Las cuentas claras: cómo hablar de dinero en pareja sin conflictos
La transparencia, tener objetivos comunes y un reparto proporcional de los gastos son algunas de las claves para evitar conflictos y construir un proyecto económico compartido
Hoy, 14 de febrero, Día de San Valentín, quizá sea un buen momento no solo para celebrar el amor, sino también para sentarse a hablar de algo menos romántico pero igual de importante en una convivencia: eldinero. Acordar metas económicas conjuntas es uno de los aspectos que puede evitar que las finanzas se conviertan en una fuente de conflicto en la pareja que termine afectando al futuro de su relación.
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Porque hablar de dinero sigue siendo uno de los grandes tabúes en la pareja y puede generar incomodidad y tensiones. Al comenzar una relación, la ilusión por compartir tiempo y planes suele dejar en un segundo plano el reparto de los gastos o cualquier tipo de inquietud económica. Sin embargo, cuando la relación se consolida, surgen decisiones más complejas como la compra de una vivienda, el ahorro para proyectos futuros o cómo organizar los gastos del día a día.
"La gestión de las finanzas en pareja puede ser un desafío, pero, con una buena organización y comunicación, es posible alcanzar objetivos financieros comunes y disfrutar de una vida económica saludable", señala el Banco de España en su portal del cliente bancario.
Transparencia y metas
El primer paso para conseguir ese objetivo es la transparencia. Tratar abiertamente el reparto de los gastos, la planificación del ahorro y las expectativas financieras que tiene la pareja ayuda a evitar malentendidos. Aunque uno de los miembros tenga más conocimientos financieros, ambos deben ser conscientes de la situación económica, participar en las decisiones que se tomen y compartir tanto los ingresos como las deudas. Contar con esta información es esencial para evitar imprevistos que afecten a la estabilidad económica y emocional.
El ahorro en las parejas que se fijan metas compartidas, como puede ser comprar una vivienda, hacer un viaje o mantener un colchón de seguridad, resulta mucho más efectivo. Además, ser realistas a la hora de elaborar un presupuesto, en función de los ingresos y los gastos previstos, también ayuda porque permite controlar el dinero y evita hacer desembolsos innecesarios.
Cuatro fórmulas
A partir de ahí, cada pareja puede elegir la fórmula que mejor se adapte a su situación. Está la llamada pareja fusión, que comparte todas las cuentas y gestiona conjuntamente ingresos y gastos. Es el modelo más tradicional y exige confianza y normas claras. En el extremo opuesto está la pareja independiente, en la que cada cual mantiene su economía por separado, una fórmula más frecuente cuando no hay convivencia.
Entre ambos extremos hay otros dos modelos intermedios. Uno de ellos es el de la pareja igualitaria, en el que sus miembros mantienen cuentas individuales, pero cada uno de ellos aporta el 50% a una cuenta común para gastos compartidos. Si los ingresos son desiguales, este reparto puede no ser equitativo en términos de esfuerzo, y en ese caso gana terreno el modelo de la pareja proporcional, en el que cada miembro contribuye en función de sus ingresos. Si uno gana el doble que el otro, asumirá una mayor parte de los gastos comunes.
Así funciona la técnica de las cuatro cuentas para llevar las finanzas en pareja
La proporcionalidad es, de hecho, el criterio que recoge el Código Civil en su artículo 1438: a falta de convenio, los cónyuges contribuirán al sostenimiento de las cargas del matrimonio proporcionalmente a sus recursos económicos. Además, el trabajo doméstico será computado como contribución y dará derecho a compensación en caso de separación. De esto se desprenden dos ideas: una, evitar desequilibrios económicos y, otra, valorar el trabajo no remunerado.
Además, sea cual sea el sistema elegido -cuenta conjunta total, cuentas separadas con fondo común o aportaciones proporcionales-, conviene revisarlo periódicamente, sobre todo si cambian las circunstancias de la pareja.
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Trabajo en equipo
Tener las cosas claras y hablar abiertamente de todo lo relacionado con el dinero hace que este deje de ser un problema para convertirse un aspecto más del proyecto compartido por la pareja. Porque al final el dinero está presente en el día a día de la convivencia y es otra de las cosas que hay que gestionar como un auténtico equipo.
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