Mikel Merino Centrocampista de la real

Mikel Merino: "Siempre voy a barrer para casa y tengo que decir que como El Sadar no hay nada"

Navarro de pura cepa y tan orgulloso de sus orígenes - Mikel Merino confía en que este segundo año en Donostia sea el de su explosión

"Soy del equipo en el que estoy, de la Real, y cuando vaya a El Sadar iré a muerte a por ellos, así como cuando juguemos en Anoeta iré a muerte a por ellos"

10.02.2020 | 00:52
Mikel Merino, ayer en las instalaciones de la Real Sociedad en Zubieta.

Navarro de pura cepa y orgulloso de sus orígenes. Merino confía en que este segundo año sea el de su explosión

donostia - Minuto y resultado... ¿Cómo han comenzado la Liga?

-Estamos bien, con ganas de seguir trabajando, dando continuidad a ganar puntos y sobre todo al estilo de juego que tan bien nos vino la temporada pasada y que ahora también lo hemos hecho bien durante la pretemporada.

Empatar en Mestalla en la jugada final no es cualquier punto...

-Sí, hay que darle mucho valor a ese punto, sobre todo porque tal y como iba el partido podía haber sido peor. Yo creo que el equipo se lo merecía, ese punto e incluso más, por el juego que hizo y por cómo dominó el partido, pero al final hay que conformarse. Mejor un punto que cero.

Aihen destacaba que lo lograron siendo fieles al estilo...

-Tenemos que mantener el estilo que empezamos el año pasado. Dominar la posesión, ser conscientes de que nuestra fuerza es el pase, el estar el equipo unido, el entrelazarnos a través de tener el balón y no perder de vista la verticalidad, porque muchos equipos juegan a tener el balón pero pierden la verticalidad. Mantener nuestra esencia, saber cuándo jugar en largo y cuándo hacerlo en corto.

Odegaard, Merino, Illarra, Zubeldia atrás, en el banquillo Zurutuza, Guevara... Más el arsenal ofensivo. Mucho y bueno.

-Sí, es lo que nos repite mucho el míster, que hay una competencia brutal para jugar en el equipo y que cada uno tenemos que estar a nuestro máximo nivel si queremos jugar. Ves los nombres y ya te impresiona, y luego ves cómo juega cada uno y te impresiona más todavía. Hay que estar centrado porque el que juegue lo puede hacer y para mantener el puesto hay que darlo todo.

Odegaard, Merino e Illarra en el centro, con Zubeldia atrás, ¿es una declaración de intenciones?

-Sí, el rival sabe que le espera correr detrás del balón y no tener la posesión todo lo que quiere, porque nosotros nos hacemos fuertes con eso. Los tres que jugamos en Mestalla somos jugadores muy distintos, con perfiles diferentes en cuanto a cada posición. 6, 8 y 10 son las posiciones que nos cuadran a cada uno. Que Zubeldia jugara de central nos da otro medio centro más, otro jugador que tiene calidad para tener la pelota y así asegurar mucho más el juego.

Con esa seguridad y calidad en los pases interiores, ¿el equipo crece y gana en confianza?

-Y nosotros mismos. Cuando nos salen esas cosas en el campo sientes una confianza enorme, porque sabes que se la puedes dar, que te la va a devolver. Son cosas que iremos viendo y trabajando según pasen los partidos porque es cuestión de tener confianza en tu compañero e ir conociéndolo. Ese feeling se consigue con el tiempo. Yo creo que el estilo que tenemos se basa en el centro del campo. Cuando consigues hacer en espacios tan reducidos que parezca fácil, el rival sufre mucho. Y cuando dominas el centro del campo, dominas el fútbol y dominas el juego. La gente de arriba tiene que saber que en cualquier momento le puede llegar el balón y todos estamos entrelazados en eso.

Ser la plantilla más joven de la Liga ¿es hándicap o virtud?

-Tiene un poquito de cada. Siendo joven estás lleno de ilusión, de ganas de competir, tienes las piernas y la cabeza frescas, aunque sí es verdad que en Primera puedes pecar de juventud. Pero combinamos juventud y experiencia. El mismo Oyarzabal, Zubeldia y yo mismo, contamos la experiencia de haber jugado muchos años en la elite. El tener partidos acumulados hace que ya no seas un joven cualquiera, hace que seas un joven-veterano, por así decirlo.

La Liga pasada cometieron muchos pecados de inexperiencia.

