TOKIO
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Barty levanta su primer Wimbledon

La número uno del mundo se impuso a Karolina Pliskova y alzó su segundo Grand Slam

11.07.2021 | 00:18
Barty celebra su victoria. Foto: Efe

La astucia de Ashleigh Barty, la número uno del mundo, se impuso a una irregular Pliskova, enchufada a ratos, para levantar su primer Wimbledon y segundo Grand Slam de su carrera (6-3, 6-7 y 6-3).

La tenista australiana se lleva su primer grande desde que comenzara la pandemia y tras no haber jugado prácticamente en 2020. Barty, triunfadora en Roland Garros 2019, dejó a un lado las burbujas y los torneos sin público para oxigenarse en su casa y es ahora cuando recoge los frutos.

En una actuación espléndida, desarboló a una Pliskova superada, rígida y sin sus golpes. Se impuso haciendo sufrir a su rival con cada golpe cortado, obligándole a meter varios golpes ganadores seguidos para desarmarle. La checa era un espejismo del nivel que había dado durante el torneo.

Perdió los catorce primeros puntos del partido, se puso 4-0 abajo y amenazó con cometer un descalabro impresionante en la final. A partir de un mal juego de Barty, que supuso el 4-1, Pliskova se empezó a asentar. Maquilló el marcador con el 6-3, pero sus sensaciones eran muy malas.

Tenía un muro enfrente y empezó a saber torearlo cuando se vio con el trofeo de subcampeona en las manos. Barty dispuso de 3-1 a favor en la segunda manga, pero comenzó a sufrir, más por sus propios errores que por exquisitez de Pliskova.

Su nivel aún le daba para llevárselo y sacó con 6-5 para sellar el encuentro y el título. Pero se equivocó. Le regaló dos pelotas de rotura a su rival, y esta se llevó el set.

Pliskova, de la nada, acababa de igualar la final. Pero la pelea no aguantó. La laguna mental de Barty desapareció y Pliskova, que solo había dejado detalles en el tie break, comenzó a diluirse. Permitió que Barty empezara un set más con ventaja. Otra losa que salvar, otro mal augurio. Se había librado ya una vez, pero esta vez fue imposible, Barty no volvió a tender la mano y el plato de Venus de Wimbledon fue a parar a la australiana.

Se le negaba así la gloria a una Pliskova que seguirá cargando con la maldición de haber sido número uno sin ganar un solo Grand Slam.

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