Jennifer Serrano: "Cuando conocí el crossfit mi cabeza dio un giro de 180º, sin duda lo necesitaba"

29.06.2020 | 01:05
Jennifer Serrano, durante un entrenamiento en Crossfit Runa.

La pamplonesa Jennifer Serrano reflexiona sobre su paso por 'El conquistador del Caribe' y cuenta cómo ha vivido la situación causada por el coronavirus. Además, hace un repaso por su trayectoria deportiva desde la gimnasia rítmica hasta el crossfit y la halterofilia

PAMPLONA – A todos los navarros nos suena el nombre de Jenny porquela acabamos de ver en el reality de ETB, El conquistador del Caribe, donde ha llevado a cabo un gran papel, quedándose muy cerquita de la final. Pero, además, Jennifer Serrano tiene un dilatado currículum deportivo que arrancó en el tapiz, formando parte del conjunto de gimnasia rítmica de Anaitasuna y continúa ahora en las filas del Club Runa, escuadra en la que combina el crossfit y la halterofilia; sin olvidar, de vez en cuando, largos paseos a caballo.

Sus comienzos en el deporte vinieron de la mano de la gimnasia rítmica en el Club Anaitasuna. ¿A qué edad comenzó a practicarla?

–Si no recuerdo mal empecé a los ocho años en el colegio, y después de un año, pasé a Anaitasuna.

¿Fue por decisión propia o la familia tuvo algo que ver?

–Fue decisión mía, pero siempre apoyada por los míos. No era el deporte que más me gustaba, yo iba con la idea de hacer fútbol, pero finalmente acabé probando suerte en la gimnasia.

¿Cómo era Jenny Serrano como gimnasta?

–Era un terremoto. Siempre bailando, riendo y disfrutando de cada momento. Pero también era una persona comprometida que sabía entrenar todo lo que hiciese falta.

¿Alcanzaron algún triunfo importante?

–Sí. Junto con mi equipo hemos sido muchísimas veces campeonas navarras. Y a nivel nacional, hemos sido campeonas de España, subcampeonas y otros puestos.

Hablando de triunfos y competiciones, cuando competía en conjuntos usted solía formar pareja con Ana Llorens con la que tenía una relación un tanto particular, sobre todo cuando Ana se "venía arriba" ¿no?

–Sí, casi siempre nos tocaba hacer unos elementos del ejercicio juntas y nunca era fácil saber cómo iba a reaccionar Ana. Y depende del día, te lo tomabas a broma o te frustrabas un poco.

¿Qué le daba más miedo, hacer recogidas difíciles o saber cómo iba a reaccionar y seguir a Ana Llorens?

–Sin duda, saber cómo iba a reaccionar Ana. Los elementos difíciles los entrenas millones de veces para que el día de la competición no haya opción a dudas, pero las reacciones de Ana nunca eran las mismas, dependían mucho de cómo estuviese yendo el ejercicio y de su estado de ánimo. Así que yo la miraba y mientras ella improvisaba yo intentaba seguirla dentro de lo posible.

¿Cuál era su aparato favorito?

–Durante la mayor parte de mi vida como gimnasta fueron las mazas. Pero los últimos años no tuve muy buena relación con ellas y dejaron de gustarme. A nivel visual la pelota es el elemento que más me gusta, pero suele ir acompañada de ejercicios tranquilos y suaves y la forma que yo tenía de hacer gimnasia era diferente, no me pegaba mucho.

¿Y el que no podía ni ver?

–Ninguno, todos tienen algo especial.

¿Qué tiene la gimnasia rítmica que no tiene otro deporte?

–La gimnasia es un deporte especial en muchos sentidos. Considero que desde muy pequeñas nos hace ser personas responsables, al menos en cuanto a deporte se refiere. Es un deporte en el que tienes que ser muy disciplinada, aguantar horas y horas de entrenamiento, lesiones, malas temporadas€ y eso te hace tener una gran capacidad de sufrimiento y de adaptación. Pero todo lo "negativo" se te olvida cuando sales a un tapiz, haces un ejercicio perfecto y ves a la grada volcada contigo. También considero que te une mucho a las personas con las que entrenas ya que compartes mucho más que un deporte.

