pamplona. La prevista reforma del sistema público de pensiones, por ser "claramente regresiva" y haberse anticipado su aplicación al 28 de enero de 2011, cierra "cualquier posibilidad de diálogo" con el Gobierno, afirmó ayer el secretario de Acción Sindical de la Comisión Ejecutiva Confederal de UGT, Toni Ferrer.
Con la medida de retrasar a los 67 años la edad de jubilación, el Gobierno español intenta demostrar a los mercados que tiene "el pulso firme" para hacer reformas, lo que no deja de ser un "ejercicio de autoritarismo", declaró, quien participó en Pamplona en una asamblea de unos 300 delegados para tratar la negociación colectiva de 2011. Ferrer aseguró que el "eje central" de la negociación colectiva, en un momento en el que se superan los cuatro millones de parados, será el mantenimiento y la mejora de la calidad del empleo.
"claramente condicionada" Será, anunció, una negociación "claramente condicionada" por la situación de crisis económica, la "losa" del desempleo y una reforma laboral que tiene ya cuatro meses de vigencia y que a su juicio no ha cubierto los dos objetivos que pretendía, que eran la creación de empleo y la disminución de la temporalidad.
En la negociación colectiva se intentará corregir la posibilidad recogida en la reforma de que los empresarios modifiquen "de forma unilateral" los convenios o puedan acogerse con más facilidad a su descuelgue. Ferrer hizo especial hincapié en la política salarial e indicó que, si bien en 2011 debe mantenerse el "objetivo responsable" de la moderación, es necesario garantizar la cláusula de revisión. El secretario general de UGT, Juan Goyen, recordó que el sindicato ya advirtió de que la reforma laboral no iba a servir para la creación de empleo o la reactivación económica y "el tiempo nos ha dado la razón".