-Bueno, sí, es el peaje que tienes que pagar. Si quieres poner jóvenes que mejoren y hacer que crezcan como futbolistas, tienes que pagar ese precio. Esos posibles fallos que, a la larga, te van a dar beneficios.

¿Qué le parece que el perfil de fichajes de la Real sean jóvenes?

-Bueno, el tema es complicado. Lo ideal sería conseguir un punto intermedio entre la veteranía, la experiencia y la juventud. Y si eres capaz de conseguirlo con un grupo de jugadores jóvenes que ya tengan esa experiencia, pues mejor todavía. Yo creo que el equipo aprendió mucho del año pasado, de esos partidos contra el Villarreal o Levante. Yo creo que en este partido en Mestalla se vio que, cuando el equipo tuvo que sufrir, tuvo que encerrarse atrás, lo hizo bien. No se quedó a medias como podía pasar el año pasado, que querías apretar siempre y no se daba la oportunidad, y el equipo cuando tuvo que sufrir, sufrió. Yo creo que eso te lo van dando los partidos y que mantener el grupo del año pasado nos da esa experiencia y que vamos a ir a más.

Otra cosa en la que destacaron en Valencia fue en la presión. ¿Creen que hay un equipo más físico?

-El año pasado el equipo también intentaba hacer la presión alta desde el inicio y correr muchos minutos. Estamos en el inicio de la campaña, se ha insistido mucho en eso desde la pretemporada y es normal que los jugadores apuesten por los que les dice el míster. Tenemos jugadores idóneos para hacer esa presión. Si conseguimos mantenerla los 90 minutos será brutal, porque el equipo rival va a sentirse ahogado, por no tener el balón y cuando lo tengan, el ver a perros apretándoles, va a ser duro para ellos. Así que intentaremos mantenerlo, aunque sabemos que es muy complicado estar 90 minutos al máximo nivel, por eso hay que saber qué minutos estamos bien, cuáles estamos mal y jugar acorde a ello.

Expertos dicen que la Real es uno de los clubes a seguir, ¿notan la expectación que generan?

-Hay muchas expectativas puestas en este equipo. Ya el año pasado se vio que somos un equipo que hace un fútbol atractivo. Con los fichajes se ha generado mucha ilusión en los medios, en la gente? Pienso que tenemos que saber que tenemos un equipo para aspirar a entrar en Europa, tenemos que ponernos eso como objetivo, pero no volvernos locos. El año es muy largo, incluso cuando parece que te estás alejando del objetivo, no hay que perder la cabeza como vimos el curso anterior, que parecía que habíamos perdido el objetivo y hasta en la última jornada dispusimos de la opción de meternos. Debemos ser conscientes de que contamos con un gran equipo y sentir la confianza de que somos mejores que muchos.

Los nuevos parecen haber encajado, son buenos.

-Son fichajes en los que se ha acertado. Tienen calidad, talento, son jóvenes, mucha profesión y margen de mejora y eso es lo que da ilusión, el ver que un proyecto de jugador puede ir a más, que está llegando un grupo que puede hacer cosas bonitas de cara al futuro. En cuanto a los nuevos, estamos todos muy contentos, pero no hay que dejarse guiar por los primeros partidos porque esto es muy largo. Por ahora van muy bien.

¿Le ha sorprendido alguno? A Odegaard y a Isak ya les conocía.

-Sí, y a Portu de jugar contra él. Con Remiro coincidí también un par de convocatorias con la sub'21.

¿No será usted el próximo director deportivo?

-(Risas) Isak me ha sorprendido porque cuando estuve con él en Dortmund hace dos o tres años era un crío, bueno, sigue siendo un crío, pero física y atléticamente tiene mucha movilidad, se mueve muy rápido para lo alto que es. La verdad es que sorprende.

Odegaard. Un salto de calidad.

-Sobre todo porque es una posición para el que no había un perfil para ocuparla, esa zona de 10 en la que tienes que enganchar con los delanteros. El año pasado yo jugué un poco más adelantado para hacer esa función, pero Odegaard es un perfil más propio de ese estilo. Puedes confiar en él, trabaja defensivamente, corre mucho? Por ahora todo está muy bien y muy bonito.

La afición está muy caliente. ¿Palpan eso? ¿Les presiona?

