Caja Rural de Navarra obtuvo en 2025 un beneficio de 249 millones de euros, un 5,48 % más que el ejercicio anterior, y destinará casi la totalidad del resultado a reforzar sus reservas, que elevan el patrimonio neto hasta 2.343 millones de euros, un 13,11 % más.
La entidad mantiene así su política histórica de prudencia al asignar 244 millones a reservas no distribuibles, lo que consolida su posición de solvencia. La ratio de capital ordinario de nivel 1 (CET1) se situó en el 30,21 %, 308 puntos básicos por encima del año anterior y entre las más elevadas del sector financiero español, según explica en un comunicado.
El margen de intereses alcanzó los 300 millones de euros, mientras que el margen bruto fue de 427,4 millones, un 1,86 % inferior al registrado en 2024. La entidad atribuye estos resultados al contexto de tipos de interés derivado de las medidas adoptadas por la autoridad monetaria europea frente a la inflación, así como a una gestión eficaz de la morosidad.
La tasa de mora cerró el ejercicio en el 2,09 %, por debajo de la media estatal del 2,69 %, según los últimos datos publicados.
En volumen de negocio, los depósitos de clientes ascendieron a 13.562 millones de euros, un 5,55 % más, mientras que la inversión crediticia en vigor se situó en 9.795 millones, con un crecimiento del 4,35 % interanual.
Rating
Caja Rural de Navarra está calificada por las agencias internacionales Fitch y Moody's. Los ratings obtenidos se encuentran entre los más altos del sector. Las calificaciones a diciembre de 2025 son: BBB+ (estable) por Fitch y A3 por Moody's.
Más oficinas y más empleo en un contexto de cierres bancarios
Frente a la reducción generalizada de oficinas y plantillas que ha caracterizado al sector financiero en España durante la última década, Caja Rural de Navarra refuerza su implantación territorial. La entidad ha ampliado su red hasta alcanzar las 254 oficinas tras la apertura este año de la oficina del Soto de Lezkairu, en Pamplona.
Además, la plantilla ha crecido hasta las 1.101 personas, 48 más que el año anterior. Para 2026, la previsión es abrir tres nuevas oficinas, reafirmando su apuesta por el modelo de banca local y regional, con la oficina física como eje de la relación de valor con el cliente, sin renunciar al impulso decidido de la digitalización.
Este planteamiento conecta con el peso que las cooperativas de crédito tienen en Europa, donde alcanzan una cuota de mercado del 20% y atienden a uno de cada cinco clientes de banca minorista, además de proporcionar cerca de un tercio de la financiación a pymes.
Acción Social: el “dividendo” que se queda en la tierra
Más allá de las cifras, la entidad subraya su compromiso con el entorno a través de su Acción Social, articulada bajo el lema “Hacer aquí. Crecer aquí”. Un principio que, en clave navarra, resume una filosofía clara: reinvertir en el territorio y contribuir al bienestar colectivo.
La Acción Social se estructura en ocho líneas estratégicas aprobadas por la Asamblea General y respalda centenares de iniciativas vinculadas al deporte, la cultura, la educación, la salud, la investigación, el medioambiente, la obra asistencial, el emprendimiento o la promoción cooperativa, entre otros ámbitos.
La capilaridad territorial y el conocimiento directo de las necesidades locales convierten a la entidad en un agente social relevante, especialmente en entornos rurales y zonas con riesgo de exclusión financiera.
Mirando a 2026: solvencia y cercanía
Con el cierre del plan estratégico de los últimos tres años, Caja Rural de Navarra afronta 2026 con el objetivo de seguir ganando cuota de mercado, fortalecer su solvencia y mantener el crecimiento del crédito a particulares y empresas. Todo ello en un escenario de tipos bajos, donde la productividad y el control de la morosidad serán determinantes.