Omar Fraile ciclista del astana

“El WorldTour es un círculo muy pequeño y si no das el nivel te quedas fuera”

La temporada ciclista late de cerca para Omar Fraile, que hoy inicia el curso en la Vuelta a la Comunitat Valenciana con el objetivo de mantener el nivel mostrado el pasado año

08.02.2020 | 17:59
El santurtziarra Omar Fraile.

bilbao - Asume Omar Fraile (Santurtzi, 1990) que igualar el éxito de la campaña 2018 será muy complicado. Vencedor en una etapa del Tour, un "sueño", otra de la Itzulia y una más en Romandía, para el vizcaíno, lo primordial pasa por seguir creciendo como ciclista, sabedor de que el WorldTour exige al máximo. A Fraile le gustaría brillar en la clásicas de las Ardenas, una cuenta que le queda pendiente. "Me quedó esa espina clavada, dice antes de emprender el curso el próximo miércoles.

Debuta en Valencia. ¿Con ganas de comenzar?

-Sí, siempre se tienen ganas. Piensa que venimos de muchos meses entrenando y siempre hay ganas de comenzar la competición.

¿Qué tal ha ido en la pretemporada?

-Ha sido un pretemporada diferente a la de otros años. Pero bueno, al final tampoco he cambiado muchas cosas. La verdad es que me encuentro bastante bien.

Tuvo un susto con un accidente de coche. ¿Cómo se encuentra?

-Bien, por mí parte esta olvidado. Estoy entrenando a tope. La verdad es que tampoco me trastocó muchos días de entrenamiento. Tuve algunos dolores que he arrastrado pero ya estoy casi al 100% y puedo entrenar con normalidad. Lógicamente te trastoca en el plano psicológico, pero lo he enfocado bien y estoy totalmente centrado.

¿Qué espera del año?

-Después de un año bonito, lo enfoco con mucha ambición y muchas ganas. Veremos cómo empiezo la temporada y a partir de ahí sabremos dónde estamos. Aspiro a hacer una buena temporada.

¿Cuáles son sus objetivos?

-En todos las vueltas hay etapas que me gustan. Me gustaría estar bien para la Itzulia y las clásicas de las Ardenas, que son los primeros objetivos que me marco este año.

¿Las clásicas entran por derecho propio en territorio Omar Fraile?

-Sí. Está claro. Las clásicas siempre me han gustado, son el tipo de carreras que me atraen. Son el primer gran objetivo del año.

Tras las victorias de calidad obtenidas el pasado año, ¿se ve con más opciones de hacer algo grande en las clásicas?

-Sí, sobre todo porque tengo un calendario que me posibilita llegar a tope a esas clásicas. Luego descanso, así que no tengo problemas de poder exprimirme al máximo. Mi idea es coger el punto de forma para afrontar con garantías la Itzulia y las clásicas de las Ardenas.

Entiendo que entonces finalizaría su primer bloque de la temporada.

-Sí. Así es. Estaríamos sin competición casi un mes. Una semanita para descansar y después una concentración de 18 días en el Teide y luego correr Suiza, los campeonatos de España y estar en el Tour, mi segundo gran objetivo del año.

Debutó en el Tour y fue capaz de ganar una etapa en Mende. Así que no se perderá la carrera francesa.

-Sí. Después de hacer las clásicas, lo más apropiado es el Tour. Si estás a tope en las clásicas es difícil poder estar bien en el Giro. Se trata de hacer las clásicas, descansar bien y afrontar la segunda parte de la temporada, que también me gusta mucho.

Tras sus triunfos en 2018, tendrá más libertad para buscar victorias durante esta campaña.

-Sí. Por suerte en el equipo confían en mí y siempre tengo esos dos o tres días de libertad para buscar mi momento, aunque tenga que trabajar para otros. En la pasada Vuelta, íbamos con un gran líder, como Miguel Ángel López, y aún así tuve un par de días para lucirme. El equipo me dará oportunidades y yo trataré de aprovecharlas.

Venció una etapa en la Itzulia, otra en Romandía y alcanzó el cielo ganando una etapa en el Tour. ¿Se puede pedir más?

-Ojalá lo pueda igualar. Mejorarlo va a ser muy complicado.

¿Le queda alguna espinita clavada de la pasada temporada?

-Sí, las clásicas se me atragantaron un poco con el calor. Después de un invierno muy duro en casa, las clásicas se me cruzaron un poquito. Me quedé un poco a las puertas de estar en los grupos que disputaban las victorias. Si tengo que poner un pero a la temporada sería el de las clásicas. Me faltó ese puntito para disputarlas.

Debutó en el Tour y venció en Mende. ¿Cuántas veces ha recordado aquel triunfo?

-Buah, esa recta la tengo grabada a fuego en mi memoria. En subidas así, como la de Mende, de diez minutos de esfuerzo, me manejo muy bien. Aunque no soy escalador puedo aguantar yendo bastante fuerte y creo que con subidas cortas puedo estar ahí. Fue un momento mágico en mi carrera deportiva, algo por lo que todos soñamos y luchamos. He visto la imagen mil veces. Tengo el vídeo de aquella victoria en el móvil y la he visto un montón de veces.

¿Le sirve a modo de estímulo ver esas imágenes?