-La presión de la afición la tenemos siempre. El año pasado la tuvimos también, pero era el primero que estábamos en el nuevo Anoeta y ahora con la reforma entera ya estamos acostumbrados a lo que va a ser el campo. Ya estamos acostumbrados a ver el balón y ver las gradas de fondo. Que la afición esté caliente es lo mejor que puede pasar, porque nos va a calentar también. Tener gente gritando hace que corras más, que juegues mejor y que el rival venga más... cagao, por así decirlo (risas).

Anoeta será otra historia, va a dar miedo.

-Poniéndome en la piel del que viene de fuera, el venir a un estadio en el que sabes que vas a correr detrás del balón, porque nos gusta tenerla, cuando la tengas vas a sufrir porque te van a apretar y encima vas a tener a la gente encima del equipo y encima tuyo, pues? Tenemos que hacer de este campo un fortín, tenemos que hacer que los rivales sufran en cada visita.

El Mallorca, con sus pistas, solo perdió un partido en casa la temporada pasada

-Sí, son partidos que son complicados de jugar porque acaban de subir y no tienes muy controlado cómo van a jugar. Nosotros tenemos que ir a hacer nuestro partido, dominar el balón, que corran, que sufran, que vean que esto es Primera División y que somos un equipo de calidad. Ellos van a estar hipermotivados, porque los primeros partidos en Primera siempre son de máxima motivación, pero hay que intentar frenar ese ansia que puedan tener, el empuje de su afición con el fútbol, pausar el partido y a partir de ahí hacerles sufrir.

En la lista de pecados de juventud del año pasado estaba 'tropiezos contra recién ascendidos'...

-Bueno, eso no sé si es pecado de juventud o no, pero es complicado jugar contra estos equipos, tenemos que mejorar en ese aspecto. Son partidos que tenemos que ganar, sobre todo cuando piensas que eres superior. Los encuentros normalmente suelen complicarse un poco, pero este año, con ese extra de madurez que tenemos, iremos a más.

Me centro en usted. Su estado de forma se encuentra al...

-Ahora mismo me encuentro bien. He aprovechado las vacaciones y estoy con las pilas cargadas. De peso estoy bien. Estaré al 80%, hay cosas que afinar todavía.

¿Satisfecho con su actuación en Mestalla?

-Me encontré bien, seguro con balón, con poso, di al equipo lo que se me pedía: meterme entre líneas, buscar a los de arriba, filtrar balones? Ese trabajo que no es tan bonito de ver pero que también hay que hacer.

¿Ya se siente importante?

-Cuando llevas partidos y minutos, con la confianza que el míster y mis compañeros me dan, es para sentirse importante, dar siempre ese empujón para que todo el mundo vaya a una. Este año tengo como objetivo el crecer como futbolista y sobre todo el intentar dar un paso adelante en ayudar al equipo.

La apuesta de Imanol en usted escenificó el cambio de estilo.

-Con Asier solía jugar, pero tenía más partidos en banda, en el doble pivote, suplente? Pero no tenía continuidad. Pero Imanol desde el Bernabéu me puso a jugar sin lugar a dudas, me dio la confianza; creía en mis posibilidades, en mi fútbol y el cambio lo hizo él. Yo intento adaptarme a lo que nos pide y da la casualidad de que pienso igual que él. Coincido al 100% con lo que nos exige. Trabajar la presión, ser valientes con el balón, intentar alternar tener el balón con mandarlo largo y apretar. Me siento cómodo con esta forma de jugar, se ve en el campo y es el momento idóneo para que consiga explotar.

¿Ha tardado mucho su momento?

-Ha seguido el patrón que debía seguir. No es fácil llegar a un club nuevo y que sea tu momento enseguida. Tiene que gestarse y ahora estoy hecho y derecho, maduro, tengo una buena edad para sentirme bien físicamente.

¿Sigue lejos de su máximo?

-Sí. Soy muy joven. Todavía tengo mucho que mejorar, que aprender. El top se consigue a base de experiencia, de tener partidos, en base de saber qué va a hacer el rival? Eso se consigue con experiencia y con más partidos lo alcanzaré.

¿Ha caído de pie en la Real?

-He caído en un sitio en el que sabía que tenía un cojín para caer blandito. No iba a caer en piedras o a los tiburones. Iba a un lugar en el que sabía que podía estar bien. Cuánto iba a tardar en adaptarme al 100% era la incógnita pero que iba a caer bien estaba claro por la ciudad, la gente, la filosofía, que es al 100% lo que yo pienso.

Le ven como un jugador con condiciones top, pero que es demasiado irregular todavía...

