay que defenderlas. Es que ahora mismo la democracia está en peligro, y no es una cuestión ya partidista, es una cuestión de que esta peña no puede acceder a nada. Mira el destrozo que están haciendo en Andalucía, que es tremendo, que están dando subvenciones para que los niños aprendan a torear€ y mientras cierran ambulatorios. Imagínate algo así a nivel estatal.

-De hecho, el tema 'No pasarán' es un himno que invita a la autodefensa, pero en el que también se apunta a los medios de la comunicación como "órganos de propaganda". Ya lo dice una de las rimas, ¿hay un "blanqueamiento del fascismo en televisión y prensa"?

-Sí, claro, no resulta concebible este auge de la extrema derecha sin el papel fundamental y crucial que han jugado los medios de comunicación. Y en especial La Sexta, Antena 3 y Telecinco, con la señora Susanna Griso y la señora Ana Rosa Quintana, día y noche entrevistando a Abascal, a Ortega Smith El Rambo€ (risas). Y no se concibe ese ascenso sin el papel que han jugado los medios blanqueando y sobre todo normalizando a esta peña como a un partido más. El debate de investidura me pilló que estaba malo y claro, me lo tragué entero, y salió Abascal y lo primero que dijo era que los extranjeros vienen a violar. Y era... ¿pero este tío qué está diciendo? Y luego está en la sede parlamentaria, soltando datos falsos€ Y encima, con todo el cinismo, algunos se echan las manos a la cabeza diciendo que qué ha pasado aquí, que hemos llegado a esto€ Pero a mí lo que me jode sobre todo es lo de La Sexta, con Ana Pastor, Ferreras€ que encima pretenden vender que son progresistas e imparciales. Que no nos tomen por imbéciles.

-Precisamente ese tema, 'No pasarán', ha hecho que el disco se os haya quedado algo caduco pese a haberse publicado hace sólo unos meses, en octubre de 2019: decís que "no pasarán, Albert Rivera, Santiago Abascal" y no... Albert Rivera no pasó.

-(Risas). Se veía venir€ La suya era una política suicida, esto de decir "me voy a un pueblo vasco perdido a montarla", "me voy a montar a€". Era todo un "cámaras, a mí". Y al final se ha diluido como lágrimas en la lluvia.

-La gira comenzó en octubre del pasado año, pero recientemente se vio envuelta de polémica ya que el Ayuntamiento de Salamanca decidió suspender el concierto que teníais acordado en la sala CAEM, dentro de la programación municipal, "por las letras inapropiadas" de las canciones –finalmente el concierto se celebró en una sala privada–. Hace unos meses, también fueron canceladas las actuaciones de Luis Pastor en Aravaca, de Rayden y Rozalén en Oviedo€ Como dice 'Anatomía de un asesinato', ¿"que nos censuren conciertos demuestra que tienen miedo, que estamos en lo cierto"?

-Pues sí, yo digo siempre que la libertad de expresión en este país es para quien la puede pagar. Me parece alucinante que se plantee y no se corten, que digan que no vais a tocar. Es como, ¿perdona? Esto ya no es vuestro cortijo€ Pero aquí habría que hacer un ejercicio de reflexión de lo que significó la transición española y de la transición en el poder judicial, en la judicatura, en las fuerzas de seguridad, en los partidos€ Esta gente que de la noche a la mañana se acostó fascista y se despertó demócrata. Eso va dejando un poso ahí que hace que se censure un concierto y que la gente casi lo vea como normal, que es más me aterra. O lo que ha pasado con tuiteros, lo que ha pasado con el tema de la ley Mordaza€ Que pasa, pasa, pasa, va pasando y al final se normaliza. Y eso es terrorífico.

-Al hilo de reivindicaciones, el concierto de Zentral coincide con la manifestación programada en Iruña contra las casas de apuestas, otra de las dianas de vuestra música con canciones como 'Barrionalistas'.

-Es que lo de las casas de apuestas es tremendo y además cómo ha crecido entre la juventud... Hay por ahí encuestas que ponen los pelos de punta. Y ya no es sólo la ubicación física de las casas de apuestas, a las que habría que pegarles fuego como decimos, es que ahora ya pueden jugar desde el móvil. ¿Cómo combates eso? Es significativo además que todas estas casas de apuestas proliferen en los barrios obreros, no hay ni en la calle Colón ni en las grandes avenidas. La peña que tiene pasta no necesita meterse en esas historias. Nos pasaremos por la mani de Iruña.

-Regresáis a la capital navarra, pero, ¿dónde ha quedado ese "próximo bolo en Katakrak" que reivindicáis con el tema de 'Libreros'?

-(Risas). Haremos una gira por librerías... estaría bien, algo en plan acústico. No, en Katakrak presenté el libro de Arantxa Tirado –La clase obrera no va al paraíso–, que estuvimos con Otegi y es una librería de referencia por todo el material que tienen y por cómo funcionan. Sacamos el tema de Libreros denunciando el mundillo editorial este, de youtubers y escritores pollavieja€ Y hay que defender este tipo de librerías, porque lo de las grandes superficies es tremendo... En la Casa del Libro y Fnac tienes a cuatro y ya no te hablo del tema de los aeropuertos y estaciones de tren, que todo está monopolizado por la puta autoayuda. Tienes ahí una tonelada de libros de: ¿Cómo hacerse millonario?, ¡Sonríe y sé feliz!, Cómo me convertí en rico en€ Vamos, es demencial.

-"Quiero la playa bajo los adoquines", te escuchamos en el tema 'Curar las heridas'. Pero, ¿de verdad la playa todavía está ahí?

-Un poquito de arena queda. Yo creo que sí, que siempre debajo de los adoquines está la playa y está un mundo mejor, por mucho que se criminalice, que en este país, la gente mira más a un contenedor en llamas que a una familia en la calle€ Pero bueno, que los contenedores, las piedras y los adoquines son objetos, vamos a dejar ya de venerar tanto a los objetos y a venerar más a las personas, ¿no? Pues eso.