pamplona. La Asociación para el Progreso en la Dirección (APD) Zona Norte, que este año ha cumplido medio siglo de existencia, celebró en San Sebastián una jornada sobre el Cierre Fiscal 2010. En ella, expertos institucionales y del área de la consultoría explicaron a los directivos presentes las claves para la reactivación de la economía.

APD Zona Norte acaba de atravesar la barrera de los 50 años. ¿Cómo afronta la asociación el próximo medio siglo?

Además de haber creado este año una nueva página web para ofrecer más productos y servicios a nuestros asociados, estamos terminando el Plan Estratégico 2007-2010, en el que teníamos como objetivo la expansión por otras comunidades autónomas donde no contábamos con presencia física. En ese sentido, hemos abierto una oficina y creado un consejo en Navarra. Para el nuevo Plan Estratégico 2011-2013 seguiremos con ese crecimiento y abriremos delegaciones en Cantabria y La Rioja. Una vez que la APD a nivel estatal finalice la expansión en todas las comunidades autónomas, entonces emprenderemos un desarrollo internacional. Disponemos ya de oficina en Marruecos pero abriremos también en Portugal, México y Colombia. Allí daremos servicio no solo a las empresas españolas afincadas en esos países, sino también a asociados locales.

¿Qué reflexiones ha percibido APD Zona Norte entre sus asociados durante la crisis?

Desde la aparición de la crisis nuestros socios, los directivos de empresas, nos han demandado más cuestiones prácticas, como asuntos relacionados con la gestión de personal, las ayudas públicas, la refinanciación de deuda, etc., todo ello vinculado a los problemas del día a día. Ello nos ha obligado a aparcar un poco los temas de más largo plazo, aunque también hemos organizado encuentros centrados en, por ejemplo, la conciliación laboral y familiar, cuestiones que también ayudan a afrontar la crisis. De todos modos, la palabra crisis ha dejado de estar en los títulos de las actividades que organizamos. Ahora hablamos de reactivación, de reposicionamiento.

¿Qué pasos hay que seguir para ello?

Nosotros decimos que nos encontramos en la era de las tres íes: Internet, internacionalización e innovación. Hacia esos tres factores dirigimos nuestro esfuerzo, sobre todo en todo lo relacionado con salir al exterior en busca de otros mercados. En esta crisis se ha podido comprobar que las que mejor la están sobrellevando son aquellas empresas que están ampliamente diversificadas e internacionalizadas.

La crisis sigue provocando una falta de financiación en las empresas. ¿Tiene algún mensaje que transmitir a las instituciones y las entidades financieras?

Desde APD, nuestra función es informar a los directivos, procurando mostrarles lo que hay en el mercado de las subvenciones públicas. No hacemos el papel de la patronal, que es la que debe animar a las administraciones públicas y las entidades financieras a que ayuden a las empresas. Pero, obviamente, opinamos que debería haber un mayor apoyo institucional para paliar la desconfianza de las entidades financieras, a través de avales que eviten el cierre de negocios que llevan muchos años haciéndolo bien.

¿Cómo ve a la nueva hornada de directivos?

Vienen más preparados, la mayoría con carreras universitarias y másteres, con más conocimientos de idiomas. Además, nos estamos acercando más al modelo americano, en el que el directivo pasa por cuatro o cinco empresas a lo largo de su vida profesional, lo cual es bueno. Sin embargo, los jóvenes empresarios tienen otra concepción del trabajo, algo que hay que saber gestionarlo. Están pensando más en trabajar para vivir que en vivir para trabajar. Es decir, tienen menos capacidad de compromiso y sacrificio.

¿Qué opina de la reforma laboral?

Ha sido muy light y se está viendo ya que no da resultados. El mercado laboral ha sido hasta ahora excesivamente rígido. Debería flexibilizarse más para que las empresas tengan capacidad de adaptarse a las épocas malas, eso sí, salvaguardando los derechos de los trabajadores. El empresario, por naturaleza, siempre está pensando en crecer, en ser más competitivo y generar empleo. Pero si no se consigue esa mayor flexibilidad, la empresa peligra.

Ahora se habla del tamaño y de la necesidad de crecer a través de alianzas con otras empresas. Pero, para un empresario será muy duro compartir una hija con otro padre, ¿no?

Sí, es duro, pero tenemos que cambiar esa mentalidad. No solo hay que pensar en fusiones, sino también en asociaciones para tener mayor capacidad de compras, de acceso a mercados, a investigación… Nos cuesta hacer esas cosas porque persiste esa mentalidad de que las alianzas serán puntuales y el otro se va a llevar el know how de nuestra empresa. Pero el tamaño medio de nuestras compañías nos obliga a juntarnos en el actual mundo globalizado y esas experiencias de colaboraciones son indispensables. En ese sentido, hay que animar a los directivos y empresarios a colaborar entre ellos mucho más que lo que hacen ahora.