¿Qué le aportaba a su vida cotidiana?

–Para mí era mi vida. Yo podía renunciar a todo menos a la gimnasia. Era el sitio donde yo me sentía cómoda, mi refugio. A mi nunca me ha importado renunciar a planes ni perderme viajes, porque para mí era mucho más divertido ir a entrenar.

¿Cómo ves la gimnasia rítmica navarra en la actualidad?

–La verdad que llevo unos años bastante desconectada del tema. Cuando me retiré intenté compaginar mi vida y a la vez llevar a un equipo de niñas, pero tuve que dejarlo por falta de tiempo. Pero de lo que he visto en los últimos campeonatos a los que he podido ir, hay un nivel muy bueno. Navarra siempre ha estado en una buena posición, siempre ha habido algún equipo bien posicionado a nivel nacional y a día de hoy sigue siendo así.

¿Qué te parece la irrupción de los chicos con grandes resultados como los de Ander Olcoz en este deporte?

–Me parece brutal. Me hace una ilusión tremenda cada vez que veo a chicos en un tapiz. El deporte no entiende de sexos, y parece mentira que en el año 2020 esto se cuestione a veces.

¿Sigue conectada con este deporte?

–Como ya he dicho, ando bastante desconectada. Cada temporada intento ir a ver al menos un campeonato de los que se celebran aquí en Navarra para no perder el hilo del todo, pero con el ajetreo que tengo en mi día a día a veces me resulta complicado.

Algo a lo que sí ha estado conectada desde hace tiempo y sigue practicando de vez en cuando y que es montar a caballo. ¿Cuándo se aficionó?

–Llevo montando a caballo desde que era pequeñita. Al principio mi padre me llevaba a la hípica de unos conocidos y me daban algún paseo por los alrededores. Conforme he ido creciendo he hecho algún curso sobre hípica y aunque no soy para nada experta, me gusta ir de vez en cuanto a dar una vuelta.

¿Qué siente Jenny Serrano a lomos de un caballo?

–Me da mucha sensación de libertad, siempre digo que me reinicia. En épocas en las que estoy agobiada o con mucho estrés, me gusta ir a montar porque siento que me calma por dentro. Por otra parte soy una enamorada de los animales y me conecta mucho con ellos. El sentir que dos especies tan distintas pueden entenderse simplemente con el movimiento de unas manos es algo que me fascina.

Y de buenas a primeras cambia de tercio al crossfit y a frecuentar los campeonatos de halterofilia. ¿Cómo le da por este cambio tan brusco?

–La verdad que a simple vista es un cambio brusco, pero con el paso del tiempo, te das cuenta que el fin es el mismo. Con la gimnasia buscaba disfrutar y con el crossfit y la halterofilia busco lo mismo.

¿Qué fue lo que le llevó a cambiar de tapiz por el gimnasio y las mazas por las pesas?

–El cambio no fue inmediato. Por una serie de circunstancias me retiré de la gimnasia y estuve como un año sin practicar apenas deporte. Un amigo mío empezó en crossfit y me insistió mucho para que fuese a probar. Al principio me aterraba la idea porque yo nunca había hecho pesas ni nada que se le pareciese, pero después de ver una competición que hubo aquí en Pamplona, me animé a probar.

¿Se podría decir que era algo que necesitaba en esa etapa de su vida?

–Sin duda. Acabé muy quemada de la gimnasia, sin ganas de hacer deporte y mucho menos de competir. Pero cuando conocí el crossfit mi cabeza volvió a dar un giro de 180º, y hasta hoy.

¿Le dijeron algo sus compañeros al enterarse de que practicaba gimnasia rítmica?

–Bueno, hay comentarios que todo el mundo te hace. Lo primero que te dicen es que la gimnasia es un deporte muy duro y que entrenamos demasiado. Y luego siempre están los que te piden que les enseñes el spagat en cualquier lado.

¿En algún momento pensó en "dónde me he metido"?

–Por supuesto. Yo veía a la gente hacer cosas súper complicadas, levantar un montón de peso, encadenar un montón de ejercicios€ y es inevitable que te entre ese miedo de no saber si ese mundo es para ti.

¿Tiene alguna manía antes de enfrentarse a la halterofilia?

