Ignacio Salazar, CEO de Geoalcali

Ignacio Salazar: "La extracción de potasa de Mina Muga asegura a Navarra 30 años de actividad económica y empleo"

20.09.2020 | 00:51
Ignacio Salazar Blanco, en la sede de la empresa minera Geoalcali en Pamplona, el pasado viernes.

Ignacio Salazar (Bilbao, 1964) cumple dos meses al frente de Geoalcali, tras sumar más de 30 años en el sector de recursos naturales en países de Europa y América

El ejecutivo internacional Ignacio Salazar Blanco, licenciado en Económicas y Empresariales y en Derecho, comenzó a dirigir en 2013 Orosur Mining, compañía minera de oro canadiense con operaciones en Colombia, Uruguay y Chile. Aquel año Geoalcali llevaba dos ejercicios investigando la potasa en Mina Muga –situada entre los términos de Sangüesa y Javier (Navarra) y Undués de Lerda y Urriés (Aragón)–. En 2014 Geoalcali, filial española de la australiana Highfield Resources Company, solicitó la concesión de explotación de la mina. Seis años después los caminos de Ignacio Salazar y esta empresa dedicada a desarrollar y explotar mina de potasa se han cruzado en un momento clave: la obtención de esta concesión en breve para iniciar la construcción de Mina Muga en el segundo semestre de 2021 y empezar la extracción de potasa en 2023. Hace dos meses Salazar asumió el cargo de CEO de Geoalcali-Highfield Resources Limited. "Dentro del sector de los recursos naturales podemos considerar a la potasa como un mineral verde, ya que el potasio es uno de los tres componentes más importantes en fertilizantes solubles comerciales, junto con el nitrógeno y el fósforo. Los agricultores usan estos fertilizantes para sustentar la tierra, ya que afrontan el reto de mantener los nutrientes necesarios en los campos que cosechan, porque estos se pierden con el paso del tiempo. Los fertilizantes van a tener un papel importante en un escenario en el que la superficie de cultivo actual va a tener que alimentar a una población mundial que no para de crecer", detalla Ignacio Salazar, con experiencia en el sector de los recursos naturales en países de Europa y América del Sur. "Decidí iniciar mi carrera profesional en el extranjero por unos pocos años, pero al final se transformaron en tres décadas", recuerda el CEO de Geoalcali de 56 años y oriundo de Bilbao.

¿Por qué aceptó este puesto?

–Porque la construcción y explotación de una mina siempre genera valor y riqueza en una zona en la que antes no había un proyecto semejante. Esta característica siempre me ha atraído de las iniciativas del sector de los recursos naturales. Geoalcali y Highfield aglutinan los ingredientes para hacer realidad Mina Muga: apoyo de los accionistas; acceso al mercado de capitales, principalmente de Australia con un amplio conocimiento del sector minero; un equipo adecuado de 40 profesionales hasta el momento; respaldo de las administraciones, tanto estatal como autonómicas; y una ubicación geográfica estratégica para abastecer a los mercados de España y del sur de Europa en la primera fase del proyecto en el segundo semestre de 2023. La localización de esta mina cerca de núcleos urbanos es una excepción, ya que como nuestros antepasados explotaron los yacimientos próximos a sus poblados; ahora, lo normal es hallarlos a 5.000 metros en Los Andes o en un desierto, por ejemplo. Por eso, el emplazamiento de Mina Muga se convierte en una ventaja en sí misma para ser más competitivo en el mercado. De hecho, los mayores productores de potasa están en Canadá, Rusia y Bielorrusia, y Europa y España son deficitarias y necesitan importar este producto tan valioso. En siete años, Geoalcali ha invertido 60 millones.

¿Cómo va a volcar en Mina Muga su experiencia de 30 años en el sector de los recursos naturales, a través de su paso por Shell (petróleo y gas) y Orosur Mining (oro)?

–Estos proyectos nacen con un gran riesgo, ya que cuando arrancan, se desconoce si van a prosperar, aunque cuentan con el respaldo de los mercados de capital que debido al conocimiento sobre esta actividad soportan estos peligros. En mi anterior etapa en Shell y Orosur, me he relacionado con los mercados de Londres, Canadá, Europa y América del Norte, tanto en levantamientos de capital como en fusiones y adquisiciones; con gobiernos, comunidades y sindicatos de América del Sur y de otros países de lengua española, en un mundo dominado por la marca anglosajona.

¿En qué punto está Mina Muga?

