"Como rojos os merecéis todo lo que os pase"

05.04.2020 | 00:34
Alberto Lorenzo. En el recuadro, con el escudo de Osasuna en la solapa.

Alberto Lorenzo Lamas, periodista y directivo de Osasuna en los años veinte, engrosa la lista de personas afines al club que fueron fusilados tras el golpe de 1936. Fue detenido en Obanos y sacado de San Cristóbal para ejecutarlo en la Bardena

Revista Panenka (febrero de 2020), especial Osasuna, artículo de Félix Monreal sobre la historia club; señala los fusilados del 36 y, ¡sorpresa!, a los ya conocidos añade uno nuevo: Alberto Lamas. Llamamos a Félix, nos dice que aparece en actas del club, va a consultar su archivo y ya nos avisará. Consultamos el Fondo Documental de la Universidad Pública de Navarra que está en la Red: ¿Se trata de Alberto Lorenzo o Alberto Lamas? El padrón municipal de 1935 nos lo aclara: Alberto Dionisio Lorenzo Lamas. Se lo comentamos a César Layana; trabaja en el Instituto Navarro de la Memoria Histórica, conoce a la familia de Alberto y nos pone en contacto con Pili Jaurrieta, de Obanos. Hablamos con ella; no lo conoció, pero guarda su memoria a través de todo lo que le contaba su madre. Además de su testimonio, rastreamos la hemeroteca a ver qué encontramos.

Alberto nació en Pamplona (9/10/1900) y murió fusilado en la Bardena (5/8/1936). Fue detenido en Obanos (19/7/1936) en casa de su familia y encarcelado en el Fuerte de San Cristóbal. El día que nació él, falleció su madre. Francisco Lorenzo Morón. Su padre era militar. Dejó la crianza en manos de Francisca Armendáriz, que trabajaba como servicio en casa de los Lorenzo, en la calle San Antón de Pamplona. Alberto vivió con Francisca, su padre se encargaría de la manutención y de costear sus estudios. Alberto desarrolló su vínculo familiar con Francisca, entre Pamplona y Obanos, donde solían acudir.

A la edad de 16 años –nota del Diario de Navarra, participa con un donativo de 5 pesetas para homenajear a Jose María Huarte. Alberto inició sus estudios en la Universidad de Zaragoza en 1918; después, trabajaría como periodista. Pili, sobrina nieta de Francisca, relata lo que su madre le contaba; tiene algunas fotografías y cartas que nos hace llegar, el certificado de notas de la Universidad... La madre de Pili quemó, entre las pertenencias de Alberto en Obanos, aquello que consideraba comprometido, una vez que lo fusilaran. La represión fue durísima y se extendió a las familias de las víctimas.

Alberto era un joven atractivo, con apariencia distinguido, como de clase social alta. Acudía con frecuencia a Obanos a casa de Francisca. De carácter abierto, compartía con cualquiera del pueblo. Tenía novia (Camino Sarasa) y pensaban casarse. En la calle San Miguel, cerca de la plaza San Nicolás, había un comercio de alimentación donde trabajaba ella.

Imposible encontrarnos con Pili. En el momento que conocemos el caso da comienzo el confinamiento actual. Por WhatsApp nos envía fotografías y cartas de Alberto. Hablamos por teléfono en varias ocasiones. En una fotografía aparece Alberto con la insignia de Osasuna (escrito a mano aparece el año 1923). Umbelino Urmeneta diseñó el escudo y compartía amistad con Alberto. Le comentamos a Pili, se sorprende, nunca había reparado en el detalle. Tiene un valor incalculable: de todos los fusilados de Osasuna, es el primero que recoge un sello que lo identifique con el club.

Formó parte de la directiva de Osasuna en la temporada 1926 (era vocal de atletismo), dato aportado Félix Monreal. Pili desconocía su vinculación con el club. Se repite con frecuencia. Son los papeles los que identifican a estos osasunistas olvidados. Después de la guerra y la represión, las familias sufrieron en silencio durante décadas. El dolor apenas dejó espacio al rato sobre otros aspectos vitales, de lo cotidiano, de anécdotas de quienes les quitaron la vida violentamente. El manto de silencio y desconocimiento que tratamos de superar para que el centenario no deje a nadie en el olvido.

Alberto profesionalmente era periodista. Director de La Voz de Navarra durante un año, en un periodo indefinido a finales de los años 20. Se fundó en 1923; tras el golpe fascista de 1936 sería clausurado por su tendencia nacionalista vasca, publicándose después en su rotativa y sede el Arriba España. Pili nos muestra cartas enviadas a su madre, Francisca; en la parte superior, el membrete del periódico. Eran Sanfermines; no hay mucha gente como se esperaba; en los pueblos la cosecha iba con retraso; habla de su nuevo cargo de director; insinuaciones respecto al Diario de Navarra...

