El tándem del éxito

Imanol Arregui es la cabeza visible del proyecto, el que lidera el banquillo de Osasuna Magna, un trabajo que desde hace casi 20 años comparte con su inseparable ‘segundo’ y a la par amigo Miguel Hernández

08.02.2020 | 21:33
Miguel Hernández (izquierda) e Imanol Arregui, ayer en el pabellón Anaitasuna de Pamplona.

Imanol Arregui es la cabeza visible del proyecto irurtzundarra, el que lidera el banquillo de Osasuna Magna, un trabajo que desde hace casi 20 años comparte con su inseparable ‘segundo’ y a la par amigo Miguel Hernández.

pamplona - Hoy en día es imposible entender el éxito del Xota sin mencionar a Imanol Arregui. En sus 18 temporadas al mando no sólo ha consolidado al equipo de Irurtzun en la máxima categoría del fútbol sala, sino que le ha llevado a alcanzar cotas inimaginables hace no tantos años, como la disputa de la Copa de España o el juego de unos play off por el título. Con buenos papeles, además. Codo a codo con los grandes. Imanol es la cabeza visible de un banquillo en el que, sin embargo, no está solo. Ni mucho menos. A lo largo de todo este tiempo le ha acompañado, mano a mano, Miguel Hernández, segundo entrenador de la plantilla, el preparador físico, y una pieza fundamental en el éxito del club.

Juntos llevan miles de kilómetros en autobús a sus espaldas. Horas de concentración, de hoteles, de ver vídeos y preparar partidos. Son casi 20 años ya de idilio, de un matrimonio que funciona, que ha sido capaz de sentar las bases de un equipo que atraviesa ahora mismo uno de sus momentos más dulces: terceros en la clasificación de la Liga, con una excelente racha de resultados, y a las puertas de participar en su 14ª Copa de España. "Nos complementamos muy bien y, sobre todo, tenemos mucha confianza", coinciden los dos.

Cuando Miguel entró en el cuerpo técnico del Xota, Imanol era aún portero. Veía los partidos en la primera línea de fuego. Pasó un año y medio largo antes de que ambos coincidieran en el banquillo. Una época y un trayecto que recuerda muy bien el segundo técnico de Osasuna Magna. "Yo empecé como preparador físico en el equipo y más tarde me saqué el título de entrenador. A lo largo de estos 20 años nuestros gustos se han ido pareciendo cada vez más, aunque cada uno tenemos nuestro carácter. Yo soy más tranquilo después de un partido y menos durante el juego, mientras que Imanol es al revés. Pero nos compenetramos bastante bien", asegura.

Una de las claves, resalta, está en la confianza mutua. "Comenzamos prácticamente a la vez. En todos los inicios necesitas ayuda, el apoyo de las personas que te rodean. Esos años los vivimos juntos y ahora hay un bagaje de experiencia que cuando arrancas, no lo tienes", explica.

Un parecer que también comparte Imanol Arregui: "Nos llevamos bien y la confianza está ahí, sobre todo cuando compartes tanto tiempo y tantas cosas. Nos conocemos perfectamente y sólo con mirarnos ya sabemos cómo está el asunto y lo que estamos pensando". "La confianza es vital. Dentro del cuerpo técnico tiene que haber confianza con los jugadores, pero también entre nosotros. Es importantísimo ir hacia el mismo objetivo y de la misma manera. Nosotros vemos las cosas igual y eso facilita mucho el trabajo", añade.

en los partidos

Enseñanzas, consejos y papeles distintos

La diferencia de caracteres entre ambos es perfectamente perceptible durante los partidos. Imanol Arregui no se sienta, va de un lado para otro fijándose en el juego de su equipo, vigilando la estrategia que pone sobre la pista el rival, los jugadores que saca el entrenador contrario y está pendiente de dar paso a los de su propio banquillo. Miguel Hernández, sin embargo, se sienta, mira el partido, se levanta para comentar las jugadas con quienes estén en ese momento en la retaguardia e intenta corregir posibles errores. En los tiempos muertos prefiere no estar presente. "Cuando Imanol para el tiempo, ya tenemos prácticamente todo hablado. Es un instante muy breve, así que es mejor callar y escuchar. Porque ya sé qué va a decir", señala.