-Sí, porque aunque la gente se queda con el hecho de la victoria, eso te recuerda todo el trabajo que hay detrás, lo que me costó conseguir esa victoria, los meses que pasas entrenando, fuera de casa? todo eso está detrás. Te das cuenta que todo el esfuerzo que has hecho merece la pena y eso te motiva.

¿Ha vuelto a repasar la etapa que se le escapó por un palmo en la París-Niza?

-Sí. De todo se aprende, y más de la derrota. Me faltó más fuerza que otra cosa para ganar, pero también me equivoqué. He visto más veces ese esprint que no gané que el esprint de la Itzulia. Se trata de aprender de los errores y no volver a cometerlos.

¿Es perfeccionista?

-No lo soy, pero me gusta intentar serlo.

¿Qué Omar Fraile veremos en la carretera?

-Seguiré siendo el ciclista que soy, corriendo al ataque. Quiero ser el ciclista que hemos visto los últimos tres años. Mi idea es mantenerme ahí.

¿Qué es más complicado, llegar o mantenerse?

-Mantenerse. Llegar cuesta muchísimo, pero mantenerse es lo más duro y nunca puedes creer que lo has hecho todo. Tienes que seguir trabajando.

Con su reputación de cazaetapas, ¿cree que se le vigilará más, que le costará más ganar?

-Sí. Ya no va a ser tan fácil. Sé que soy un hombre a seguir y todo será más complicado. De todos modos, pienso que si trabajas bien y entrenas duro se pueden conseguir las cosas.

¿Lo suyo es más instintivo o cerebral?

-Creo que es un poco de las dos cosas. Siempre tienes que buscar ese punto de equilibrio. El tirar de corazón y de instinto está bien, pero tienes que saber leer la carrera, interpretarla, para saber que cuando atacas, tienes que hacerlo para hacer daño.

En su equipo aterrizan los hermanos Izagirre. ¿Cuál ha sido el recibimiento?

-Muy bueno. Estamos en el mismo grupo. Entrenamos los cuatro juntos y siempre se agradece ese ambiente en un equipo tan internacional. Nos sentimos muy cerca de casa aunque estemos en un equipo extranjero. Es un ambiente muy guapo.

Son cuatro vascos en un equipo del WorldTour. ¿Qué creen que aportan al Astana?

-Yo creo que apuestan por nosotros por nuestra forma de ser. Aportamos al equipo ese punto de buen humor. Somos corredores que nos llevamos bien y los resultados han salido. Eso les funciona y han seguido esa línea.

Tras brillar tanto, habrá ganado jerarquía en el Astana.

-Bueno, pero al final eso no te tiene que valer para cambiar nada. Sigo siendo el mismo. Te dejan elegir un poco más las carreras que igual el primer año no podías elegir.

En el plano personal supongo que un curso tan bueno le ha tenido que servir para ganar en confianza.

-Para mí conseguir las victorias, que es algo con lo que se queda sobre todo la gente, no es lo más importante. Para mí lo más importante es que a cada carrera que iba conseguía tener un buen nivel. Yo siempre he dicho que si algo tenía que mejorar era en tener mayor regularidad. Eso lo he conseguido. He logrado mejorar. No voy a pedir subir un puerto de una hora entre los diez mejores, pero sí que es verdad que he mostrado un buen nivel siempre y he podido trabajar hasta dónde me lo ha pedido el equipo. Eso fue lo más importante para mí y lo que más confianza me ha dado.

Sobre todo en una categoría como el WorldTour, que no se perdona.

-Sí, con un error estás fuera. Es un círculo muy muy muy pequeño y exigente. Si te equivocas o no das el nivel, te quedas fuera del WorldTour.

Eso lo tiene muy presente.

-Sí. Está grabado a fuego. No te puedes descuidar. Hay que trabajar al máximo siempre para seguir y explotar los años de profesión. No se trata solo de andar en bici. Somos apasionados de la bicicleta, pero somos conscientes de que hay que dar lo máximo para mantenerse.

En la pasada Vuelta a España, le homenajearon a su paso por Santurtzi. No hay mayor reconocimiento que el de los vecinos, ¿no?

-Que el pueblo se vuelque contigo es muy bonito. Se me puso la piel de gallina pasando por el pueblo.

Una de las etapas de la próxima edición de la carrera, concluirá en Bilbao. ¿Le gusta la idea?

-Queda lejos todavía, pero sí que lo he pensado. El final es un pelín duro para mí, pero bueno, es corto. Si estamos allí, supongo que lo intentaré, como paso en la etapa de Oiz. No era una etapa para nosotros, pero era muy especial y había que intentarlo.

Acompañó a Valverde en la victoria del Mundial. ¿Cómo lo vivió?

-Pues como si fuera mi victoria. Sinceramente, no sé si es porque lo veía desde fuera o qué, pero me alegre más de su victoria que cualquiera de mis victorias. Nos emocionamos muchísimo. Para mí es un ídolo desde pequeñito. He ido creciendo con sus victorias. Ayudarle a ganar su victoria más preciada, lo que más a él le motiva era espectacular. Cuando estábamos en la concentración de Sierra Nevada vimos el nivel que tenía y teníamos claro que teníamos que llegar en nuestra mejor forma porque la podía liar. Esa unión y esa motivación hizo que cada uno estuviera en su sitio en el momento preciso y luego él remató.

Dígame, ¿ha recibido el Rólex?

-Algo tenemos por ahí; je, je, je. Da bien la hora. Alejandro se portó espectacular con nosotros.