El cooperativismo es clave para el desarrollo industrial de Navarra y ha demostrado de manera sobrada su adaptabilidad en las últimas décadas”, con esta contundencia ha arrancado su intervención Mikel Irujo, consejero de Industria, Transición Ecológica y Digital Empresarial. En una jornada que ha puesto en valor el ADN de la economía foral, Irujo ha destacado que el Gobierno no busca cualquier inversión, sino aquellas que sitúen a la persona en el centro. Su análisis ha sido tajante al referirse a la fidelidad territorial del modelo: “Nunca hemos podido hablar de deslocalización en una cooperativa; eso es algo que está fuera de su ADN”.
Este análisis ha tomado el testigo de la bienvenida ofrecida por la directora de Diario de Noticias, Ana Ibarra, quien ha abierto el foro analizando la evolución de este modelo desde el sector primario hasta su actual vanguardia tecnológica. “Esta estructura de propiedad participada ha introducido una lógica de continuidad en la toma de decisiones y ha logrado que el arraigo territorial forme parte de la estrategia competitiva de nuestras compañías”, ha señalado Ibarra, subrayando que el cooperativismo industrial ha representado históricamente una herramienta eficaz para sostener la economía y el territorio navarro.
Un compromiso institucional que pone a la persona en el centro
La jornada ha continuado con la reflexión de la Consejera de Derechos Sociales, Economía Social y Empleo, Mari Carmen Maeztu, quien ha definido el cooperativismo como una “palanca de progreso” capaz de generar empleo estable y de calidad. Maeztu ha resaltado que Navarra es una tierra con una tradición profunda que ha sabido transformar pequeñas ideas en grandes proyectos compartidos, resistiendo mejor los embates de las crisis.
Para la consejera, la diferencia radica en los valores, pues “frente al individualismo, el cooperativismo nos ha ofrecido colectividad; y frente a modelos donde solo unos pocos se enriquecen, hemos encontrado un reparto mucho más justo”. En este sentido, Maeztu ha confirmado que el compromiso del Ejecutivo es firme y ha anunciado que para el segundo semestre de este año se ha previsto la publicación del Libro Blanco de la Economía Social, una herramienta esencial para medir el impacto de un sector que, además, ha recibido un impulso histórico a través del tercer Plan de Economía Social.
Mesa de debate: De la resiliencia a la conquista tecnológica
En el coloquio posterior, el foco se ha desplazado hacia la realidad operativa de las empresas. Los protagonistas han analizado cómo la propiedad participada ha incidido directamente en la estabilidad del modelo productivo navarro, desgranando los retos de competitividad y financiación en un mercado global.
Íñigo Arruti, Director General de Industria del Gobierno de Navarra, ha abierto el debate situando al cooperativismo como el instrumento que hace posible la estrategia de especialización inteligente S4. Arruti ha aportado datos reveladores sobre el dinamismo del sector: solo en el último año se han creado 112 nuevas empresas. Para el director, este modelo ha facilitado la toma de decisiones estructurales que, en otros contextos, “podrían haber fracturado a las compañías”. "La agilidad es la capacidad de tomar decisiones que en otro tipo de modelos podrían llegar a fracturar a la empresa", ha remarcado.
Desde el ángulo financiero, Pello Bayona, Director de Empresas de Laboral Kutxa, ha asegurado que la salud de las cooperativas es buena, destacando su resiliencia. Bayona ha explicado que su entidad ha acompañado estos proyectos por su robustez intrínseca. “La gobernanza de las cooperativas hace que los proyectos se hayan trabajado y contrastado más internamente”, ha apuntado, señalando que ese consenso previo se traduce en proyectos con una cohesión y robustez muy importantes.
El testimonio de la industria pesada ha llegado de la mano de Miguel Ugalde, director general de Tafalla Iron Foundry, quien ha relatado la transformación de su planta hacia una cooperativa de trabajo asociado donde el 100% de los trabajadores son socios. Ugalde ha lanzado un mensaje de realismo: “Hemos decidido que para ser competitivos tenemos que apoyarnos exclusivamente en la tecnología”. Al ser una cooperativa donde "la propiedad y la decisión están en manos de los socios de trabajo", ha sentenciado que deben ir por delante de los demás, ya que no pueden recurrir a cerrar filiales para apalancarse en otros países.
Finalmente, Asier Toledano de Diego, Director General de Embega, ha detallado cómo su cooperativa ha evolucionado desde 1972 hacia componentes técnicos de mayor valor añadido. Toledano de Diego ha puesto el foco en la especialización como vía de liderazgo. Según ha expuesto, la clave ha sido “ampliar la presencia exterior sin desvincular la base productiva del territorio navarro”, compitiendo en sectores como la automoción y el equipamiento industrial.
El papel determinante de ANEL
La crónica del foro ha concluido poniendo el foco en la labor de la Asociación de Empresas de Economía Social de Navarra (ANEL). Su presidente, Ignacio Hualde ha defendido históricamente un modelo donde el emprendimiento es colaborativo. Gracias a este ecosistema que ANEL ha impulsado durante décadas ofreciendo asesoramiento y apoyo estratégico, Navarra ha conseguido mantener una base manufacturera sólida que hoy afronta con garantías los retos de la digitalización, sosteniendo más de 23.000 puestos de trabajo en la comunidad.
Ignacio Ugalde, presidente de ANEL y director de RR.HH. y Asuntos Jurídicos de Tafalla Iron Foundry, S. Coop., subió al atril no solo para realizar un balance institucional, sino para relatar una vivencia que recorre la columna vertebral de la industria navarra: la lucha por mantener las puertas abiertas. , transmitió un mensaje de realismo y esperanza sobre la industria navarra. Ugalde puso el foco en la capacidad de las cooperativas para mantener la actividad y generar empleo, presentando la cooperación como un escudo frente a la adversidad.
“Hay un sonido que en la industria lo dice todo, el de una persiana cuando baja por última vez. Y hay otro sonido que significa lo contrario, el de una puerta que se abre un lunes por la mañana cuando parecía que ya no iba a abrirse”, afirmó, para subrayar el valor de la perseverancia y el arraigo territorial. Según Ugalde, “cuando una comunidad se organiza y coopera, la industria resiste, se adapta y, sobre todo, avanza”.
El directivo destacó, también, que el modelo cooperativo no solo compite en el mercado, sino que se fortalece internamente: “Lo que tiene de especial este modelo es que no compite contra nadie por dentro, compite fuera, en el mercado, pero por dentro se organiza, se acompaña y se sostiene”. Subrayó, a su vez, su impacto territorial, presente en toda la geografía navarra, y recordó que gracias a la transformación de empresas tradicionales en cooperativas se han salvado más de 4.000 empleos directos.
Ugalde cerró su intervención con una reflexión personal: “Os garantizo que en Tafalla Iron Foundry, donde yo soy socio trabajador, lo viví, sufrí y luché en primera persona… Es una manera de convertir el ‘se termina’ en ‘se transforma’”, resaltando la capacidad del cooperativismo industrial para convertir dificultades en oportunidades y consolidarse como motor de empleo y cohesión social en Navarra.