Los dos navegan en el mismo barco, pero el reparto de tareas es muy diferente. Imanol apunta más hacia la parte "táctica", a la lectura de los partidos, mientras que Miguel se encarga de "la parte física". "Él también ve los partidos, pero el análisis de los rivales es más mío. Mi enfermedad no tiene límites", explica el entrenador de Osasuna Magna. Ahora bien, "lo acabamos hablando todo, lo que él ha visto, lo que yo he visto y lo ponemos sobre la mesa".

La unión, la aportación de cada pieza del cuerpo técnico, de cada miembro de la plantilla, es primordial para alcanzar los objetivos. Así al menos lo cree el segundo técnico de Osasuna Magna, quien asegura que al hablar de éxito no existe una "fórmula mágica". "Aquí todos sumamos: Txuma (Sangüesa), los jugadores que tienen menos minutos, los fisios, los médicos... Juntar todo eso es lo que nos permite estar donde estamos ahora", destaca. "El secreto de todo está en aunar muchas pequeñas cosas. Más en un equipo como el nuestro, con jugadores buenísimos, que no están contrastados, pero que cada vez tienen más experiencia. Es por eso que se tienen que equivocar. Para aprender tienen que equivocarse, para equivocarse tienen que intentarlo y para ello tienen que saber que, si meten la pata, van a tener la confianza de los que le rodean. Claro que se les va a corregir, pero sabiendo que tendrán nuestra confianza, que volverán a salir a la pista, a enfrentarse a situaciones parecidas y deberán tomar una decisión".

Los dos están convencidos de que en esta edición de la Copa de España, no es descabellado pensar en que Osasuna Magna puede cuajar un excelente papel. Por cómo se encuentra el equipo, la buena racha que atraviesa en la Liga regular -con 14 victorias en los últimos 18 encuentros-, pero también porque la fortuna ha querido que esta vez el primer rival a batir no sea uno de los grandes, de los que asusta con sólo oír su nombre -Movistar Inter, Barcelona Lassa o ElPozo Murcia-. Peñíscola es el primer escollo de la Copa. Difícil, por supuesto, pero a priori más asequible. Miguel Hernández tiene claro que contra el conjunto castellonense "hay más posibilidades", aunque con cautela. "Ellos también pensarán lo mismo respecto a nosotros, pero a la vez saben que estamos ahí arriba y tenemos el doble de presión", resalta. "La Copa de España es una competición muy bonita, estamos muy ilusionados. Pase lo que pase este fin de semana esperemos que no empañe todo lo bonito que estamos consiguiendo ahora mismo. Me parece una pasada que un equipo como el nuestro, de mitad de la tabla, esté en semejante posición a falta de siete jornadas en la Liga regular, compitiendo con transatlánticos como Inter o Barcelona", sostiene.

camino largo

Muchas series por ver aún en la 'tablet'

De nuevo esta semana se echarán a la carretera rumbo a esta Copa de España que tanto ilusiona a la familia verde. Ambos, con el equipo y con un elemento que no suele faltar en el autobús: la tablet. No tanto por los partidos, por preparar posibles estrategias, sino más bien por ocio. Y es que a Imanol Arregui se le conoce bien, su minuciosidad a la hora de trabajar, su forma de pensar, su manera de involucrarse en este deporte... Pero Miguel Hernández descubre otra faceta más del entrenador del Xota: "Es un flipado de las series", asegura. "En los viajes le encanta ver series en la tablet. La verdad es que es una manera de desconectar también, porque si no está atendiendo llamadas todo el rato o mirando jugadas. Su nivel de implicación con el fútbol sala es tan grande que hasta durmiendo piensa en el equipo y sueña jugadas", desvela.

Imanol tiene buen bastón en el que apoyarse, seguir recorriendo un camino que iniciaron juntos hace casi dos décadas y que está alcanzando metas inimaginables. Sabe que puede contar con Miguel, un tipo "bromista", en quien "se puede confiar", "tranquilo por lo general, en los entrenamientos y en la vida, buena persona y muy familiar". "Una amigo", en definitiva, y "un buen contrapunto" para él, "que soy más temperamental". El complemento perfecto para seguir cosechando éxitos.