PAMPLONA. Viernes 18 de marzo. Carlos Couso prefirió quedar alas cuatro y media de la tarde en la sede del sindicato porqueesa semana le tocaba turno de noche. "Los años pasan factura,y uno ya se marcha dolorido a casa tras ocho horas en la cadena,sobre todo, con los actuales ritmos de trabajo", comenta a sus44 años este miembro de CGT. Comienza la entrevista y su primermensaje es claro: "VW no puede negociar con la salud de la plantilla.Y el sindicalista que vaya a defender a los trabajadores y trabajadoraspor éste y otros motivos debe combinar su tarea en la fábricacon la labor sindical. ¡El delegado luchará mejor por los derechosde todos si le duelen las costillas mientras habla ante la empresa!".El deterioro de la salud, en el que incide Couso, se ha incrementado

en los últimos cuatro años "por una organización del trabajoexenta de derechos laborales, que busca afrontar ritmos de producciónbestiales", dice. "Sin salud, la factoría no tiene futuro. Laplantilla debe concienciarse de exigir una evaluación que seajuste a la ley para adoptar medidas correctoras", remarca unay otra vez. Couso se ha propuesto este objetivo entre sus prioritarios."Hay un documento oficial del Instituto Nacional de la Seguridade Higiene en el Trabajo que nos avala, aunque este tema sóloha recibido un tratamiento burocrático por parte de la mayoríasindical por ahora. Hay que acabar con la evaluación fraudulenta".

¿Cuatro años para olvidar?

Sí. En este tiempo, la plantilla ha sufrido la mayor pérdidade derechos laborales de la historia, porque en el comité haaumentado la corrupción de la mayoría sindical. Antes era unacorrupción de amiguismos, que desarrollaban con cierto pudor,ahora, incluso, la publicitan.

¿Por qué se ha llegado hasta aquí?

Porque en las pasadas elecciones, CGT perdió delegados, pasamosde cinco a tres. Con una representación social más equilibrada,la empresa no hubiera actuado a sus anchas porque tendría unaoposición real. Para cambiar esta situación, los trabajadoresdeben cambiar al comité y votar por el sindicalismo de clase.

Pronostico para estas elecciones.

Esperamos un crecimiento importante, ya que CGT es la única fuerzasindical que ha dicho la verdad.

En las anteriores elecciones perdieron delegados y ahora prevéncrecer. Alguien puede pensar que vende optimismo.

No. La gente comprende absolutamente nuestro discurso de denuncia,pero muchos trabajadores están atrapados por el miedo y dentrode las redes de la burocracia sindical.

¿Las prioridades de CGT?

Vamos a trabajar para desburocratizar el comité, para que asíejerza la representación directa y fomente la participación activade la plantilla en la toma de cualquier decisión. En estos momentos,la mayoría sindical es una extensión del departamento de RecursosHumanos, que decide a su antojo. En nuestro caso, para los próximosaños nos hemos repartido las tareas para poder compatibilizarlos turnos con las labores sindicales.

¿Y una vez conseguido esto?

Recuperar los derechos perdidos de la plantilla, proteger susalud y seguridad. Por eso, vamos a luchar por regularizar laorganización del trabajo, como la flexibilidad, la jornada, loshorarios, los turnos especiales, las pausas y las rotaciones,entre otras cuestiones; corregir y equilibrar las condicionessalariales; y acabar con la discriminación, abusos e incertidumbrede los eventuales.

¿Por qué el trabajador debe coger la papeleta de CGT el martes5?

Somos la única opción real de oponerse a la empresa, y que buscasolucionar los problemas que los otros sindicatos no quierensolventar. Los trabajadores deben saber que por mejorar las condicioneslaborales no van a poner en riesgo la viabilidad de la empresa,como justifican UGT y CCOO. El sindicalismo nada influye en laasignación de producción.