–No. Como gimnasta si que tenía un top y unas bragas de la suerte, y una rutina con la toalla antes de salir a competir. Pero con la halterofilia y el crossfit me he quitado esas pequeñas manías.

¿Qué tiene la gimnasia que no tenga la halterofilia o el crossfit y viceversa?

–Son deportes muy distintos. La gimnasia es un deporte muy perfeccionista, prima lo bonito, la elegancia y las cosas bien hechas. Sin embargo, el crossfit o la halterofilia son deportes más brutos. En crossfit buscas el máximo rendimiento y no se presta tanta atención al cómo se hace. Pero sin duda, mayor diferencia que hay en ambos deportes es cómo yo los veo en este momento de mi vida. En gimnasia no podíamos cometer errores, y si lo hacíamos, lo pasábamos mal y eso tenía unas consecuencias. La gimnasia era como mi trabajo, no podía permitirme el fallar o no ir a entrenar un día. Sin embargo, ahora me doy otras libertades. Obviamente intento no fallar, pero si lo hago, no pasa nada. La próxima vez saldrá mejor. Lo mismo me pasa con los entrenamientos. Ahora me doy la libertad de escucharme y ver que es lo que quiero. Soy disciplinada, pero si un día no quiero entrenar por lo que sea, no lo hago. Ya entrenaré otro día más.

¿Cuáles son sus objetivos en este deporte?

–Poder mantenerme al nivel que estoy. Cada vez hay más gente practicándolo y las nuevas generaciones vienen fuertes. Así que me conformo con seguir pudiendo sacar un rato para entrenar cada día y poder disfrutar de las competiciones.

Y para completar el cuadro se presenta a los castings para formar parte en el reality de ETB, El Conquistador del Caribe. ¿Qué le lleva a ello?

–Es un programa que yo veía hace años, y que me llamaba mucho la atención por lo mal que lo pasaban. Siempre he tenido la broma de que algún día iría, pero nunca me lo había planteado realmente, hasta que este año unas amigas insistieron un poco y decidí probar suerte.

¿Por qué cree que la eligieron?

–Creo que por dos cosas principalmente. La primera, que soy una chica deportista, muy inquieta, que le gusta probar todo tipo de cosas y que llevo muchos años compitiendo. Y la segunda es que soy bastante natural y transparente, y creo que así lo percibieron en el casting. Yo no preparé nada, simplemente entré y fui yo completamente.

Una vez dentro, ¿cuáles eran sus objetivos?

–Llegar a la final. Obviamente la posibilidad de ganar siempre ha estado ahí, pero era consciente del nivel de alguno de los participantes. Así que, sin duda, mi objetivo más realista era llegar a la final.

¿Es tan inhumano como parece? ¿Qué es lo más duro de estar allí?

–Es más inhumano de lo que vemos. En la televisión es todo muy dinámico y en dos horas de programa te resumen 24. Lo duro son las horas muertas, esas horas en las que tienes que estar sentada en un metro cuadrado, llena de mosquitos, sin comida, lloviendo y sin nada para taparte€ sin duda, lo duro es lo que apenas se ve.

¿Cuál fue su peor y mejor momento en la aventura?

–Mi peor momento fue la noche anterior a mi primer duelo. Llevábamos ya unos 5 días sin comer, llenas de picotazos, y para colmo diluvió durante toda la noche. No teníamos nada para taparnos, así que estaba tumbada en el suelo con toda la ropa mojada, metida en el saco de dormir, y dentro de este, había un charco de agua enorme. Sin duda un momento horrible que no se lo deseo a nadie. Tengo varios momentos entre los que me cuesta elegir el mejor, pero creo que me quedo con el primer duelo que hice y que gané. Ese subidón que da el saber que continuas luchando en la aventura y que ha sido todo mérito tuyo es muy grande.

¿Qué se lleva de su participación?

–Me llevo mucho aprendizaje. Siempre me he considerado fuerte de cabeza, y estar en este programa ha hecho que me de cuenta de que realmente lo soy. Y también me llevo a gente muy especial conmigo. Es alucinante cómo esta experiencia te puede unir tanto con el resto de participantes.

