Síguenos en redes sociales:

Pedro Fernández RazkinCantante

“Después de la gira acústica, el cuerpo nos pedía rock’n’roll"

A pocos meses de publicar su nuevo álbum tocará este viernes en Zentral en formato eléctrico

“Después de la gira acústica, el cuerpo nos pedía rock’n’roll"

A pocos meses de publicar su nuevo álbum, del que ya ha adelantado varias canciones, Razkin tocará este viernes en Zentral en formato eléctrico. Abrirá la noche la banda Tregua. 

Han salido ya varios singles del disco que publicará en octubre, está haciendo muchos conciertos también… ¿En que situación se encuentra ahora mismo Razkin?

–Hemos estado haciendo una gira de presentación por toda España. Estamos haciendo las canciones nuevas, que formarán lo que será nuestro tercer disco, que sale el 9 de octubre. Hemos fichado con una agencia de management, que son Six Force Management y Red Sky Producciones. Firmamos en marzo, y para esas fechas ya está todo el pescado vendido en lo que al verano se refiere, por lo que el concierto de Zentral, en principio, será el último hasta la presentación del disco. Todavía no tenemos claro si sacaremos uno o dos singles más. Es la manera en la que se hacen ahora las cosas, ir sacando singles para que la gente tenga el disco prácticamente escuchado cuando salga. 

¿Y cómo se adapta a estos nuevos ritmos?

–A mí, personalmente, no me gusta nada. Me gustaba más lo de antes, que sacabas dos singles y ya lanzabas el disco. Eso hace que la gente se tome una pequeña molestia, por lo menos, en adquirirlo y en escucharlo. El sistema discográfico nos hace vivir con una rapidez casi inasumible para cualquier tipo de arte. Bueno, el sistema discográfico, no; el sistema, en general. La gente ya no te da diez segundos para escuchar una canción. Tienes que sorprender rápido y eso está cambiando hasta la manera de componer. Esta velocidad de vida que estamos llevando hace que la gente no se pare media hora a escuchar un disco. La gente no dispone de ese tiempo para absorber este tipo de cultura. Los grupos ya consolidados se pueden permitir sacar dos canciones y luego ya el disco, porque tienen una legión de fans detrás que seguramente harán por escuchar el resto. Pero nosotros tenemos que pelearlo de esta manera. No es la forma que más me gusta, pero es la que nos toca.

Desde fuera, parece que antes los tiempos estaban mejor definidos. Se sacaba el disco, se hacía la promoción, la gira, se paraba para componer… Ahora todo es guerra de guerrillas, hay que estar constantemente sacando material.

–Así es. Si no, te pierdes entre la cantidad de grupos, de bandas, de canciones y de discos que hay. A no ser que estés continuamente sacando la patita, la gente se olvida de ti totalmente. Igual es lo mejor, yo qué sé, pero ahora tampoco estamos como para probarlo. Es lo que nos está tocando vivir. Pero yo tengo muchas ganas de que siga creciendo esto al ritmo que vamos creciendo, que estoy bastante contento, y pueda llegar un momento en el que la salida de un disco sea eso: dos singles, tres a lo sumo, y luego ya sacar el disco completo, presentar la gira…

Antes ha apuntado que esta vertiginosidad está afectando también a la forma de componer, al momento en el que tiene que entrar el estribillo… ¿En su caso también lo nota?

–No. Yo en eso soy de la vieja escuela. El estribillo tiene que entrar cuando yo creo que la canción lo pide, no cuando el mainstream lo pide. Yo conozco gente que trabaja en Sony o en Warner, componiendo canciones para gente, y te cuentan que casi son exigencias de las bandas de multinacionales el hecho de que el estribillo entre en el segundo cinco, porque te dan diez segundos para sorprender; si no, el oyente pasa a la siguiente canción. Es un poco triste, porque conviertes una canción, que es un modo de expresión, en algo que no es. 

Razkin siempre ha sido muy ecléctico, pero, por las canciones que han salido ya del nuevo disco, se aprecia una especie de vuelta al rock, después de una etapa más acústica. ¿Es así?

