El consejero de Desarrollo Rural y Medio Ambiente, José Mª Aierdi, y la directora gerente de INTIA, Natalia Bellostas, han presentado esta mañana a las organizaciones profesionales agrarias un avance del estudio Evaluación de la viabilidad de la Agricultura de Carbono en explotaciones de Navarra, elaborado por INTIA y la Universidad Pública de Navarra (UPNA) que refuerza el conocimiento técnico para impulsar prácticas agrarias que mejoren la salud del suelo y la resiliencia de las explotaciones.

El trabajo concluye que las prácticas de agricultura de carbono pueden aportar beneficios ambientales y agronómicos relevantes para las explotaciones navarras, aunque su implantación debe responder a una estrategia integral de mejora de los sistemas productivos y no únicamente a la expectativa de obtener ingresos mediante los mercados de carbono.

En la presentación han participado representantes de UAGN, EHNE, UCAN, Alinar, junto con técnicos de INTIA y la UPNA.

El estudio pone de manifiesto que prácticas como la siembra directa, las cubiertas vegetales o la aplicación de enmiendas orgánicas contribuyen a mejorar la salud del suelo, incrementar su contenido de materia orgánica, reducir la dependencia de determinados insumos externos y reforzar la capacidad de adaptación de las explotaciones frente al cambio climático. En este contexto, el potencial secuestro de carbono constituye un beneficio añadido dentro de un conjunto más amplio de mejoras agronómicas y ambientales.

Durante el encuentro, el consejero Aierdi ha destacado que "la prioridad debe ser avanzar hacia explotaciones más resilientes, sostenibles y competitivas. La agricultura de carbono puede convertirse en una oportunidad, pero sólo si se apoya en conocimiento científico, asesoramiento técnico y decisiones adaptadas a la realidad de cada explotación".

El trabajo ha sido desarrollado por un equipo multidisciplinar integrado por personal de las áreas de Experimentación y Estudios Económicos de INTIA y del área de Edafología de la Universidad Pública de Navarra, en el marco del proyecto europeo SOILValues.

Manejo habitual y prácticas de agricultura de carbono

La metodología empleada se basa en la comparación entre un escenario de referencia, que refleja el manejo agrícola habitual, y un escenario de proyecto, en el que se incorporan prácticas de agricultura de carbono durante un periodo de diez años. Para ello, se han seleccionado cultivos y zonas representativas de Navarra y se han analizado medidas como la siembra directa, la aplicación de lodos de depuradora o el establecimiento de cubiertas vegetales. La Agricultura de Carbono es la captura o retirada a largo plazo de dióxido de carbono de la atmósfera para retrasar o disminuir la contaminación de CO2 atmosférica con el fin de mitigar el calentamiento global.

El estudio cuantifica tres componentes principales: el secuestro de carbono en suelo, las emisiones asociadas al manejo agrícola y los costes de implantación, certificación y monitorización. Para estimar la evolución del carbono orgánico del suelo se ha utilizado el modelo RothC, una herramienta desarrollada para simular la dinámica de la materia orgánica en diferentes condiciones climáticas, tipos de suelo y sistemas de manejo.

Además de evaluar el potencial ambiental de estas prácticas, el estudio pretende determinar su viabilidad económica para las explotaciones agrarias. Con este fin, analiza los costes y beneficios asociados, identifica el precio mínimo del carbono en el mercado voluntario necesario para garantizar su rentabilidad y determina qué medidas ofrecen una mejor relación coste-eficiencia.

La información empleada procede tanto del conocimiento generado por la empresa pública a través de su personal técnico asesor y de los resultados de ensayos experimentales como de la información recopilada desde hace 40 años y puesta a disposición pública por el Negociado de Suelos y Climatología del Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra.

Asimismo, el trabajo incorpora conocimiento generado en el proyecto LIFE NAdapta, que ha estudiado en Navarra diversas estrategias de adaptación del manejo agrícola al cambio climático, entre ellas la agricultura de conservación, la optimización de las rotaciones y el uso de enmiendas y fertilizantes orgánicos. En algunos casos, estas prácticas ya están siendo aplicadas por personas agricultoras de la región. Los ensayos realizados han permitido observar resultados positivos en términos de mejora de la salud del suelo, almacenamiento de carbono y reducción de la dependencia de fertilizantes minerales en algunos casos.

Diseñado con el objetivo de obtener estimaciones sólidas y fundamentadas, este estudio constituye un primer paso para analizar la rentabilidad de las prácticas de agricultura de carbono, incluida la posible generación y venta de créditos de carbono en el mercado voluntario y para ofrecer estimaciones fiables que faciliten la toma de decisiones por parte del sector agrario. Se prevé disponer de los resultados definitivos a finales de este año, lo que permitirá contar con una primera referencia para identificar las prácticas con mayor potencial de aplicación en Navarra y evaluar su viabilidad desde los puntos de vista técnico, ambiental y económico.

Este estudio también se alinea con las nuevas exigencias europeas en materia de vigilancia y resiliencia del suelo, que ponen el foco en la necesidad de mantener la salud del suelo como factor esencial para la producción de alimentos, la capacidad de adaptación de los sistemas agrarios y la protección de otros servicios ecosistémicos. En este sentido, Navarra cuenta con una trayectoria previa de trabajo técnico e investigación en manejo y adaptación de suelos agrícolas para la mejora de la resiliencia del sector.