Mikel Martiarena, de la quesería Dorrea, en Udabe (Basaburua), defiende que las decisiones de compra de los consumidores tienen un impacto directo en el desarrollo económico, social y cultural del territorio. La empresa, con más de 40 años de trayectoria y ya en manos de la tercera generación familiar, elabora queso Idiazabal y Roncal y es una de las principales recogedoras de leche de oveja latxa de Navarra y la CAV. Además de trabajar con su propio rebaño, colabora con numerosos pastores de ambas comunidades para transformar su leche en productos amparados por denominaciones de origen.
Proveedor de Eroski desde hace más de 25 años, Martiarena destaca el esfuerzo de la cooperativa por mantener una fuerte presencia de productores locales en sus establecimientos y por ofrecer visibilidad a los alimentos de proximidad. “El cliente debe ser consciente del poder que tiene en sus decisiones. Cada compra repercute en la cultura y en aquello que nos hace ser parte de una comunidad”, señala.
Por ello, insiste en la necesidad de seguir sensibilizando a los consumidores sobre el impacto de sus hábitos de compra en la economía local, el empleo y la supervivencia del medio rural. “Tu sencillo acto diario de comprar y elegir lo que comes afecta a la comunidad”, remarca.
Aunque cree que el consumidor es hoy más consciente que nunca de esta realidad, advierte de que, ante la enorme oferta disponible, sigue siendo importante recordar quién produce los alimentos y qué modelo de territorio se está apoyando con cada elección.
Patxi Pastor: “Ofrecemos conservas con origen, calidad y sinceridad”
Con 49 años, Patxi Pastor representa la tercera generación al frente de Conservas El Navarrico, una empresa familiar de San Adrián con más de 60 años de historia. La compañía, especializada en conservas vegetales, precocinados, caldos y salsas, cuenta con una plantilla media de 70 trabajadores y exporta alrededor del 20% de su producción.
Pastor se considera un ejemplo de relevo generacional exitoso. “Estamos trabajando conjuntamente la segunda y la tercera generación para hacer una transición controlada y con buena perspectiva. Yo llevo toda la vida en la empresa familiar y tuve la suerte de coincidir con mi abuelo, José Salcedo Soria, que fue el fundador. Me enseñó todos los puestos de la fábrica y percibí cosas que de otra forma no podía ver”.
La apuesta por el origen es otro de los pilares de la empresa. El Navarrico trabaja con productos amparados por figuras de calidad como la IGP Piquillo de Lodosa, el Espárrago de Navarra o la Alcachofa de Tudela. Además, prepara el lanzamiento de una nueva marca, La Navarra, orientada a un público más joven. “Queremos utilizar otro lenguaje para transmitir que, aunque todo vaya muy rápido y no tengamos tiempo ni para cocinar, ofrecemos productos saludables, con origen y muy ricos por los que merece la pena apostar”.
Con más de 200 referencias y una relación de unos quince años como proveedor de Eroski, Pastor asegura que la clave sigue siendo la misma: “apostar por la calidad de la materia prima, el producto local y las relaciones a largo plazo con agricultores y clientes”.