“Mercosur no nace por petición del sector primario, sino por intereses industriales de la automoción o renovables, entre otras, de países como Alemania. Debemos ser conscientes de que Europa necesita recuperar el peso económico y político perdido en el contexto internacional, para que así desarrolle políticas agrarias fuertes para el sector primario y la industria agroalimentaria”, advierte el consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, José María Aierdi Fernández de Barrena. Desde su despacho en la sede del departamento de la calle González Tablas, analiza la situación de la agricultura y ganadería con temas tan candentes como el tratado de libre comercio de la UE con Mercosur y el nuevo marco financiero plurianual de la PAC, con un recorte del 22%.
¿El sector primario ha sido utilizado como moneda de cambio en el acuerdo de la UE con Mercosur?
Quienes han tomado la decisión en la UE están más cerca de las grandes empresas multinacionales del automóvil que del sector primario. Han priorizado determinadas industrias. No hay que olvidar que quienes representan a la Unión Europea son los comisarios y gobiernos, y en las últimas elecciones hemos visto un proceso de derechización y un peso creciente de partidos conservadores y patrióticos que aplican estas políticas.
¿Qué postura ha adoptado el Gobierno de Navarra ante este tratado de libre comercio?
–Apostamos por acuerdos comerciales con las mismas reglas de juego. La capacidad de exportación de la Comunidad Foral es enorme. Navarra no tiene miedo a competir, que lo hace en calidad y no en cantidad, con otros productores siempre y cuando estos últimos respeten las normas de la UE. No estamos hablando solo de una cuestión económica sino también de salud. Por eso, si Mercosur quiere vender en la UE, tiene que producir con nuestras reglas.
“No tiene sentido dejar entrar en Europa alimentos tratados con fitosanitarios que aquí están prohibidos por ser peligrosos para la salud”
¿Cómo garantizan las administraciones al sector primario que no va a haber competencia desleal?
–Con las cláusulas espejo. No es solo un tema económico sino también de salud. Si en Europa prohibimos ciertos fitosanitarios por la seguridad alimentaria y la salud de nuestros ciudadanos, no tiene sentido que permitamos la entrada de alimentos de terceros países que sí los utilizan.
Agricultores y ganaderos insisten en que esos controles no existen.
–Necesitamos que sean efectivos, ya que actualmente la UE solo analiza el 0,0082% anual de los productos que entran. Eso es poco creíble.
¿Y cómo se hace creíble?
–Con más recursos económicos y personal para llevar a cabo esos controles. Además, exigimos un etiquetaje claro, que permita al consumidor identificar la trazabilidad y procedencia de aquello que compra.
¿Cómo puede presionar su departamento en ese objetivo?
–A través de los foros en los que participamos; desde nuestra oficina en Bruselas; mediante la canalización de las posiciones que podamos tener en la comunidad; y en las reuniones con el resto de territorios y el Ministerio. Además, debemos informar con datos reales a la población de los acuerdos.
¿Qué sectores navarros salen peor parados en el informe que ha elaborado su departamento sobre el impacto de Mercosur en el sector primario en Navarra?
–Hemos analizado once subsectores. Los que más nos preocupan son el bovino de carne y las aves. Brasil y Argentina son grandes productores de carne. Ya están entrando 200.000 toneladas al año en el continente; y el acuerdo señala que para las primeras 90.000 se eliminan aranceles. En Europa, esta carne, fundamentalmente congelada, representa menos del 2% de la consumida; y por ahora no compite con la calidad de nuestros productos. Sin embargo, esta situación puede cambiar. Además, nos inquieta que Brasil sea el gran exportador mundial de aves.
¿Qué actividades quedan mejor posicionadas?
–Hortalizas (cocidas y congeladas), vino y aceite. En hortalizas exportamos más de 750 millones de euros en el periodo 2022-2024. El vino también tiene mercado y requiere campañas de promoción para llegar a esos 270 millones de habitantes potenciales.
“Necesitamos que los controles sobre los productos de Mercosur sean efectivos, para ello hace falta más inversión y personal”
¿Qué pasos va a dar el departamento de Desarrollo Rural respecto a Mercosur con el sector primario navarro?
–El mes que viene convocaremos el Consejo Agrario y crearemos una mesa específica de seguimiento. Queremos anticiparnos. Esta semana, el Parlamento Europeo ya aprobó las cláusulas de salvaguarda, a través de las cuales si la entrada de productos procedentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay produce una bajada de precios del 5% –antes se fijó un 8%–, se debe aplicar la paralización inmediata.