Había sido simpatizante del nacionalismo vasco. Se repite con cada familia que nos reunimos de aquellos fundadores de Osasuna. Como director de La Voz de Navarra encontró diferencias con el PNV y acaba por distanciarse. Evoluciona hacia posiciones de izquierda. En 1930 funda y dirige el periódico Democracia junto a Ramón Bengaray, amigo y compañero, quien imprimía el periódico en su imprenta. Directivo de Osasuna en ése período y fusilado como Alberto en el 36, como Natalio Cayuela y como otros tres más.

Se afilió a Izquierda Republicana. Más tarde, funda el semanario Abril, de tendencia republicana y será su director en Pamplona. Lo cuenta a la familia por carta, fechada en Madrid, donde participa en las reuniones constituyentes. En el padrón municipal del año 1935 su domicilio es C. Mayor 52, 2º. Pili cree que esa dirección sería el local del semanario o del partido (no hemos podido comprobar) porque siempre creyó que vivía en San Antón.

El 17 septiembre de 1935 fue encarcelado, como director de Abril, por la publicación de un artículo que denunciaba el caso Luis de Sirval. Periodista asesinado por unos legionarios en comisaría, a quienes con anterioridad había denunciado por haber asesinado a sangre fría a la joven revolucionaria Aída de la Fuente, durante la represión de la revolución de Asturias. Hechos que ocurrieron en Oviedo en 1934. Los legionarios fueron condenados a seis meses de prisión por el asesinato de Sirval. El caso se convirtió en un escándalo. Unamuno, Machado, Azorín y otros intelectuales lo denunciaron públicamente. Alberto escribió:

"Con el alma angustiada, avergonzado de nuestra propia fe, con asco insuperable, hemos asistido a través de las columnas de los periódicos a la vista del proceso por la muerte de Luis Sirval. Hemos podido comprobar que de nuevo existe en España una casta de intocables. Y ellos son quienes imponen unos fallos inicuos a unas togas que no desean sino besar unas botas, este es el enemigo. Habladle de las monstruosidad Sirval. Os contesta con un ligero movimiento de hombros ¿A dónde vamos, Señor? Recordamos que por repartir una hoja se ha condenado a seis años de presidio a un joven de diez y siete años; que por dar un viva están presos, condenados a varios años algunas gentes, que están, en fin, llenas de presos las cárceles de España, mientras pasean orgullosos e insolentes, los del 20 de Agosto, mientras Dimitrio Ivanof, matador de Luis Sirval, sale a la calle hecho un héroe del órdel y de la patria€".

Alberto se defiende, dice que él no lo escribió, sólo lo publicó. El juez sentencia: desacato a la autoridad, un mes y un día de prisión. Su abogado defensor, Enrique Astiz Aranguren, republicano miembro de AR y luego de IR, fusilado en Undiano (8/8/1936), también era amigo de Jesús Monzón. Encontramos una reseña en la La Vanguardia del día siguiente; informan de la presencia de periodistas extranjeros en Pamplona, denuncian públicamente el encarcelamiento.

La amistad que le unía a Ramón Bengaray y a Urmeneta aparece también en sus últimos días de vida. El día del golpe, el 18 de julio de 1936, marchó a Obanos a casa de la familia a esconderse de quienes querían detenerlo; alguien del pueblo lo delató (Pili sabe quien fue), que fumara, cuando nadie lo hacía, hizo sospechar a alguno. Un conocido falangista de Puente, quien acudió armado y preguntó por Alberto. Clara, la madre de Pili, le dijo que no estaba en casa, la encañonó y le amenazó con matarla, Alberto se entregó.

En una nota del Diario de Navarra (26/7/1936) se dice que fue detenido por la guardia civil de Puente al infundir sospechas; confesó haber salido de la ciudad en compañía de su correligionario Bengaray y fue puesto a disposición de la autoridad militar.

Clara llamó a Pamplona a un conocido y le dijo que lo habían llevado preso al Fuerte. En dos ocasiones acudieron con el taxista de Obanos al alto del monte Ezkaba: querían entregar ropa y comida para Alberto. No lo consiguieron; el tercer día les habían avisado que lo iban a poner en "libertad". El capellán del Fuerte, que era de Obanos, les dijo: "Como rojos, os merecéis todo lo que os pase". Se dieron la vuelta; un guardia de Artajona les aseguró que estaba en El Fuerte, que le pidió un cigarro y éste le regaló el paquete porque sabía que lo iban a matar en la Bardena. Era 5 de agosto de 1936.

Años después el capellán apareció en casa de Clara y esta le respondió: "No te recibo con metralleta como tú lo hiciste, pero en ésta casa no entras ni vas a poner un pie". Se marchó. Cada 5 de agosto, Clara rezaba por Alberto. Cuando Miguel Javier Urmeneta aparecía en la prensa como alcalde, Pili le oía decir a su madre: "Uno de estos Urmeneta le iba a pasar a Alberto a Francia". Umbelino Urmeneta, autor del escudo de Osasuna, que con toda probabilidad era quien iba a ir a rescatarlo, ingresó en prisión el 23 de julio. En diciembre se exilió a Francia –nos lo cuenta su hija Zuria–, donde vivieron seis años. Años antes diseñó el escudo de Osasuna, el que luce Alberto en su solapa.