Nerea Pena: "Durante mucho tiempo he estado vacía por dentro. No quería jugar ni tenía ganas de nada"

La navarra, recién operada de una lesión, confiesa que ha atravesado "uno de los peores momentos" de su vida

16.02.2022 | 20:10
Nerea Pena, en noviembre, mientras se recuperaba en Pamplona.

Nerea Pena acaba de operarse de una lesión que le provocaba fortísimos dolores y que le impidió, entre otras cosas, jugar con las Guerreras en diciembre el Mundial de España. El pasado 2 de febrero, la navarra viajó a Suecia para ser intervenida de una tendinopatía crónica en su rodilla izquierda, que la ha mantenido inactiva desde el pasado septiembre. El tratamiento conservador al que se sometió en un principio no obtuvo los resultados deseados, por lo que finalmente ha optado por pasar por el quirófano.

De momento, la recuperación de la jugadora del Vipers Kristiansand noruego marcha por el buen camino. Confía en que sus problemas físicos se resuelvan, sobre todo tras un año de auténtica pesadilla para la primera línea pamplonesa, de 32 años. En los últimos meses ha tenido que hacer frente a los dolores de una lesión que le impedían no sólo jugar, sino que incluso interferían en su rutina diaria. Ha atravesado "uno de los peores momentos" de su vida, confiesa, donde se han mezclado cuestiones profesionales y también personales. Donde su cabeza, literalmente, "no estaba" y su cuerpo se ha visto abocado a realizar un "sobresfuerzo" que le ha pasado factura. Un año, además, con demasiadas obligaciones como disputar unos Juegos Olímpicos o adaptarse a un nuevo equipo y a una nueva Liga tras su paso por Dinamarca.

Pena, con 167 internacionalidades a sus espaldas, siempre ha destacado por su liderazgo dentro y fuera de la pista, por su garra, por su fuerza, por su lucha, por ir siempre de frente, por su honestidad, su trabajo incansable, su responsabilidad y su saber mirar siempre por el grupo. Ahora le toca priorizarse, recomponerse tanto por dentro como por fuera, volver a sentirse bien y recuperar su mejor versión, tal y como dejó constancia en el escrito que subió hace poco más de dos semanas a Twitter, donde anunciaba su intención de operarse.


¿Qué tal va la lesión y su recuperación?

–Bastante bien. Ando normal y puedo flexionar entera la rodilla. No mucha gente sabe sobre la lesión. Tengo una tendinopatía en el rotuliano, que es crónica, desde hace muchos años. Siempre he estado con terapia para quitar el dolor, pero este año era ya muy fuerte. En los Juegos Olímpicos, en un salto, en un momento concreto de un partido, noté un dolor muy intenso y desde entonces no he podido manejarlo. En septiembre decidí parar para hacerme un tratamiento conservador en casa, en Pamplona, en Zentrum. El objetivo era llegar al Mundial, pero no pudo ser. Cuando volví, el dolor se mantenía, aunque algunas cosas mejoraron. Pero no podía entrenar con normalidad. Así que me informé y me recomendaron un doctor en Suecia, especialista en este tipo de lesiones, que cuenta con una terapia propia de intervención para solucionar este problema. Decidí ir para allí.


¿Cómo fue la intervención?

–Me dijo que tenía un ratón articular, un pedacito de hueso incrustado en el tendón, y eso es lo que hacía que el dolor no remitiese. Mi teoría, que no sé si nadie me la puede confirmar, es que cuando yo sentí ese fuerte dolor en los Juegos pasó algo que desplazó el hueso, ya que desde entonces ese dolor lo tengo muy localizado. Agradezco que me hayan operado, porque me han quitado ese llamado ratón articular y espero y deseo que eso fuese la causa del dolor. Pero lo veré durante la rehabilitación.


¿Le han dado algún tiempo concreto de recuperación? ¿De posibles plazos para volver a las pistas?

