La charla

Desde medio campo

08.02.2020 | 22:04

sin contar a mi mujer, a la persona que mejor he visto tirar al tirapichón en fiestas es a mi amigo Rubén. El tío es un crack, deja un billete de cualquier color en ese liso mostrador y le llenan el agujero plateado de perdigones para su disfrute y el de los demás. Tira sentado, con vaso en la mano, sin vaso, con cigarrillo en morro, tira a un cachito de palillo y hasta de espaldas si hace falta? La verdad es que a veces atina y otras no tanto. De todos sus tiros el que más me gusta es el que hace desde más allá de medio campo. Entiéndase campo como ese espacio que ocupa cualquier cuadrilla en frente de cualquier tirapichón.

Me gusta mucho la gente que tira desde medio campo y ahora hablamos de fútbol, claro que sí. Es difícil ver tiros desde medio campo, pero estaremos de acuerdo que cuando se ve alguno en cualquier partido de fútbol a todos nos encanta. Si alguien que lee esto estuvo el sábado en El Sadar disfrutando de osasunismo, todavía tendrá en su mente los dedos de Cristian Álvarez. El porterazo que sacó el balón de Roberto Torres acariciado desde más allá de medio campo? Sencillamente espectacular.

He de reconocer que muchos tiros desde tan larga distancia acaban en la basura y nadie se acordará de ellos jamás. Como cuando yo tiro al tirapichón. Pero si usted es futbolero o futbolera ahora mismamente se estará acordando de aquel que marcó Fulanito.

Pero esto que parece tan chulo tiene una especie de contrapartida que me altera bastante. No me gusta nada ni encuentro un ápice de aprendizaje a los niños que en fútbol 8 hacen los saques de centro de un solo tiro a puerta. Me parece la obsesión más obsesiva de cómo llegar a la portería contraria en el mínimo tiempo posible.

Si eres entrenador de un equipo de niños de once años más o menos y utilizas los saques de centro para tirar a puerta, demuestras a mi modo de ver que el resultado está por encima del juego. Para que los Roberto Torres del futuro sepan cuándo y cómo hay que tirar desde medio campo primero tendrán que aprender a jugar.

El autor es Técnico deportivo superior