–En agosto hicimos la exposición pública del proyecto. La pandemia del coronavirus dilató dos meses este paso, previo para obtener el permiso para la concesión de construcción y extracción de potasa de la mina. Ahora, estamos esperando las respuestas a las alegaciones para obtener la resolución de la concesión minera. En lo referente a la ingeniería, hemos concluido la básica, y estamos muy adelantados en la de detalle. Hemos iniciado órdenes de compra para aquellos equipos necesarios para construir la mina, por ejemplo, la máquina para confeccionar las rampas, con un coste de nueve millones, tarda en fabricarse varios meses y hay que encargarla ya para que esté preparada en el momento de iniciar las obras.

¿Qué permisos quedan?

–Falta obtener la concesión minera para construir y entrar en producción.

El Estado, a través del Ministerio de Transición Ecológica, recopila y analiza los informes de los organismos competentes y teniendo en cuenta las alegaciones, emite la concesión. Y en el momento en que la otorga el Ministerio, automáticamente emiten sus permisos Navarra y Aragón.

¿Cuándo prevé su obtención?

–En el último trimestre de este año. Y una vez que nos den luz verde, tenemos que solicitar las licencias de construcción a los ayuntamientos implicados, en este caso de Sangüesa y de Undués de Lerda.

¿Cuáles serán los pasos en 2021?

–Terminar la ingeniería de detalle, que está muy avanzada. A primeros de año, levantaremos la parte principal de capital en los mercados; lograremos los permisos; obtendremos los acuerdos finales con nuestro socio preferente y el resto de contratistas; y haremos la licitación. De esta forma, en la segunda mitad de 2021, Geoalcali comenzará la construcción de la mina, y de la planta de procesamiento de la potasa que ocupa una extensión de 200 hectáreas. Las obras durarían hasta finales de 2023, fecha en la que comenzaría la extracción.

¿A cuánto asciende la inversión de la elaboración de la mina y de la planta procesadora?

–368 millones en construcción, desarrollo, compra de equipos, puesta en marcha y capital circulante para extraer 500.000 toneladas al año. Esta cantidad se invertirá en la primera fase del proyecto; y luego hay una segunda fase, en la que se desembolsarán 208 millones para ampliar las instalaciones y producir un millón de toneladas anuales.

¿Cuántos empleos va a generar?

–500 puestos de trabajo en la primera fase, y 300 adicionales en la segunda, a los que hay que añadir los indirectos. Pero, durante los dos ejercicios de construcción, mil personas van a estar implicadas en su desarrollo, además de otros empleos indirectos.

¿Esas personas asalariadas procederán de la zona donde se ubica Mina Muga?

–El compromiso de la empresa es fomentar la contratación local, con perfiles en los que sobresalen los industriales y de transformación, más que los extractivos. El plan de empleo está desarrollado bajo círculos concéntricos dando prioridad a las dos comunidades y esto va en paralelo con programas formativos. Trabajamos con todas las entidades, tanto de Aragón como de Navarra, pero principalmente con esta última comunidad. Por ejemplo, de mi experiencia en Uruguay puedo contar que a pesar de no ser un país con tradición minera, el 95% de los empleos generados en un proyecto con más de 15 años de actividad procedían de personas que vivían en la zona donde se encontraba ubicada la mina. En un proyecto de este tipo, no conviene traer a profesionales de otro país; es mejor invertir en formar a perfiles autóctonos porque luego la empresa dispone de entre 20 y 30 años para rentabilizar esa formación.

¿Hay solución para la conexión entre la planta de procesamiento y la autovía del Pirineo?

–Nosotros hemos hecho una propuesta que se ha evaluado: acceso a la carretera de Javier y salida por el polígono de Rocaforte. El Gobierno de Navarra y el Ayuntamiento de Sangüesa quieren que nos sentemos para analizar otras alternativas. Llevamos tiempo proponiendo una reunión para solventar este tema. Estamos dispuestos a hablar con las autoridades competentes para solucionar esta cuestión para que tenga el menor impacto posible en la población. El volumen de camiones que se va a mover no se puede considerar extraordinario comparado con actividades de cantera e industria que también hay en Navarra.

¿Dónde se va a distribuir la potasa?

–Tenemos mercado suficiente en España y en el sur de Europa para las primeras 500.000 toneladas anuales. Cuando esté en plena producción, también transportaremos camiones hasta el puerto de Bilbao o Pasajes para luego trasladar el producto hasta Brasil, uno de los países con más demanda de fertilizantes, entre otros de los destinos.

¿Qué vida útil tiene la mina?