-Yo noto que rindo bien, que estoy a un nivel correcto, pocos partidos me voy con la sensación de Qué desastre, aunque sí que hay otros que digo No tan bien como me gustaría. Pero sí noto una progresión ascendente conforme pasa el tiempo. Me noto más seguro de mí mismo y con mis compañeros y eso va a llevarme a un lugar en el que quiero estar.

¿Aparcamos ya lo de que es mediocentro y le consideramos volante?

-Me considero polivalente, puedo cambiar de posiciones. El cuerpo me pide jugar en el sitio de Illarra, hacer cosas de Odegaard, pero donde estoy ahora es el lugar donde tengo que estar: donde puedo sacar el balón y llegar al área. Ahí pudo explotar mi máximo y dar todo mi potencial.

Usted defendía que dónde más cómodo jugaba era en la sub-21, siente que su propuesta es igual...

-A la hora de defender jugamos con dos pivotes y me siento muy cómodo, pero a la hora de atacar en esa zona intermedia en la que si puedo salir de tres me puedo meter entre el centro y el lateral, cojo eje cuando Illarra se mete entre centrales, cuando hay balón en banda me dejan llegar al área, tengo libertad para moverme más o menos donde me gusta y estoy cómodo porque entiendo lo que tengo que hacer en cada momento. Imanol nos lo explica muy claro. Y lo mejor para un futbolista es cuando entiende lo que tiene que hacer.

El Europeo no fue como imaginó...

-Jugadores como Fabián y Ceballos tenían que jugar. En un torneo como este, tan gordo, quieres lo mejor para ti pero sobre todo para el equipo, que va a ser lo mejor también para ti porque te llevas la medalla que al final ganas. Yo entendía que el míster apostara por esos dos jugadores por delante del pivote porque estaban a muy buen nivel. Sí que podía haber jugado de 4, me sentía con capacidad, pero se apostó por otros mediocentros y es entendible. Marc hizo un trabajo espectacular y yo aportaba mi granito de arena cuando salía.

No está mal jugar un torneo de ese calibre con dos de su equipo...

-Es un orgullo sobre todo saber que representas a un club en la sub-21 que son jóvenes y sobre todo tienen gran nivel y son campeones de Europa es una gozada y un orgullo. Estábamos muy bien allí.

Igor fue el último en llegar allí.

-Es muy polivalente. En la sub-21 lo conocí menos, llegó más tarde y al principio estaba un poco más cohibido, pero cuando se suelta es un jugadorazo. El otro día en Mestalla hizo un partidazo también de central; o de lateral, de mediocentro?

Con Oyarzabal llegamos a punto que hay que dar gracias cada año de que siga en la Real.

-Sabemos lo que es y hay que dar gracias de que esté aquí. Tiene un amor por este club que es increíble, y una capacidad para jugar brutal. El interés de clubes como el City confirma lo que hay. A un futbolista que aspira a jugar en esos equipos y sigue aquí hay que darle las gracias y valorarlo. Cuando ves una noticia así piensas Hostia, a ver si se nos va a ir el amigo. Pero estaba tranquilo, y sigue aquí porque quiere.

¿Qué necesita mejorar Merino?

-Este año quería sobre todo mejorar el aspecto físico, cuidarme, acabar mejor los partidos. El año pasado corría mucho, acababa casi todos los partidos con doce kilómetros, pero quiero hacerlos de más calidad. Eso era muy importante para mí. También mejorar defensivamente, mejorar y utilizar más la derecha, los golpeos, el tiro a puerta? Son detalles que me van a hacer mejor jugador.

¿Alguien se lo dice y le ayuda?

-No, lo veo yo, y sobre todo mi padre, que no tiene pelos en la lengua para decirme lo que tengo que mejorar.

¡Usted es mucho más completo que lo que era su padre!

-Que no te oiga mi madre (risas). Me dan muchos consejos tanto él como mi madre y yo soy todo oídos.

Su año: 35 partidos y cinco goles.

-No está mal, pero quiero aumentar la cantidad de goles. El año pasado empecé más cerca de lo que he empezado este año y va a ser más fácil, pero me he propuesto llegar más al área, intentar crear más ocasiones, meter más goles. Si un mediocentro mete goles ayuda mucho al equipo.

¿Cree que puede ser un centrocampista de diez goles por curso?

-Un año bueno pueden ser diez goles. Es una burrada, porque Mikel el año pasado metió trece. Si el equipo está bien, por qué no.

¿Se identifica con algún jugador?