–La recuperación depende de cada persona. Para mí es como jugar a la lotería. No sé cuándo voy a volver. Tampoco sabían que tenía este ratón articular, lo vieron el mismo día de la operación. Supuestamente, yo me iba a hacer un raspado del tendón, tenía zonas dañadas ahí, y la terapia que utiliza este especialista raspa esas partes e intenta revivirlas, por así decirlo, para que vuelvan a regenerarse. Es una terapia un poco especial y eso también lo hizo. Al final depende de cada persona, pero esa terapia tiene entre 2 y 4 meses de recuperación. El dolor que yo sentía es como si tuviese un cuchillo clavado en el mismo tendón. En movimientos concretos notaba como si alguien me apuñalara ahí. Espero que eso fuese el ratón articulado que me han quitado. Si es eso, confío en que la rehabilitación sea más o menos rápida. Si no lo es y tras el raspado que me han hecho necesita más tiempo, eso lo dirá la rehabilitación. Realmente prisa no tengo. Estaría genial terminar la temporada, porque el equipo está haciendo una campaña muy buena, y es un asco estar fuera y no poder ayudar. Pero está claro que tengo ya una edad y ahora mismo lo que quiero es recuperarme bien. Tengo clarísimo que no quiero jugar con dolor.


En aquel escrito que colgó en redes hablaba del 'comienzo de una nueva era'. ¿A qué se refería exactamente?

–(Se ríe). Es una frase que tengo con un par de amigas. El día 31 de enero celebramos el Año Nuevo y tomamos las uvas otra vez, porque nuestro 31 de diciembre fue una mierda. Intentamos crear una nueva era a partir de ese día. Ha sido un año muy difícil tanto profesional como personalmente. Parece que la entrada de un nuevo año sirve siempre como para cambiar y lógicamente no es así. Se vio perfectamente en enero para nosotras, así que creamos una fecha desde cero en la que esperemos que todo mejore. En mi caso concreto, ojalá esta operación sirva para cambiar la tendencia que llevo en estos últimos meses.


En ese mismo escrito también comentaba que era una 'lucha diaria', que estaba 'rota por dentro'... Se desprende de todo ello que si a nivel físico lo ha pasado mal, a nivel mental ha sido también muy duro.

–Probablemente ha sido más duro a nivel psicológico. En 2021 pasaron muchas cosas. Cambié de equipo a mitad de temporada, estaba el Preolímpico, el objetivo de los Juegos... Y yo, personalmente, atravesaba un momento muy malo de mi vida. Está claro que mi cuerpo ha sufrido todo ello. Yo he hecho un sobresfuerzo tremendo en mi cuerpo porque mi cabeza no estaba y eso lo sabía. Pero eran muchos los objetivos y yo me decía a mí misma que tenía que estar, que eran muy importantes. Sobre todo por lo que significan. Sin embargo, yo no estaba realmente. No quiero decir que ha sido el peor momento de mi vida, pero sí que el año pasado he atravesado uno de los peores momentos de mi vida. Me obligué a estar para el equipo, porque había una meta que cumplir. Eso ha sido un esfuerzo tremendo y he jugado con dolores y con molestias mucho tiempo. El combo ha sido explosivo. Ha habido un desgaste. Durante mucho tiempo he estado vacía completamente por dentro. No quería jugar al balonmano, no quería entrenar, no tenía ganas para nada y estaba allí porque tenía que estar. Ha sido muy duro. Los deportistas saben que una de las mejores cosas de nuestro trabajo es disfrutar de lo que hacemos y para dedicarte al deporte tienes que tener muchísima pasión, necesitas energía, y cuando cualquier problema te afecta es complicado. Quienes tienen problemas personales y psicológicos saben que es muy difícil llevar una vida diaria, así que imagínate cuando tu vida diaria es estar físicamente siempre al cien por cien, entrenando, para intentar ser mejor. Además, yo formo parte de un colectivo y si no estoy bien, es una pata menos.


