La Fórmula 1 afronta el año del cambio. El Pacto de la Concordia, que establece los términos generales de la reglamentación, ha caducado para dar paso a un nuevo orden mundial. El Gran Circo vive un nuevo amanecer. En el retrovisor queda ya el primer periodo de la era híbrida, una época de dominación prolongada por Mercedes durante siete años y que al octavo y último, en 2021, alcanzó a su fin por la obstinación de Red Bull, y el talento y la ambición de Max Verstappen, el vigente campeón, el piloto que privó a Lewis Hamilton de ser el más laureado de la historia. El cambio trae incertidumbre, el temor sobre qué deparará el futuro. Así vive la Fórmula 1, en vilo antes de comenzar el Gran Premio de Bahréin, que este domingo comenzará a arrojar respuestas.

Sobre Hamilton sobrevolaron las dudas sobre su continuidad tras la decepción de perder la corona en la última vuelta de la última carrera del año pasado y con polémica incluida. Pero el británico, que ha logrado seis de sus siete títulos beneficiado por el inicio de una etapa, ese primer ciclo de la era híbrida, no se ha querido perder un tren que puede impulsar hacia varios cetros a la escudería que mayor beneficio obtenga de la nueva reglamentación. A priori, su gran amenaza será Red Bull, y en concreto otra vez Verstappen.

La pretemporada ya ha dejado la primera confrontación entre Red Bull y Mercedes, lo que fue una tónica el año pasado. En los primeros test, en Barcelona, la fábrica alemana presentó un monoplaza que nada tenía que ver con el que ensambló para Bahréin, en el segundo periodo de entrenamientos. Los pontones laterales pasaron a ser verticales, adoptando una dirección de diseño que nadie había explorado. "El Mercedes nuevo viola el espíritu de las reglas. Algunas piezas no son legales", criticó Christian Horner, jefe de Red Bull, en la cabecera Auto Motor und Sport.

La polémica está servida antes de dispararse las carreras. Se intuye que será un curso plagado de denuncias. "No sé si el coche de Mercedes es legal, pero es bastante feo. No estoy preocupado por el Mercedes", juzgó Verstappen, el más rápido en las pruebas de Bahréin, donde arrancará la temporada. "No he ido a fondo, pero nadie lo ha hecho", advirtió. ¿Quién habrá acertado en la configuración del monoplaza? "Ahora mismo no estamos para competir por victorias", sostuvo por su parte Hamilton, eterno victimista. Cierto es que su bólido, a estas alturas, padece de violentos botes al altas velocidades -el denominado porpoising-, lo que dificulta el control en el pilotaje.

A nivel de rendimiento, Red Bull, Mercedes y Ferrari han ofrecido síntomas de estar en la vanguardia del progreso. Si bien, la impresión en el paddock es que las dos primeras escuderías no han querido mostrar el verdadero potencial, una política que especialmente ha ejercido Mercedes a lo largo de los últimos años. Ambas se han centrado en desarrollar el ritmo de carrera en lugar de preocuparse por establecer tiempos bajos. Al contrario que Mercedes, Ferrari ha solido transmitir sensaciones que posteriormente se desvanecían. En cualquier caso, parece que las máquinas italianas podrán pisar podios con Carlos Sainz y Charles Leclerc, quienes brindarán un bonito debate por la jerarquía en el seno de la marca. Ya el curso pasado el madrileño, en el año de su debut en Ferrari, batió al monegasco, llamado a ser el número 1.

En Red Bull el rol estuvo claro el curso pasado. El campeón seguirá ostentando la vitola de patrón. Si bien, Checo Pérez, fiel escudero en 2021, peleará por su ascenso. Nunca ha escondido sus pretensiones: "Mi objetivo es luchar por el título". Una de las incógnitas es el desarrollo de la unidad de potencia después de que Honda se apartara de la F-1. Red Bull desarrollará su propio motor, cierto es que lo hará en estrecha colaboración con la marca japonesa después de completar un trasvase de empleados para este 2022. El próximo año, el departamento Red Bull Powertrains afrontará en solitario el desarrollo de los propulsores.

En Mercedes el morbo estará servido. La fábrica ha promocionado a George Russell, un piloto que en su única carrera con el coche de Hamilton estuvo cerca de ganar, lo que alimentó cuestiones que rodean a cualquier campeón. ¿Gana porque posee la mejor máquina? ¿Qué conseguirían otros con ese mismo coche? Desde luego, Russell está ante la oportunidad de su vida.

Alpine ha sufrido problemas mecánicos en ambos test. "Estoy seguro de que vamos a tener una buena temporada", aseguró Fernando Alonso. "Vamos a llegar más preparados de lo que pensaba", expresó tras firmar el tercer mejor crono en Bahréin, aunque se desconoce con qué cantidad de combustible en el depósito. McLaren, AlphaTauri, Aston Martin e incluso Williams se antojan como clase media, al igual que Alpine, porque Alfa Romeo y Haas parecen rodar a la zaga del resto de escuderías.

CAMBIO DE PILOTOS

El ascenso de Russell desde Williams -estaba prestado por Mercedes- es una de las novedades en la parrilla. El británico desplaza a Valtteri Bottas, que se muda al asiento que deja vacante el retirado Kimi Raikkonen en Alfa Romeo, donde Guanyu Zhou heredará el volante de Antonio Giovinazzi para convertirse en el primer chino que disputará una temporada completa en la F-1. El lugar de Russell en Williams lo ocupará Alexander Albon, que regresa a la máxima competición. Además, Haas decidió prescindir del ruso Nikita Mazepin debido a la invasión de Ucrania, razón por la que también se cayó del calendario el Gran Premio de Rusia. El recambio de Mazepin es Kevin Magnussen, otro que retorna a la F-1.