¿Le dio la sensación de que cosas que todo el mundo ve normales fuera del concurso no lo sean tanto dentro? Lo digo por la curiosa decisión de Marichalar el día de tu expulsión y la escasa deportividad de Nekane viendo su lesión.

–Es cierto que desde casa hay cosas se ven de una manera distinta a cómo se ven desde allí. Pero aun así, la decisión de Manu/Nekane no hay por donde pillarla.

Todos los que salen del concurso saben lo que ha pasado. ¿Cómo se lleva el no poder hablar de ello?

–Es un tema complicado. Principalmente porque la gente está súper ansiosa por que les cuentes cosas y te preguntan mucho. A pesar de que la gente sabe que no puedes contar las cosas, intentan hacerte la trampa a ver si caes.

¿Hay un contrato que os lo impide?, ¿hay penalización por "irse de la lengua"?

–Sí, eso es. Firmamos un contrato antes de entrar a la aventura y una de las cosas que firmas es no poder adelantar contenido del programa.

De los que quedan ahora, ya unificados, ¿quién cree que puede ganar?

–Las tres personas que yo veo como posibles ganadores son Isma, Mikel y Jon Quel.

¿Han podido quedar con algún compañero o van a quedar en alguna fiesta final?

–Justo antes del confinamiento pudimos irnos la mayoría de sidrería y pasar el día juntos. Es cierto que teníamos muchos planes para estos meses pasados pero no pudimos hacerlos, así que ahora estamos intentando retomar la mayoría. Yo por mi parte durante estos meses he podido ver a los navarros, que desde que podemos salir a la calle nos hemos juntado unas cuantas veces. Y sí, ¡habrá fiesta final!

Ahora desde la distancia, ¿qué porcentaje de aventura y cuánto de reality hay en ese concurso?

–Está muy igualado. Cuando estás allá te das cuenta de que realmente es un programa de televisión, pero es cierto que una vez que empieza a emitirse, te das cuenta que es mucho más de lo que pensabas. Así que yo le pongo un 50% de cada.

¿Repetiría?

–Sin dudarlo.

Y vuelve a casa y se encuentra con el coronavirus. Esto sí que es una prueba y no las del Conquis, ¿no?

–La verdad que fue un shock. Después de todo lo que cuesta ponerte al día al volver de la aventura, lo que menos necesitaba era que me encerrasen en casa.

¿De qué manera hizo más llevadero el confinamiento después de haber estado en absoluta libertad durante el concurso?

–Siendo sincera, lo he llevado mucho mejor de lo que esperaba. Al volver de la aventura se me juntó todo y andaba bastante agobiada en general. Así que me tomé el estar en casa con mucha filosofía. Al fin y al cabo estaba encerrada, pero tenía un techo y comida siempre que quisiese, y no como en el Conquis (ríe).

¿Se suspendieron algunas competiciones en las que iba a participar?

–Sí, dos de crossfit para las que estaba clasificada y unas cuantas de halterofila.

¿Cómo vivieron esta situación en casa?

–Intentamos tomarlo con filosofía. Comparto piso con una amiga y lo que más nos preocupaba a ambas es que enfermasen nuestros familiares de riesgo y no poder estar con ellos.

¿Qué es lo que mas echaba de menos?

–Estar con mi madre y mi hermano.

¿Cuál es su opinión acerca de todo lo que está pasando en el mundo con esta enfermedad?

–La verdad que ha sido todo un caos. Nos está demostrando que nos puede afectar a cualquier persona, independientemente de nuestra edad, clase social, origen€ Espero que pronto se encuentre una vacuna o algún fármaco y podamos ir volviendo a la normalidad poco a poco.

¿Nos cambiará la forma de ver la vida después de esta situación?

–Por supuesto. Creo que nadie estábamos preparados para lo que hemos vivido, y creo que hay cosas que han llegado para quedarse.

"En gimnasia no se podían cometer errores, ahora me doy la libertad de escucharme y ver qué es lo que quiero"

"Este concurso es más inhumano de lo que vemos por televisión. Lo duro son las horas muertas. Sin duda lo peor es lo que no se ve "

"Durante el ?Conquis?ganar siempre estaba ahí presente, pero mi objetivo más realista era llegar a la final"