Escuchándola da la sensación de que el balonmano se ha convertido en el último año en algo así como su enemigo. En algo que ha tenido que lastrar€

–El balonmano no se ha convertido en mi enemigo, al final he sido yo. Mis decisiones son las que me han llevado a que esté en esa situación. Ahora mismo, a posteriori y tras unos meses, me he dado cuenta de que tomé una decisión probablemente incorrecta. En aquel momento aposté por el balonmano cuando creo que debí haber apostado por mí y no lo hice. Al final es complicado cuando priorizas cosas por delante de ti misma –se emociona–. Pero había muchos objetivos que cumplir. A nivel personal, yo llevaba mucho tiempo queriendo ir a los Juegos Olímpicos. A nivel colectivo, durante mucho tiempo he sido una parte importante del equipo y me sentía también en deuda con él. No me arrepiento de la decisión que tomé, porque si hubiese renunciado también me habría arrepentido de otra manera. En aquel momento opté por la que decisión que creí que era la correcta.


Seguro que no le habrá faltado en este tiempo el apoyo de mucha gente, de su entorno, de quienes la quieren.

–Eso desde luego. En los momentos malos todo el mundo sabe que la gente realmente importante es la que siempre está ahí. En este período he tenido más apoyo que nunca. Todo el mundo que me conoce y que está a mi lado se ha dado cuenta de cómo estaba –vuelve a emocionarse– y sabía cuáles eran mis circunstancias. En los malos momentos también te das cuenta tanto de la gente que está a tu lado como de la que tienes que prescindir. Con todo, esto para mí ha sido un aprendizaje. Duro, pero aprendizaje. Siempre se sacan cosas positivas y después de este tiempo he vuelto a recuperar fuerzas, estoy un poco cuesta arriba, no he perdido las ganas de recuperarme, no he tirado la toalla, sigo aquí y si algún día hay que tomar una decisión, se tomará. Pero espero haber solucionado el problema de la lesión, que ya incluso llegué a pensar si era un dolor real o que lo generaba mi cabeza. Con esta operación he salido contenta y creyendo eso, que no me estaba inventando ese dolor que tenía. Ahora toca currar, recuperarse, aún hay cosas bonitas por delante y lo único que necesito son fuerzas, energía y tiempo para sanarme.


Eso es lo mejor que podemos oírle, después de lo que ha sufrido. En ese tiempo, ¿se planteó dejar el balonmano?

–Te planteas muchas cosas. Dejar el balonmano como tal, retirarme y hasta luego, no. Tomarme un descanso, sí. Y todavía sigue siendo una opción. No está tachada de mi lista. La gente que me conoce sabe que llevo mucho tiempo en la elite de este deporte, también fuera de casa, en el extranjero, al máximo nivel y aparte de que físicamente empiezo a estar tocada, este período malo que he tenido a nivel personal me ha comido mucho. Es algo que nunca he descartado, el tomarme un descanso, un respiro, porque nuestras temporadas son muy fuertes. La pasada fue un no parar con campeonatos en diciembre, Preolímpico, Juegos, Champions y sí que me lo he planteado. Puede que la gente diga 'está lesionada, es un descanso'. No, no lo es. Estás todo el día haciendo rehabilitación y ejercicios, intentando que la rodilla responda, es frustrante cuando tienes dolor... Pero bueno. Este verano será el primero, después de unos años, que voy a tener descanso de verdad y eso creo que va a ser para mí muy necesario. Voy a ir sobre la marcha. No me planteo ahora mismo retirarme del balonmano, pero no descarto que, si no remonto, puede que me tome un descanso para darme un tiempo.


¿De dónde saca las fuerzas? ¿Espíritu 'guerrero'? ¿Su carácter navarro? ¿Todo junto?

–Sinceramente, no lo sé. Porque ha sido muy duro, de verdad. Muy duro –llora–. Me he dejado llevar, he intentado ir para delante, aunque no respondía... Era una lucha diaria el ir a entrenar, el ver que no estás... Ha sido muy difícil, sinceramente.

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