Aimar abraza la eternidad

El veterano Goizuetarra desactiva a Laso y Albisu en un ejercicio de gran autoridad en el que Aitor Aranguren volvió a demostrar su talla

09.03.2020 | 00:51
Imagen de Aimar Olazila salvando una pelota en un torneo anterior.

Olaizola II-Aranguren22

Laso-Albisu10

Duración 60:58 minutos; 28:06 de juego real.

Saques 3 de Olaizola II (tantos 9, 11 y 19) y 1 de Laso (tanto 3).

Pelotazos 566.

Tantos en juego 11 de Olaizola II, 1 de Aranguren y 5 de Laso.

Errores 3 de Olaizola II, 1 de Aranguren, 2 de Laso y 5 de Albisu.

Marcador 0-1, 0-4, 4-4, 9-4, 9-5, 14-5, 14-10 y 22-10.

Incidencias Partido de la primera jornada de la liguilla de semifinales del Campeonato de Parejas de la LEP.M disputado en el frontón Bizkaia de Bilbao. 858 espectadores. En el primer partido, Peio Etxeberria-Bikuña ganaron a Salaberria-Ladis Galarza (22-14). En el tercero, Darío-Garmendia vencieron a Egiguren V-Tolosa (18-12).

Bilbao – Cuando Aitor Aranguren nació, el 11 de abril del año 2000, Aimar Olaizola ya estaba en el campo profesional, argumentando con tino las razones de haber sido campeón del Manomanista de Segunda del año anterior. Esa campaña, el delantero de Goizueta ya estuvo en el Campeonato de Parejas en Primera. Tardó ocho años en ganarlo (2008 junto a Oier Mendizabal). Aunque se pudo intuir entonces, la leyenda llegó después, escribiendo con letras doradas un futuro a la altura de un manista que tiene su propio episodio en la historia de la mano, transitando por lugares que solo los elegidos son capaces de pisar. Las huellas de Aimar en más de dos décadas de carrera deportiva en la élite siguen brillando como baldosas amarillas pintadas a trazos en el poderoso firmamento de los artistas flamencos.

Cuando Aitor Aranguren nació, Aimar Olaizola no sabía que el camino por descubrir estaba lleno de montañas de lana y rosas, aunque también de crisantemos por las lesiones, y que su carrera iba a tener el aroma de la resurrección del tercer día en El Calvario. Porque Aimar es experto en detonar partidos, pero también en salir indemne de situaciones complejas. Lo hizo en el presente Parejas, al que arribó con Mikel Urrutikoetxea en un momento bajo y, en un perpetuo erre que erre, después de tocar el suelo, alcanzaron el sexto puesto, el play off y la clasificación para las semifinales en una traca final lujosa. Olaizola II siempre está ahí. Mal cliente.

Cuando Aitor Aranguren nació no sabía todo lo que iba a suceder a velocidad de vértigo: el de Aginaga creció viendo a Aimar en la televisión, debutó con Asegarce –ahora Baiko– a los 18 y está llamando la atención de los técnicos de su empresa por la chispa de su derecha, el saber estar y la capacidad de sufrimiento. No se imaginaba que iba a ser clave para que Olaizola II se adelantara en la liguilla de semifinales del Parejas ni que Aimar iba a ejercer de su guía en un gran encuentro. El guipuzcoano, en la empresa de domar a Jon Ander Albisu en sustitución de Urrutikoetxea –ausente ayer con la zurda tocada–, estuvo soberbio.

Cuando Aitor Aranguren nació nadie se hubiera supuesto que Aimar Olaizola seguiría abrazando la eternidad a los 40 años, fresco como una lechuga, con un sotamano que marcó el devenir del partido, el que puso la música del partido. Desnortó así a Laso y Albisu, que si bien realizaron un buen encuentro en el play off, naufragaron ayer en el frontón Bizkaia de Bilbao. Aimar marcó el ritmo con su material y terminó con escuadra y cartabón. Los azules bailaron fuera del compás. Se quedaron varados en el cartón diez. Fuera de foco, ni Laso ni Albisu comenzaron con buen pie la liguilla de semifinales del Parejas y, tras el 22-10, apuestan todo por imponerse en las dos siguientes paradas del torneo, la primera de ellas el sábado en el Labrit de Pamplona ante Jaka-Zabaleta. Aimar-Urrutikoetxea, por su parte, pueden apuntalar el pase a la final el domingo en el Astelena de Eibar ante Ezkurdia-Martija.

Revolución colorada Ocurre que en un compromiso que comenzó 0-4 sin que Aranguren encontrara su sitio y en el que Albisu impuso su largura, la revolución colorada nació del poderoso sotamano de Olaizola II. Su veteranía, mil balazos contemplan sus alas, se arrojó a un juego tradicionalmente efectivo: el suyo. Cambió el signo del partido y favoreció el crecimiento de su bisoño compañero. Se escaparon 9-4 y 14-5 en tramos peloteados pero siempre de un solo dueño. Incómodo Jon Ander con un material que no le dejó pensar, el ataundarra quedó lívido.

Solo un Laso respondón intentó voltear el calcetín, pero no tuvo éxito. Las pelotas más tranquilas de los azules dieron cierto oxígeno a Albisu. Se pusieron 14-10. Un error de ambos devolvió la alternativa a Aimar. Ya no perdonó. Se fue directo al 22.