¿Puede activarse este tratado de libre comercio sin esperar el pronunciamiento del Tribunal de Justicia Europeo?
El Tribunal puede tardar en pronunciarse entre 16 y 24 meses. Pero, si un solo estado de Mercosur lo ratifica en su parlamento, entrará en vigor provisionalmente si la UE acepta. Por eso, estamos en alerta constante.
¿Preocupa el acuerdo comercial de la UE con Marruecos tanto como Mercosur?
–Sí. A veces, centramos toda la atención en un escaparate mediático, en este caso Mercosur, y pasan desapercibidos otros, como el tratado con Marruecos. El tomate, por ejemplo, podría verse seriamente perjudicado. Navarra tiene un peso importante en la huerta y hay que estar muy atentos para que no nos ganen la partida por falta de vigilancia.
Mercosur llega en un momento crítico para la Política Agraria Común (PAC). ¿Qué se está negociando para 2028?
–La UE ha planteado un recorte del 22% en los fondos de la PAC para el nuevo periodo 2028-2034. Es una contradicción: difícilmente vamos a pedirle más esfuerzos al sector con menos dinero. La renta agraria media en Europa es el 63% de la de otros sectores. Sin presupuesto no revertiremos el desequilibrio ni animaremos a los jóvenes. Si el esfuerzo de la UE se centra solo en cerrar fronteras o políticas ajenas a la población, habrá una desafección total. En 2023, 60 millones de europeos vivían en regiones donde el PIB per cápita se había reducido respecto a 2020. Ahora, un tercio de la población europea está en peores condiciones. Sin una PAC fuerte, no habrá solidez interna para afrontar el unilateralismo de EEUU o la entrada silenciosa de China en Sudamérica.
“Ya no va a haber ayudas a la destilación y ‘cosecha en verde’, sino que se dirigirán a fomentar la promoción y comercialización del vino”
¿Qué va a pasar con el Plan de Desarrollo Rural, el segundo pilar?
–La UE quiere eliminarlo y no aclara su política de desarrollo rural en las zonas rurales. Ese presupuesto se distribuiría en otros fondos que no están dirigidos exclusivamente al sector. Además, van a dar más papel a los Estados frente a las comunidades. Eso nos preocupa. Tras la experiencia con los fondos Next Generation, el interlocutor pasaría a ser el Ministerio de Hacienda, y perderíamos agilidad. Es un paso atrás en la flexibilidad que siempre prometen. A pesar de todo, seguiremos presionando para que el marco financiero que se cierre este semestre mantenga los recursos y la gestión cercana.
¿Está seguro de que la UE puede cambiar de planteamiento?
–Creo que el sector tiene que movilizarse para exigir cambios en esas políticas, y también a nuestro nivel los responsables políticos de las comunidades autónomas que creemos que otra Europa es posible.
La estadística refleja que el número de Agricultores a Título Principal (ATP) baja año tras año. ¿Ha tocado suelo el sector?
–El número puede ser engañoso. Disminuye el total, pero el sector se transforma hacia modelos más asociados o cooperativos para ser más competitivos y ofrecer mejores servicios. En Navarra estamos en una posición privilegiada: casi el 20% de nuestros profesionales son jóvenes, mientras que en Europa la media no llega al 10%. Es una generación mejor formada y con decisión clara. Para no defraudarles, tenemos el programa Lurberri. Además, estamos haciendo un inventario de explotaciones rentables que van a cerrar por falta de relevo para buscar profesionales en el ámbito familiar o extrafamiliar, apoyados con becas de formación.
¿En qué se traduce el programa Lurberri para un joven que quiere empezar?
–Hemos subido las ayudas a la primera instalación de 40.000 a 100.000 euros. La cantidad concedida se mueve en esa horquilla y el montante aprobado depende del cumplimiento de una serie de requisitos. Además, ahora anticipamos el 50% de la ayuda en el momento de la incorporación, que es cuando más recursos se necesitan. El otro 50%, al año siguiente. Hemos subido el presupuesto de 4,5 a 5,5 millones de euros para 2026. Eso sí, este año, nadie que cumpla los requisitos se quedará sin ayuda; porque la partida es ampliable con recursos de otras áreas que no se ejecuten. También hemos confeccionado ayudas novedosas para personas menores de 40 años, que quieren compaginar otro trabajo con el sector primario a media jornada; y para mayores de esas edad, a media jornada.
