EL ASX es ya un viejo conocido de esta página de motor, donde ha disfrutado de protagonismo con motivo de su lanzamiento comercial y de la correspondiente prueba dinámica. En esos dos primeros casos la atención se centró sobre la gama provista del motor diésel más potente (el 200 DI-D de 150 CV) y dotado de tracción delantera y total. Ahora, Mitsubishi completa su oferta proponiendo las mismas virtudes que han hecho del ASX todo un objeto de deseo, pero con sus motorizaciones de entrada y a unos precios de auténtico ensueño.
Por sólo 19.950 euros se puede acceder a la versión de gasolina en la terminación Challenge, el acabado de partida, en tanto que el motor diésel 180 DI-D de 116 CV está disponible desde 22.400 euros en la variante Challenge, quedando la Motion en 23.450 euros y la lujosa Kaiteki en 25.100 euros. Sin duda que se trata de unas tarifas supercompetitivas y que van a permitir que todos aquellos compradores que están pensando en un turismo compacto puedan acceder a un moderno todocamino con sólo realizar un mínimo esfuerzo adicional.
El ASX es un SUV de última generación que destaca por su diseño moderno y deportivo y un compromiso económico y medioambiental de doble sentido, con un precio de entrada contenido y unos consumos, emisiones y gastos de mantenimiento muy reducidos. Para ello incorpora mecánicas supereficientes (con control electrónico del alzado variable de las válvulas, recuperación de energía en las frenadas y sistema de parada y arranque automáticos, entre otros detalles), un bastidor que garantiza una respuesta dinámica de primera y un confort muy elevado, a la vez que llega dotado de un equipamiento de seguridad que lo coloca en una posición inmejorable entre los modelos de su segmento.
Si brillante ha resultado desde el primer momento el propulsor diésel DI-D 200, con sus 150 CV, 300 Nm, caja de cambios manual de seis marchas y tanto tracción delantera como total con tres modalidades de uso, no menos lo están siendo los dos últimos motores incorporados a la gama. El diésel 180 DI-D (1.798 cc) emplea la misma base mecánica que el 200, pero con la potencia reducida a 116 CV a 3.750 revoluciones por minuto (rpm) y el par cifrado en 270 Nm de 2.000 a 2.500 vueltas, también provisto de cambio manual de seis marchas y con tracción delantera. Sus registros se sitúan en unos brillantes 188 Km/h de velocidad punta, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 11,0 segundos, unos consumos de 6,7 litros en ciudad, 4,8 en carretera y 5,5 de media, además de unas emisiones de CO2 de 145 gramos por kilómetro. Por su parte, el gasolina 160 MPI cuenta con 1.590 cc, 117 CV a 6.000 rpm, 154 Nm de par a 4.000 vueltas y caja manual de cinco velocidades, es capaz de alcanzar los 183 km/h, acelera de 0 a 100 km/h en 11,4 segundos, gasta 7,5 litros en ciudad, 4,9 en carretera y 5,9 en ciudad, y emite una media de 135 gramos de CO2 por kilómetro.
CON MUCHA VISTA Mitsubishi ha actuado con mucha vista a la hora de configurar la gama de acceso al apreciado ASX. Sabedor de los difíciles momentos por los que atraviesa la economía doméstica de los compradores, ha planteado un modelo de gasolina de excelente rendimiento y en la terminación de partida (Challenge) a un precio de ensueño, al tiempo que propone la mecánica de acceso en diésel con ese mismo acabado y también con los otros dos niveles de equipamiento (Motion y Kaiteki), conocedores del tirón de los motores de gasóleo entre los compradores de hoy en día.
Y que nadie piense que estos precios han llevado a Mitsubishi a escatimar en el equipamiento, ya que desde el acabado de acceso la dotación es supercompleta. Así, los Challenge incluyen, entre otros elementos: sistema de parada y arranque automáticos, ABS con distribución electrónica de la frenada, asistente de frenada, señalización de la frenada de emergencia, sistema de ayuda a la frenada, asistencia de arranque en cuesta, control de tracción y estabilidad, siete airbags, llantas de aleación de 16 pulgadas con neumáticos en medidas 215/65, climatizador automático, sensor de aparcamiento trasero, equipo de sonido con reproductor de cds y MP3, conexión auxiliar de audio y puerto USB, volante de cuero multifunción (audio y control de velocidad), retrovisores eléctricos y térmicos, faros delanteros antiniebla con luces diurnas integradas y sensores de lluvia y oscuridad. Por su parte, el Motion añade entre otras cosas: llantas de aleación de 17 pulgadas con neumáticos en medidas 215/60, faros de xenón, sistema Bluetooth para teléfonos móviles con reconocimiento de voz y mandos en el volante, retrovisores abatibles eléctricamente y de forma automática y cristales traseros oscurecidos. El sibarita Kaiteki suma a esto: tapicería en cuero con asientos calefactados y regulación eléctrica para el conductor, equipo de sonido Premium, sistema de apertura sin llave y arranque de motor a botón.
Con todos estos argumentos y una carrocería que, además de bella y deportiva, destaca por sus contenidas dimensiones (4,295 metros de largura, 1,770 de anchura y 1,615 de altura), notable habitabilidad gracias a una amplia distancia entre ejes (2,670 metros), satisfactorio maletero de 442 litros de capacidad, lograda aerodinámica (Cx de sólo 0,32) y reducido peso en vacío (1.290 kilogramos el gasolina 160 MPI y 1.460 kilogramos el diésel 180 DI-D), los nuevos ASX 160 MPI y 180 DI-D llegan cargados de razones para continuar con el exitoso camino iniciado por el sobresaliente ASX 200 DI-D de tracción delantera y total.