Un peaje perpetuo

La Real sufre en nottingham con el 5-3-2 inicial y mejora tras el regreso a su esquema ordinario, pero no pasa del empate víctima de la nula contundencia de la zaga

09.02.2020 | 21:40
Willian José conduce el balón anoche en Nottingham, en presencia de Roberto López y de varios rivales.

Nottingham F.2

Real Sociedad2

NOTTINGHAM FOREST Muric, Cash, Robinson, Worrall, Dawson, Watson, Grabban, Alfa Semedo, Adomah, Silva, Lolley. También jugaron Johnson, Edser, Appiah y Ameobi.

REAL SOCIEDAD Rulli; Gorosabel, Aritz, Llorente, Navas, Kevin Rodrigues; Guevara, Pardo, Roberto López (Zurutuza, m. 45); Portu, Willian José. En el minuto 60 Imanol hizo diez cambios y a partir de entonces jugaron: Zubiaurre; Zaldua, Le Normand, Sagnan, Aihen; Zubimendi, Odegaard, Zurutuza; Januzaj, Isak, Naïs Djouahra.

Goles 1-0, m. 3: Worrall. 1-1, m. 12: Roberto López. 2-1, m. 27: Grabban. 2-2, m. 87: Naïs Djouahra

Árbitro Simpson. Sin amonestados.

Incidencias Partido de presentación del Nottingham Forest, disputado en el estadio City Ground de la localidad británica.

Donostia - El algodón no engaña. Por mucho que estés en pretemporada. Por mucho que el resultado no importe un 26 de julio. Por mucho que el rival tenga gente fuerte y corpulenta para absorber juego directo. Por mucho que no estemos aún en época de extraer conclusiones definitivas. Si te vas a Inglaterra a jugar un amistoso (o dos) contra rivales de la segunda división local, pones a prueba la contundencia de tu defensa. Y de eso la Real no anda precisamente sobrada. Ni ahora ni durante las últimas campañas. Anoche no se escaparon puntos en Nottingham. Pero lo harán a menudo a partir de agosto si el equipo continúa pagando un peaje casi perpetuo, el de su endeblez en área propia. Conceder dos goles de la nada exige malabarismos para ganar partidos. En verano, en otoño y en invierno. También en primavera, por supuesto.

En su tercer amistoso de la pretemporada, los txuri-urdin empataron ayer en el campo del histórico Forest (2-2). Marcaron los potrillos Roberto López y Naïs Djouahra, pero lo que realmente rescató a los de Imanol fue el cambio de esquema que el oriotarra ordenó en el minuto 60 y que supuso el regreso al 4-3-3. Hasta entonces el cuadro blanquiazul era víctima de dos circunstancias cuyo análisis debe resultar bien distinto. Por un lado, los lógicos y comprensibles desajustes propios de un equipo que modifica su esquema y ensaya un poco habitual 5-3-2. Por otra parte, el ya mencionado carácter blando de la zaga cuando se trata de rechazar balones largos, tanto laterales como frontales. Lo primero no preocupa. Lo segundo debe hacerlo.

Y es que da igual que tu idea troncal de juego pase por situar el bloque alto, lejos de tu portería. Durante una temporada en su conjunto, siempre habrá rivales, muchos, que logren llevar los partidos a su terreno. Siempre habrá fases en las que te toque juntar líneas, replegarte y achicar agua con mayor o menor comodidad. A día de hoy, parece evidente que la Real sufrirá horrores en semejantes contextos, sin vislumbrarse una solución que alcanzar a base de trabajo. Hay cosas que no dependen de la táctica ni de la pizarra. Cuestiones de fortaleza defensiva de cada uno, de concentración, de hacerte valer para evitar remates peligrosos y quitarle trabajo a tu portero. Cuestiones, en definitiva, que atienden a tus individualidades en la zaga. Y el perfil de los futbolistas que tiene la Real en la parcela es el que es. Salida aseada de balón. Capacidad para contener a campo abierto. Pero dentro del área propia...

irregular primera parte La película del partido de anoche habla de una primera mitad marcada, en clave txuri-urdin, por el esquema de tres centrales y carrileros. El asunto tuvo sus luces y sus sombras, pero deparó la sensación general de que la probatura provocó más desajustes que fortalezas. Costó contener al Nottingham, más allá de la defensa de balones directos, porque Pardo sufrió para desempeñar un rol que le exigía un gran despliegue físico, saltando a la presión del lateral diestro rival. Pero la Real también se las arregló para crear peligro, jugando la baza de Kevin como hombre libre. Los de Imanol atrajeron por dentro, tirando de superioridad numérica, para despejar el camino al baionarra, principal baza ofensiva. De sus botas nació el gol de Roberto López, tras un gran servicio en profundidad del lateral a Portu. Pero la momentánea igualada no sirvió para evitar un resultado adverso al descanso: los ingleses marcaron gracias a un aclarado de libro en un córner, y aprovechando también una segunda jugada tras acción a balón parado.

El panorama varió tras el intermedio. De inicio, porque Imanol sentó a Roberto López, cambió de perfil a Pardo (pasó a la derecha) y el equipo lo agradeció con posesiones más pausadas y largas. Igualmente, con robos más rápidos y frecuentes. Después, en virtud del verdadero punto de inflexión del duelo, las diez sustituciones realistas en el minuto 60 y la consiguiente vuelta al habitual 4-3-3. Zaldua, Odegaard y Januzaj hicieron del diestro el lado fuerte ante un replegado rival. Y el joven Naïs, desde el sector opuesto, aprovechó los espacios generados para liderar el camino hacia el empate. El meta local rechazó con apuros un derechazo suyo desde la frontal. Repitió intervención luego tras disparo de Isak, a centro del joven franco-argelino. Y en el minuto 87 llegó la igualada, gracias a un nuevo disparo del propio Naïs Djouahra.