¿Cuántos emprendedores se quedaron el año pasado sin ayuda a la primera instalación, por agotarse la línea presupuestaria?
–16, de los que 13 fueron a jornada completa y tres a media jornada. A pesar de ello, se concedieron 95 ayudas a primera instalación. Este año, con el nuevo régimen de convocatoria ampliable, atenderemos a todas las solicitudes. Queremos rejuvenecer el sector. Actualmente la media de edad de los ATP es de 52 años.
¿Por qué esa diferencia con los perceptores de la PAC, cuya media de edad es de 67 años?
–Muchas veces el dinero de la PAC no va a quien trabaja la tierra. Navarra siempre ha defendido que los recursos deben ir al profesional que mantiene el sector vivo. No obstante, el 67% de los beneficiarios de la PAC son agricultores a título principal (ATP).
Ese debate se repite cada vez que se renueva la PAC, pero nunca se suprimen los derechos históricos.
–Navarra siempre ha defendido la eliminación de estos derechos. Y ante el recorte anunciado al presupuesto de la PAC, comienza a escucharse otro discurso entre aquellos que los protegen, porque hay menos dinero para repartir.
Por su parte, el sector agroalimentario goza de buena salud.
–Vamos por buen camino. La industria agroalimentaria ha crecido un 94% desde 2015, y en valor añadido bruto un 106,9%. Representa el 6,5% del PIB total y casi el 15% del PIB industrial. Es un sector que requiere formación cualificada y mejora condiciones laborales. En el sector de congelados, tres empresas navarras elaboran más del 70% de toda la producción del Estado.
¿La colaboración entre sector primario, agroaindustria y Administración es fundamental para continuar creciendo?
–Sí, tenemos que plantearnos intensificar esa relación. Necesitamos hacer un diagnóstico compartido y priorizar los recursos con la intervención de las tres partes. Estamos trabajando en un plan estratégico del sector. El próximo mes, también presentaremos un plan de promoción de producto de Navarra en el Consejo Agrario.
En cuanto a las enfermedades, ¿cuál es el estado de la dermatosis nodular en el vacuno?
–Suspendimos ferias inicialmente hasta el 30 de noviembre pensando que el frío ayudaría, pero Francia no tomó medidas adecuadas y la enfermedad se extendió. Pedimos a Europa declarar toda la comunidad zona afectada para vacunar. Pero finalmente en vez de inocular a las 120.000 vacas que solicitamos, desde el Ministerio nos marcaron que fueran 60.000, las más cercanas a los focos de la enfermedad en Francia. Ya tenemos vacunado casi el 80% de esta cabaña, y la previsión es concluir el sábado 28. No ha habido ningún caso en Navarra ni en el Pirineo.
“El impacto del fuego bacteriano en frutales ha sido durísimo, y vamos a convocar ayudas para su erradicación con el arranque del árbol”
¿Y la gripe aviar?
–Mantenemos el confinamiento, permitiendo solo salidas de cuatro horas controladas para aves camperas, ecológicas y pato, con pastor. Pero de momento, la evolución es positiva y no hay casos significativos.
También preocupa la lengua azul, ¿qué medidas hay activas?
–En lengua azul tenemos vacunas para los serotipos 3, 4 y 8 y vamos a iniciar la vacunación ya. Tanto la vacuna de la lengua azul como la de dermatosis repercuten en el rendimiento de las ganaderías.
¿El fuego bacteriano perjudicó a mucho frutal en Navarra el año pasado?
–El impacto fue durísimo en los frutales, principalmente en la pera. Hemos diseñado ayudas de entre 1.000 o 1.500 euros por hectárea para el arranque, según la modalidad, con carácter retroactivo desde el 1 de enero de 2025. Hemos pedido, junto a la consejera de La Rioja, al Ministerio poder seguir usando un fitosanitario de manera temporal, que tenía que haberse dejado de utilizar el año pasado, como medida necesaria para eliminar esta bacteria, y se ha concedido. Si no quemas el árbol y no limpias hasta la tijera de poda o el guante, la sigues propagando.
¿Van a mantenerse las ayudas al vino vinculadas al excedente de producción?
–No. Durante estos últimos años, ha habido un esfuerzo importante en medidas coyunturales, como la destilación o la cosecha en verde. Hemos gastado mucho dinero en ese terreno, y a partir de ahora ese presupuesto va a destinarse a promoción o comercialización, entre otras opciones.