Por la ruta del vino

Localidades navarras integran este recorrido en el que se pueden degustar vinos y gastronomía en un entorno histórico y cultural

21.11.2021 | 10:48
Vista de un viñedo en la zona de Tierra Estella. ARCHIVO

Navarra es tierra de vinos con personalidades marcadas y poderosas. La diversidad de suelos, climas, relieves y tradiciones ha producido vinos diferentes y numerosas bodegas salpican el territorio enriqueciendo el patrimonio histórico y cultural.

Cada temporada, la ruta del vino propone recorridos, visitas, degustaciones, talleres, exhibiciones, juegos, paseos, escapadas..., actividades y experiencias en torno al vino dirigidas a grupos de edades e intereses diversos para descubrir, conocer y disfrutar la vinicultura y la gastronomía navarras.

Olite, Puente La Reina, Obanos y Tafalla son parte de las 25 localidades que integran la Ruta del Vino de Navarra, agrupando a 28 bodegas, 26 alojamientos, 23 restaurantes, seis enotecas o tiendas especializadas, cuatro museos, tres empresas de ocio temático, dos empresas de actividades, una empresa agroindustrial, dos oficinas de turismo y un bar de vinos. Pero, además, está respaldada por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Navarra y por los consorcios de desarrollo y turismo de Zona Media, Ribera (EDER), Tierra Estella-Lizarraldea, tras un convenio suscrito entre el Gobierno de Navarra y estas entidades hasta 2023.

Asimismo, la Ruta del Vino de Navarra recibió el año pasado una mención especial como destino enoturístico responsable y sostenible en los V Premios de Enoturismo "Rutas del Vino de España", convocados por la Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN). Este reconocimiento consolida, por tanto, la apuesta de la Comunidad Foral por impulsar esta ruta turística, entroncada con el desarrollo económico del ámbito rural.

Este producto turístico es fruto de una importante colaboración público-privada, motivada por impulsar la fortaleza de Navarra en la producción vitivinícola y la posibilidad de ofrecer esa fortaleza como alternativa de turismo para dar a conocer no sólo sus vinos sino también el entorno en el que se producen. Una tierra de viñedos, con modernos molinos de viento en lo alto de las colinas, que hacen que el paisaje sea realmente singular. Aquí se puede conocer lo que conlleva la cultura del vino en esta comarca a través de sus bodegas, algunas centenarias y tradicionales, junto a otras más modernas e innovadoras. En ellas están esperando exquisitos tintos jóvenes, deliciosos blancos de chardonnay, grandes tintos crianza y reserva, y cómo no, los siempre seductores blancos moscatel.

El año pasado obtuvo una mención especial como destino enoturístico responsbale y sostenible

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