Sergio Campos entrenador de la peña sport

“Espero dejar una herencia en el club por la forma de trabajar”

Desde hace tres semanas, la Peña Sport tiene un entrenador profesional. Por ahora no ha conseguido los resultados esperados, pero confía en su trabajo

10.02.2020 | 08:59
Sergio Campos da órdenes desde la banda en un partido.

Desde hace tres semanas, la Peña Sport tiene un entrenador profesional. Por ahora no ha conseguido los resultados esperados, pero confía en su trabajo.

pamplona - Sergio Campos es entrenador de la Peña Sport desde que se levanta hasta que se acuesta. Trabaja mañana y tarde para el equipo. Ha recorrido casi 600 km por un sueño de ampliar su experiencia en los banquillos y tiene fe ciega en su trabajo.

Da la sensación de que la Peña Sport tiene más fútbol que puntos.

-Sí, mucho más. En el fútbol esto de que el que perdona lo acaba pagando se está dando con nosotros. El domingo nos empataron en el 90 y en Burlada cometimos un penalti y perdimos a un jugador, que nos hizo pasar del 0-2 al 2-2. Estos partidos nos dicen que hemos sido superiores y hemos merecido más, pero el fútbol a veces son pequeños detalles y ahí hemos salido perdiendo, porque hemos pasado de ganar a empatar. Faltan puntos.

¿Qué es lo más inmediato que quiere trabajar?

-Hay muchas cosas que mejorar, incluido el propio trabajo. Yo estoy cambiando cosas y el equipo está trabajando bastante bien. Si seguimos así, va a ser complicado no recibir recompensa.

¿Qué cosas está cambiando?

-La manera de trabajar, intentando que sea todo un poco más profesional. Pero hay cosas que se quedan en el cuerpo técnico.

En estas tres semanas, ¿qué opinión le merece la Tercera navarra?

-He estado en cuatro o cinco partidos de posibles rivales y me ha sorprendido el nivel de intensidad y compromiso que tienen los equipos. Es una competición que tiene muchas tarjetas, porque los equipos llegan al límite. La Tercera está muy igualada y los partidos que he visto entre equipos de arriba y de abajo no se ha reflejado en el campo.

¿Le gusta ver el fútbol en el campo o prefiere Footters?

-Ambas. Footters es una herramienta que está ahí y cuando no tenemos partido procuro ver Tercera, División de Honor juvenil... Afortunadamente, aquí las distancias son muy cortas y en 100 km tienes muchos partidos.

Dedica la mayor parte de las horas del día al fútbol.

-Sí. He venido a trabajar. A las 10.00 llego al campo, preparo entrenamientos, analizamos al rival... Mi mano derecha es el preparador físico. Hago un parón para comer, hago deporte y por la tarde vuelvo al campo. Entrenamiento y ayudo a los equipos de base. Estamos creciendo y espero dejar una herencia en este club en cuanto a la forma de trabajar.

Así, ¿los siete días de la semana?

-Pues sí. Si viene algún familiar cojo alguna hora de descanso y hacemos turismo. Ya conozco Olite, Pamplona, Tudela, San Sebastián, Logroño... No había estado en Navarra antes y ahora ya conozco bastantes sitios. En el club me han acogido genial y los entrenadores rivales también me han dado buena impresión.

¿Se siente más observado por ser un entrenador de fuera de Navarra en una Tercera con técnicos de aquí?

-La verdad es que sí. Sé que no es lo normal, pero entiendo que será al principio. Cuando voy a algún campo, la gente me mira o me señala... Intento pasar desapercibido pero por ahora no lo he conseguido.

¿Ha firmado hasta junio?

-Sí, pero no miro más allá del partido del fin de semana.

Llegó solo desde Albacete. ¿Cómo lleva el día a día?

-Bueno, mi mujer es funcionaria interina y tiene trabajo hasta el 31 de diciembre. Todavía no he podido ir a Albacete, que es donde vivimos, porque he tenido aquí mucho trabajo. Tiro de teléfono, aunque el rato de la noche, después de cenar en casa, es complicado. Llevo siete años con Ana, mi pareja, y se le echa de menos. Estamos adaptándonos y a a ver si en algún puente podemos vernos o algún día que juguemos sábado y los resultados vayan bien y tengamos fiesta hasta el martes, intentaré ir a ver a mis padres.

Es un ejemplo de que el fútbol condiciona su vida personal.

-Esta profesión compromete mucho a nivel personal. Tienes que estar rodeado de gente que respete eso y haya aprendido a convivir con eso, porque hay momentos complicados. A mi mujer la conozco de toda la vida y siempre he estado entrenando. Nos casamos este mes de julio y era el primero que no entrenaba. Pero ella es la que quería que entrenara cuanto antes y la que más me apoyó a la hora de tomar la decisión. Así que estoy disfrutando del camino.

¿Tiene claro que quiere ser entrenador?

-Sí. Es lo que siempre he querido hacer. Este año pusimos punto y aparte en Albacete, de salir de mi zona de confort y con mi edad empezar una aventura. No pensaba que iba a ser tan lejos. Pero estoy con muchas ganas de luchar.