¿Quieres independizarte? Estos son los gastos que deberás calcular antes
Vivienda, suministros, alimentación o transporte son algunos de los principales desembolsos que deberás afrontar si te vas a vivir por tu cuenta
Independizarse es para muchas personas uno de los pasos más ilusionantes y decisivos de su vida adulta. En casa de los padres no se está nada mal, pero llega un momento en el que uno desea tener una mayor autonomía para organizarse y tomar sus propias decisiones. Sin embargo, esta libertad lleva aparejada unas responsabilidades, principalmente económicas.
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Si es tu caso, antes de dar el paso, es importante que tengas claro cuánto dinero te va a costar vivir por tu cuenta, qué gastos deberás afrontar y si tu propia economía te lo va a permitir. ¡Tampoco vale irse a medias!
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Cálculo consciente de los gastos
Para calcular el precio de tu independencia, lo primero que debes hacer es elaborar un presupuesto realista con todos los gastos previstos e imprevistos. Cuanto más completo sea ese cálculo previo, más fácil será ajustar las cuentas a la realidad de vivir solo.
El alquiler, el principal desembolso
La vivienda es, con diferencia, el mayor gasto que uno tiene que afrontar al independizarse. En la mayoría de los casos, sobre todo al principio, la opción más habitual es el alquiler. Su precio dependerá en gran medida de la ciudad o de la zona elegida.
A ese pago mensual hay que añadir otro gasto importante y es la fianza. Lo habitual es que el casero pida el equivalente a una mensualidad del alquiler, sin embargo, también puede exigir otras cantidades adicionales a modo de garantía. En algunos casos puede solicitar incluso un aval bancario o un aval personal.
Para quienes no pueden asumir estas cantidades, hay otras alternativas como compartir piso, lo que permite dividir gastos entre varios inquilinos, o alquilar una habitación, en cuyo caso conviene informarse bien de las condiciones del contrato.
Suministros básicos
Una vez ya instalados en la vivienda, llegan los gastos asociados a su funcionamiento y entre ellos destacan el agua, la electricidad o el gas. El consumo de agua suele ser relativamente reducido, con facturas que pueden oscilar entre los 10 y los 20 euros al mes, aunque depende de cada municipio. La energía, en cambio, representa un desembolso mayor y difícilmente baja de los 50 euros mensuales.
A estos suministros se suma el acceso a internet, prácticamente imprescindible hoy en día. En función de la velocidad y los servicios contratados, es posible encontrar tarifas que rondan entre los 20 y los 30 euros mensuales.
Alimentación y compra diaria
El presupuesto destinado a la alimentación también ocupa un lugar destacado en las cuentas de quien vive solo. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, el gasto medio por persona ronda los 180 euros al mes, aunque existen diferencias entre los distintos territorios. Para contener este gasto conviene planificar la compra, aprovechar las ofertas, recurrir a marcas blancas o elegir productos de temporada.
Transporte y movilidad
El transporte es otro gasto que debe incluirse en el presupuesto, aunque no siempre esté ligado directamente a la emancipación. En muchas ciudades el transporte público resulta la opción más económica. Quienes necesiten vehículo propio deberán sumar otros gastos como el combustible -aproximadamente unos 10 euros por cada 100 kilómetros recorridos-, el seguro obligatorio o el mantenimiento del coche.
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Muebles, seguros y otros extras
Además de los gastos mensuales fijos, independizarse puede implicar otros desembolsos adicionales. Si la vivienda está sin amueblar, habrá que comprar muebles y electrodomésticos, algo que puede suponer una inversión considerable.
También es recomendable valorar la contratación de un seguro de hogar para inquilinos, que proteja las pertenencias personales y cubra posibles responsabilidades.
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Ocio, imprevistos y ahorro
Por último, no hay que olvidar otros aspectos del presupuesto que, aunque no son imprescindibles, también son necesarios. Y es que, por muy a gusto que estés en tu casa, también te va a apetecer salir a divertirte, viajar, etc, por lo que tendrás que reservar una cantidad para tu vida social.
Y en medio de tanto gasto, también es importante tratar de ahorrar algopara disponer de un colchón que te salve ante averías o gastos inesperados. En el mejor de los casos, este te permitirá afrontar proyectos más ambiciosos con el paso del tiempo como renovar el coche o lanzarte a la compra de un piso.
Ya lo ves, independizarse no es una decisión que se pueda tomar a la ligera, sino que debe planificarse con calma y de una forma realista para que la experiencia sea tan emocionante como posible de mantener en el tiempo.
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