-Quizá Bruno Soriano, del Villarreal, antes de la grave lesión estuvo a un gran nivel. Luego los Lampard, Gerard? Me puedo identificar como mediocentro de recorrido, que son potentes, les gusta tener el balón.

¿Siente que en el 3-1 ante el Madrid de la Liga pasada en el que marcó y jugó muy bien encajó por fin todo?

-No sé si ese día o antes, pero esa tarde sabía que había llegado a un sitio que estaba bien: que era importante, que jugaba, que metí gol, que el equipo estaba bien? Fue un día feliz porque ganamos y encima marqué. Hace que sepas que has acertado.

¿Se siente querido por la afición?

-Me siento querido. Obviamente, cuando no das el nivel hay más murmullo. Algún que otro día, sobre todo cuando volví de la lesión y no estaba bien físicamente y me pudo la presión de tener que jugar sin estar del todo bien, pero es completamente normal. Yo me siento querido y entendido dentro del campo. Saben qué tipo de jugador soy y qué puedo aportar.

¿Se parece a la de Osasuna?

-Distinta. Siempre voy a barrer para casa y tengo que decir que como El Sadar no hay nada, con la forma en la que están contigo y te apoyan cuando vas mal? Son estilos similares. Tanto Osasuna como la Real son clubes parecidos, con filosofías parecidas y la afición se parece también.

¿Va a tener un conflicto de intereses con Osasuna en Primera?

-Ninguno, porque siempre he tenido claras mis ideas. Soy del equipo en el que estoy, de la Real, obviamente cuando Osasuna no juegue contra la Real quiero que gane. Pero cuando vaya a El Sadar iré a muerte a por ellos, así como cuando juguemos en Anoeta iré a muerte a por ellos.

¿Se siente casi como un canterano?

-No me siento un canterano porque no he crecido aquí, pero sí me siento parte de la familia porque tengo muchos gustos parecidos, soy un chaval de la tierra, estamos muy cerca los unos de los otros y siento como mío el club. Con ese sentido de pertenencia de que gente como yo está peleando por cosas como yo y cree igual que yo? Hace que se una todo.

La semana siguiente el derbi. San Mamés le espera...

-No creo que lo tenga en mente. Son cosas que se viven en un derbi, hay mucho en juego, sobre todo a nivel de orgullo. Ganar este partido es muy importante. El año pasado tuvimos la suerte de vencer los dos y bien ganados y este año iremos a por lo mismo.

¿Le motiva si le silban?

-A todo el mundo le da extramotivación. Es un partido que tiene esa pizca de controversia, que ellos van a ir a muerte, como nosotros. Vamos a ir a ganarlo, como todos los partidos, pero sabiendo que hay más en juego.

¿Pero es de los que se crece?

-Sí. Me gusta jugar esos partidos. En el Camp Nou y Bernabéu y contra Barça y Madrid en casa me he sentido muy cómodo y es porque en partidos grandes tienes que dar ese extra y quieras o no estás metido.

El Barça le viene siguiendo...

-Estos equipos tienen tantos jugadores en la agenda? Es un orgullo y una alegría que te vinculen con equipos así porque significa que estás haciendo bien tu trabajo. Pero no me lo tomé más que como un rumor. Se agradece, sirve para motivarte y se deja de lado. En mi cabeza ahora no hay nada que no sea la Real. Como jugador, desde antes, cuando di el paso a irme al Dortmund es porque en mi cabeza tengo jugar en los mejores clubes, en la Champions, en la selección? Lo que todo niño sueña. Igual no es muy realista pero yo es por lo que tengo ilusión. Si en un futuro se da la oportunidad de estar en el mejor equipo del mundo, sea cual sea, todo jugador quiere estar. No pienso en eso, sino en alcanzar mi mejor momento, en mí mismo y en ayudar a la Real lo máximo. Sé que estoy en un lugar idóneo para mí, para crecer y que si soy capaz de llevar a la Real a uno de esos puestos y pelear en Champions y mantenerlo en zonas altas sería feliz, pero mi objetivo es siempre el máximo.

¿Va mucho a Pamplona?

-Voy a menudo, una o dos veces por semana depende del plan que tengan mis amigos, mi familia? Me gusta cuidar las relaciones con mi gente y a pesar de que vivo aquí y paso mucho tiempo aquí, son tres canciones de viaje, 45 minutos, y estoy ahí.

¿Se vive mejor en Pamplona que en Donostia?

-Distinto. Me quedo con Pamplona.