–La concesión minera plantea una vida de 17 años a un ritmo de extracción determinado, pero la compañía está desarrollando labores de investigación para intentar que los años de vida útil se prolonguen hasta unos 30 según las primeras estimaciones, pero no está aún confirmado. Geoalcali continúa investigando.

¿Qué actitud tienen los ayuntamientos de Sangüesa y de Undués de Lerda ante este proyecto?

–Son dos consistorios diferentes, Undués de Lerda apenas suma unos 50 habitantes; y en cambio, Sangüesa registra casi 5.000 vecinos y vecinas. Hemos tenido reuniones periódicas con la corporación de Sangüesa para informar de los pasos del proyecto, mantenemos una relación fluida, y el propio ayuntamiento ha introducido alegaciones en la exposición pública. Pero sí que hay algo de impaciencia en el consistorio, porque nos recuerdan que fue en 2015 cuando por primera vez hablamos con ellos de este proyecto empresarial, y en 2020 todavía no hemos empezado a construir. Sin embargo, ahora ven más cercana su llegada.

A parte de la ciudadanía le preocupa que la mina esté cerca del pantano de Yesa. ¿Debe estar tranquila?

–El análisis de la empresa y de los organismos competentes, como el Instituto Geológico y Minero de España, concluyen que no hay ningún problema entre la actividad de la mina y la presencia del pantano de Yesa. Las autoridades competentes no se la pueden jugar y una vez otorgada la Declaración de Impacto Ambiental de 2019, la ciudadanía debe estar tranquila. Siempre hemos sido transparentes con Mina Muga. Somos una empresa que cotiza en bolsa en Australia, uno de los países junto a Canadá que más sabe de minería del mundo, que debe informar sobre cualquier incidencia de su actividad a los inversores; la normativa rigurosa sobre el sector minero que hay en España y Europa garantiza el correcto funcionamiento del proyecto; y, además, somos una compañía que quiere trabajar 30 años en Navarra y en Aragón para generar actividad económica, empleo y vertebración del territorio. Estas tres consideraciones aportan confianza a comunidades, administraciones e interesados para que este proyecto se realice con estándares de primer nivel en el mundo, aspecto que no muchos proyectos pueden decir.

Finalmente, ¿qué va a aportar Mina Muga a nivel económico y social a Navarra, en un contexto de crisis provocada por la pandemia?

–Ya ha contribuido en la fase de investigación, desarrollo y descubrimiento de este mineral, ya que para llegar hasta la potasa ha desembolsado 60 millones. En 2021 se van a generar mil puestos de trabajo durante la fase constructiva (desde finales del próximo año hasta finales de 2023); y posteriormente 800 empleos cuando esté en plena producción. Todo ello para extraer un mineral con el que se va a elaborar fertilizante que va a tratar una tierra de cultivo, cada vez más escasa, que alimentará a una población en continuo crecimiento.

currículum

Nombre. Ignacio Salazar Blanco.

Lugar de nacimiento. Bilbao, 1964.

Edad. 56 años.

Estado civil. Casado, con dos hijos.

Formación. Formado en la Universidad de Deusto (Bilbao) donde completó sus licenciaturas en Económicas y Empresariales y en Derecho.

Trayectoria. 18 años en exploración y producción de petróleo y gas con Royal Dutch Shell. En esta empresa lideró equipos de desarrollo de nuevos negocios y finanzas en países como Reino Unido, Alemania, Dinamarca y Argentina, y en las oficinas centrales de Londres y La Haya, desde donde trabajaba para entidades de Shell en todo el mundo. Tras su paso por Shell, en 2008 se unió a Orosur Mining, compañía en la que fue nombrado CEO en 2013, hasta su incorporación a Highfield. Orosur Mining es una empresa minera de oro canadiense con operaciones en Colombia, Uruguay y Chile, que cotiza en los mercados de Londres y Toronto, y en la que trabajó como CEO y CFO durante doce años. En julio de este año asumió el puesto de CEO en la minera Geoalcali.

Experiencia. Amplia destreza en la exploración, desarrollo, construcción y operación de minas a cielo abierto y subterráneas, y en el desarrollo de relaciones locales, con comunidades y gobiernos, y relaciones internacionales dentro de la industria y en los mercados de capitales de Londres, Europa y América del Norte, tanto en levantamientos de capital como en fusiones y adquisiciones.

"La empresa ha invertido en la fase de investigación, desarrollo y descubrimiento 60 millones de euros"

"La potasa se destinará a la producción de fertilizante para nutrir las tierras que cultivan los agricultores"

"Prevemos empezar a construir la mina y la planta de procesamiento en el segundo semestre de 2021"