Disfrutar a lo grande

Disfrutar a lo grande, ya sea en nuestros desplazamientos diarios como en largos viajes o salidas de fin de semana. El nuevo Seat Tarraco combina dinamismo con versatilidad, seguridad, espacio, confort, diseño, tecnología y equipamiento, y siempre al máximo nivel.

09.02.2020 | 02:40
El Tarraco completa la oferta SUV de Seat por arriba con un modelo que se adapta a todos los escenarios y utilizaciones y con el característico dinamismo de la marca. Fotos: Seat

Hay días en los que el tiempo no acompaña. Suena el despertador, te levantas de la cama, subes la persiana y lo que te encuentras al otro lado del cristal es un día de invierno, gris, lluvioso, frío y desapacible. Si fuera un domingo cualquiera, podrías darte media vuelta e intentar conciliar el sueño, si no hay imponderables que lo impidan; pero hoy es lunes y toca ponerse manos a la obra y probar un coche. Y no es un modelo cualquiera, para nada, se trata del tope de gama de Seat, el nuevo Tarraco, aquí en el acabado superior (Xcellence Plus) y con el potente motor diésel 2.0 TDI de 190 CV y 400 Nm, asistido por la exquisita tracción total 4Drive y coronando semejante pastel la guinda en forma de cambio automático DSG de doble embrague y siete marchas.

Hubiera sido el día perfecto si la climatología se hubiera mostrado algo más clemente, pero tampoco hay que desanimarse, porque el juguete en cuestión es de los que no se catan todos los días. Me acerco al concesionario de Seat en Pamplona (Iruña Motor) y recojo por una mañana el Seat Tarraco, una unidad kmcero que sale a la venta por 40.500 euros, financiando, y a pesar de contar con numerosas opciones -el precio oficial del TDI de 190 CV con tracción 4Drive, DSG y acabado Xcellence Plus se iría sin extras a los 45.150 euros, con la gama del Tarraco partiendo de 26.990 euros-.

La sensación al verlo en directo es que se trata de un SUV de diseño muy moderno, en el que llaman la atención sus aristas exteriores y unas ópticas de formas afiladas. Por dentro resulta más convencional, pero también del gusto de todo el mundo, especialmente de clientes exigentes, porque los acabados son francamente buenos, el equipamiento tiene todo lo deseable y más, tanto en confort como en seguridad y conectividad, y además el habitáculo resulta acogedor y tremendamente espacioso; no en vano se trata de una unidad con capacidad para siete plazas. Grande por fuera (4,735 metros de largura, con 1,839 de anchura, 1,658 de altura y una distancia entre ejes de 2,790 metros, además de con un maletero que con cinco plazas oscila entre 700 y 760 litros y con siete asientos se queda en unos socorridos 230 litros), luego al volante se lleva con la facilidad y agilidad de un modelo compacto.

Acomodados en unos excelentemente resueltos asientos delanteros -en las plazas traseras también el disfrute es completo-, comenzamos nuestra ruta. Si la ciudad no presenta pero alguno, sobre todo merced a su gran superficie acristalada y a la lograda visibilidad que nos reporta una elevada posición de conducción, en autopista su confort, silencio de marcha y elevadas prestaciones (210 km/h de velocidad punta) nos garantizan unos desplazamientos irreprochables. Así que vamos en busca de terrenos en los que la situación se torne más exigente.

Tomamos dirección hacia el norte de la provincia al encuentro de carreteras plagadas de curvas de radio reducido y de asfaltos deteriorados o resbaladizos, escenarios en los que la tracción a las cuatro ruedas en este lluvioso día y la eficacia de las suspensiones nos reportarán un comportamiento convincente. El cambio DSG, tanto en modo automático como secuencial, junto a los distintos programas del brillante motor y el interminable listado de asistencias a la conducción -esas que lo mismo vigilan la carretera o la presencia de otros peligros en movimiento, que controlan nuestros despistes e imprudencias al volante- hacen de su rodar una actividad tan placentera como segura. Y eso, con unas condiciones climatológicas tan adversas, en tramos francamente críticos para modelos de tamaño y peso considerables y a ritmos ciertamente alegres, viene a confirmar que dinámicamente el Tarraco se muestra tan satisfactorio como es habitual en los modelos de Seat.

De vuelta al concesionario, las impresiones son francamente favorables y quizá lo más sorprendente es lo fácil que resulta llevar un coche tan grande, potente y prestacional como éste incluso en días tan desapacibles, lo que nos hace pensar en lo placentero que resultará en jornadas climatológicamente más agradables y en las que poder disfrutar con toda la familia y a lo grande.

SEAT TARRACO 2.0 TDI 190CV 4DRIVE DSG

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