"Enfrentarte al miedo es gasolina para componer"

ZENTRAL / Todo vendido para el concierto que tendrá lugar este viernes –21.30 horas–, que contará con una escenografía diseñada para la gira

06.03.2020 | 09:02
Rául Gutiérrez 'Rulo'.

'Basado en hechos reales' es el cuarto trabajo en solitario del músico cantábro y el primero que ha grabado fuera de España: con él viajó hasta Los Ángeles (California, EEUU)

Hasta Los Ángeles (California, EEUU) viajó Raúl Gutiérrez Rulo para grabar su cuarto trabajo en solitario. "Imagina, un tío de Reinosa como yo... Era un sueño", recuerda sobre el periplo musical, en el que trabajó junto al productor estadounidense Thom Russo y al que se sumó, como colaboración especial, Craig Ross, el guitarrista de Lenny Kravitz. Una colección de canciones que se grabó "a cinco minutos del Hollywood Boulevard". De película, sí. Pero era real. Y de ahí su título, Basado en hechos reales.

-¿Qué te empujó a dar el salto ahora y a grabar por primera vez un disco fuera de España y, en esta ocasión, en Estados Unidos?

-Porque no me quiero aburrir. He pasado de grabar siempre con mi hermano Javier San Martín de Sonido XXI, con quien grabé todo lo de La Fuga y los dos primeros de La Contrabanda, a ese inmovilismo por convicción propia... a querer conocer a un millón de productores. Grabé el tercero, El doble de tu mitad (2016), con Carlos Raya, pero en vez de repetir con él –que era una opción primera–, estaba antiacomodado y también tenía un comodín, ya que con Thom Russo estuvimos a punto de grabar Asuntos pendientes con La Fuga, pero no nos atrevimos a ir, nos dio miedo... En los grupos, cuando
te va bien es como que no quieres cambiar nada, pero en este caso como soy yo el que se asoma al precipicio y si me la pego, me la pego yo solo. Y mira como es la vida de peliculera, que yo tenía la espinita, fui para allá y el flechazo fue total. Ahora mismo no me imagino el siguiente disco sin él, aunque todavía queda mucho para eso y no sé qué haré. Estoy muy agradecido a todos los productores que he tenido, he aprendido muchísimo de todos y eso te hace mejor compositor. Y luego, además, me supuso enfrentarme a los miedos, me fui solo para allá...

-¿Salir de la zona de confort?

-Pero salir de verdad. A veces los grupos hacen un pequeño cambio, como meter un instrumento en una canción y dicen que han salido de su zona de confort... Yo hablo de que te tiemblen las piernillas, ¿y sabes por qué mola? Porque eso es gasolina para componer. Si estás en el sofá de tu casa y sabes que el disco que vas a grabar va a ser igual que los últimos diez, al final te estás rascando el ombligo y no se te mueven las tripas.

-Si el disco fuese un pulso entre esa cara de cantautor y esa otra más rockero que suelen convivir en tus canciones, ¿cuál de las dos ha ganado el duelo, si lo ha hecho?

-Creo que este es el disco que más equilibrado está. Toda mi vida he compuesto yo solo y ahora me he animado con el piano. Las señales, por ejemplo, es una canción que he compuesto entera a piano y se nota, es una herramienta que me hace crear unas melodías diferentes. Hace ocho años no hubiera compuesto este tema, pero ahora busco estímulos en otros instrumentos porque si no siempre compones de la misma manera. Y en este disco hay un 50% del lado cantautor y otro 50% del lado de cantante del rock. La gente más talibán siempre quiere que hagas lo mismo, pero soy demasiado inquieto como para contentar a esa parte del público... Para mí, lo más estimulante para mí es no repetirme y eso intento hacer en mis discos, con mayor o peor acierto, y también en los conciertos.

-Aunque en 'La última bala' te escuchamos un "quiero que la última canción del disco no hable de trenes perdidos", abrirlo con 'Verano del 95' ya avanza que, de alguna manera, cierta melancolía planea sobre alguna canción. Con los pies en el presente, ¿es inevitable mirar de vez en cuando por el retrovisor?

-Sí, sobre todo cuando cumples 40 años y cambias de dígito. Cuando compuse Verano del 95 no me di cuenta de ello... Yo hago las canciones y punto, luego cuando las termino me doy cuenta del porqué de las cosas, pero al principio es algo tan visceral... Y el año pasado, cuando cumplí 40 y ya compuse esa canción, un amigo me dijo: "Algunos con la crisis de los 40 se compran la Harley y tú te hiciste esa canción". Es una mirada, aunque para mí melancolía no es tristeza, es otra cosa y los norteños la tenemos y es marca de la casa. Yo soy un tío nostálgico por naturaleza y por geografía, pero también soy un optimista nato.

-¿Sí?

-Siempre. Ahora que parece que el mundo se está yendo al carajo y parece que hay una falta de valores, un individualismo increíble... no lo veo del todo negro. Y eso es La última bala, una canción con luz, porque soy fan de las canciones que cierran los discos. A veces hago la tarada de empezar un disco nuevo por detrás para ver qué importancia le han dado. Hoy día casi no se le da importancia a lo que es el concepto de disco, pero me gusta ver qué emoción tiene la última canción, porque parece que las últimas son un poco morralla... y yo le doy muchísima importancia. Ya hicimos El vals de adiós en Especies en extinción (2012) que era todo lo contrario, era una canción de derrota... Pero esta vez no, he cumplido 40 años, sigo aquí escribiendo canciones –que así empieza el disco–, pero acabo diciendo "colega, todo lo que se viene...". Soy optimista.

-El título no es el único guiño fílmico del disco, ahí tenemos el tema 'The End', donde retratas el final de una relación que llega a tiempo, "sin lágrimas cortavenas, sin un habitual ¿por qué?". Pero, ¿no es eso casi ciencia ficción en la vida real?

-Utópico, sí. Es ciencia ficción, pero sería una maravilla. Sabemos que una retirada a tiempo es una victoria, pero yo en relaciones personales nunca lo hice así... No sé por qué cuando sabemos que quedan meses o un tiempo contado, estiramos la movida, luego no te miras a los ojos con el mismo cariño y lo haces con resentimiento. Y es una pena.

-De cara a la presentación en directo de los temas, planteas un 'show' con una escenografía muy cinematográfica, según leemos en la nota promocional. ¿Qué detalles puedes avanzar?

-Intentamos cuidar eso, de hecho llevamos un camión extra con una persona para que esté solo dedicada al atrezo. En el formato de teatro solemos currarlo más, pero en eléctrico también. Por ejemplo, llevamos un cartelón de cine gigante en el que pone el nombre de la ciudad donde tocamos esa noche, llevamos focos antiguos que hemos ido recopilando, la presentación es muy cinematográfica... Es un show muy divertido.