–Sí, totalmente. Tenía ganas, porque con Joserra (Mitxelena, guitarrista), nos hemos hecho una gira acústica larga, muchísimo más amplia de lo que en un principio pensábamos que iba a ser. Montamos unos cuantos conciertos en acústico, para teatros, porque nos apetecía mucho ese rollo tranquilo. Pensábamos que iban a ser diez conciertos, pero al final fueron más de sesenta. Teníamos ganas ya de la banda completa, de guitarras, de distorsión… Después de la gira acústica, el cuerpo nos pedía rock and roll. También teníamos varias canciones grabadas en los estudios Neo Music Box, en Aranda de Duero, y decidimos hacer alguna más para tener un disco eléctrico completo. 

Me ha sorprendido la versión de Aviones plateados, de El Último De La Fila, cantada junto a Aarón Romero. ¿Cómo surgió la idea? 

–El Último De La Fila es un grupo que me encanta de toda la vida. Me parece que tienen unas composiciones magistrales, y Manolo García en solitario también me flipa. Muchas veces me paso por el Kutxitril, y con Kutxi siempre hay guitarras de por medio. Una vez, Aarón estaba por ahí. Esto fue hace bastantes años, Aarón era bastante más crío. Estábamos cantando y empezamos con esta de El Último De La Fila, y, joder, Aarón tiene el arte metido dentro del cuerpo. Dijimos que un día teníamos que grabarla juntos. Años más tarde, llegó el momento. Mantuvimos a estructura de la canción, pero fue en el estudio donde le dimos la forma, donde decidimos el sonido que se quedó al final. Ha quedado un poco más rara que las demás en cuanto a sonido, pero a mí me encanta el resultado. 

En un vídeo que ha grabado promocionando el concierto, hace mención a todas sus etapas: a Mr. Feeling, a La Fuga y a la actual de Razkin. ¿Se sigue reconociendo en todas las épocas de su carrera?

–Somos el resultado de nuestros hechos. Estoy aquí gracias a todos los conciertos y a todos los tropiezos que he tenido a lo largo de mi vida. Yo ahora miro a Mr. Feeling y me encanta lo que hicimos en la época en la que lo hicimos. Ahora mismo no haríamos las cosas de igual manera, pero en aquel momento éramos bastante más salvajes de lo que podemos ser ahora. Era la mejor manera que encontramos para expresarnos y estuvo genial. Eso terminó cuando llegó la etapa de La Fuga, en la que pasé doce años viviendo a tope. Ahora lo veo con mucho cariño. Además, hemos recuperado el sentimiento de familia con los miembros de La Fuga, nos llevamos superbien. Fue maravilloso quedar con ellos, echar la vista atrás y valorar todo lo que conseguimos hacer juntos. 

En todos estos años, ha pasado por todos los escalones: los inicios de un grupo, tocar en garitos, grandes recintos, teatros, salas… Se ha hecho la mili completa.

–(Risas). Sí, totalmente. Iba a decir que ya nada me sorprende, pero todavía me siguen sorprendiendo muchas cosas de cómo va cambiando todo el ambiente musical. Por ejemplo, el hecho de que haya que pagar por tocar. Antes, en la época de Mr. Feeling, íbamos a los sitios y te pagaban, o ponías una entrada y te la quedabas, pero partías de cero. Ahora, un grupo tiene que alquilar una sala, ya tiene que pagar unos dinerales de 600, 700 o 1.000 euros. Empiezas con miedo y esto hace que muchas bandas se echen para atrás. Si no han vendido muchas entradas anticipadas, el concierto se cancela. Esa es otra batalla que tenemos los grupos que estamos en nuestro escalón, tener que estar pendientes de las anticipadas, porque si no, no dan los números. Es una batalla complicada. Hay conciertos en grandes recintos que se han convertido en reuniones sociales, que la gente no escucha ni siquiera al grupo, pero ya tiene la entrada de 200 pavos. Nosotros tenemos que batallar con esto y confiar en que la gente a última hora coja la entrada y se acerque a las salas. Pero bueno, tenemos que adaptarnos y seguir peleando.

Hace un año y medio le vimos en un concierto acústico en Ansoáin. Decía que el concierto de Zentral será en formato eléctrico, ¿no?

–Sí, totalmente rock’n’roll. Esto es una vuelta a los orígenes en la que repasaré canciones de todas mis épocas pasadas, aparte de presentar todas las nuevas canciones, que por supuesto hay que tocar. l