Osasuna ha firmado un convenio con AEK cuyo principal punto es que reciban clases de euskera los empleados y jugadores que lo soliciten. Y, parafraseando un chiste que circula por ahí, imaginamos esta conversación en la sede del PP de Navarra: “¿A qué no hay narices de criticar ese convenio?”. “¿Que no? Sujétame el cubata”. Y se despachó a gusto: “Imposición”, “colonización”, “no dar el nacionalismo puntada sin hilo”, “politización”, “fagotización”, “entrometimiento”, “fractura social” y “división entre los aficionados”. Olé. No sabíamos que Sabalza y su junta fueran nacionalistas -de hecho, los ubicábamos más bien en el otro extremo-; ni que unas clases voluntarias sean una imposición; ni que haya idiomas con efectos apocalípticos. Pero, por fortuna, el PP vela por Osasuna para explicárnoslo y para evitar que algún jugador rojillo caiga en la diabólica tentación de aprender semejante arma de destrucción masiva.
- Multimedia
- Servicios
- Participación