Poca cancha se le ha dado a esta noticia, menos de la que merece: los habitantes de Hamburgo han decidido en referéndum que su ciudad –la segunda más poblada de Alemania– no sea candidata a los Juegos de 2036, 2040 ó 2044. Es la segunda vez que los hamburgueses se oponen al sueño olímpico –la primera vez fue en 2015, también en referéndum, contra la candidatura a los Juegos de 2024–. Y con el mismo argumento: es una ruina económica para tan efímera publicidad. Los Juegos tienen una inmensa audiencia y unos no menos inmensos ingresos, pero la voracidad insaciable del COI ha ido in crescendo década tras década y ya solo da migajas a las ciudades organizadoras, que no logran así cuadrar sus cuentas. Y en Hamburgo no quieren estar después varios lustros pagando la fiesta. Llegará un día en el que el COI no tenga más remedio que aflojar y será gracias a decisiones tan sensatas como las de la gente de Hamburgo.