La música en directo atraviesa uno de los mejores momentos de su historia. Por variedad, por programación, por éxito de público. En su actual dimensión, ¿es una moda pasajera? Puede ¿Hay una burbuja? Seguramente. De lo que no se puede dudar es de que Navarra vive también en este sentido un periodo dulce, como muestra el hecho de que en la Comarca de Pamplona convivan, repletas de programación, cuatro salas que todos los fines de semana venden cientos o miles de entradas; o el éxito del festival En Vivom que estos días ocupa la Ciudadela y que en septiembre hizo vibrar al Navarra Arena, un recinto versátil y que permite a Pamplona acceder a circuitos y artistas a los que sería imposible atender de otro modo.
Navarra es asimismo un terreno propicio para las bandas, con cerca de un millar en activo. Ahora que se cumplen 30 años de la visita de Bon Jovi a Pamplona, con sus 25.000 entradas vendidas y sus 180 desmayos atendidos –sin duda el mayor concierto de la historia de Navarra y hoy por hoy irrepetible– conviene recordar que la música no vive solo de los grandes eventos o festivales. Una escena local y vibrante permite que salte la chispa adecuada y prenda la llama. Y, puestos a soñar, una sala de mayor capacidad, de unas 2.000 personas, la guinda que falta a las actuales instalaciones.