La salida de Sir Alex Ferguson del banquillo del Manchester United en 2013 dio paso a una época de inestabilidad en el club inglés. Desde entonces han desfilado por las oficinas de la entidad diversos entrenadores. Ninguno de ellos ha logrado recuperar la grandeza de uno de los equipos más relevantes del panorama internacional, que se mira al espejo para tratar de reconocerse. El último que ha caminado por el cadalso es Ruben Amorim, despedido cuando apenas ha cumplido un año en el cargo.

David Moyes (51 partidos), Ryan Giggs (4), Louis van Gaal (103), Jose Mourinho (144), Ole Gunnar Solksjaer (168), Michael Carrick (3), Ralf Rangnick, Erik ten Hag (128), Ruud van Nistelrooy (4) y Amorim (63), unos interinos y otros permanentes, han sido los herederos del puesto de Ferguson, quien condujo a la institución mancuniana a ser referente del fútbol mundial y a convertirse en la más poderosa a nivel económico. Ninguno de ellos ha terminado de cuajar, perpetuando una crisis de identidad y resultados que sitúan al club en la duda eterna. La última liga conquistada sigue siendo la protagonizada por Ferguson en la temporada 2012-13, que fue el prólogo de la depresión del United. La última Champions League data de 2008.

Amorim firma la peor temporada del United

Amorim recaló en el vestuario en noviembre de 2024, como sustituto del cesado Ten Hag. El técnico luso, ex del Sporting de Portugal con el que venía de lograr el título de liga, apeló a la paciencia para ganarse el crédito, porque sobre el césped los resultados eran pésimos a tenor de la historia del club. Completó la peor temporada del United al finalizar en la decimoquinta posición de la Premier League, fue apeado en la quinta ronda de la FA Cup, cayó en cuartos de final de la Copa de la Liga y alcanzó a la final de la Europa League, aunque perdió contra el Tottenham, lo que significó que por primera vez desde 2014 el United no competiría en Europa la siguiente campaña. Es la derrota más dolorosa de la efímera etapa del técnico portugués en el club inglés. Pese a todo, se vendió como un curso de transición para el proyecto de Amorim.

Quinto club con más gasto del mundo en fichajes

El verano, como viene siendo habitual en Manchester, fue agitado. El club fue el quinto mayor inversor de la liga inglesa, representando a su vez el quinto mayor desembolso en el plano internacional: 250 millones de euros en refuerzos para renovar una plantilla que arrastra numerosos fichajes fracasados. El club era a la vez el tercero con el balance negativo más alto del mundo (-176.5 millones), solo por detrás del Arsenal y el Liverpool. Benjamin Sesko (76 millones), Bryan Mbeumo (75), Matheus Cunha (74) , Sanne Lammens (21) y Diego León (4) fueron las incorporaciones mediante traspasos. Todos ellos se han sumado, por el momento, a la extensa ristra de desencantos que el club viene acumulando en el mercado a lo largo de los últimos años, en los que apenas se puede computar a Bruno Fernandes como refuerzo exitoso.

Amorim trata de alentar a sus jugadores durante un partido. Europa Press

Liberado de competiciones europeas, el United vive centrado en la Premier, con la ventaja que ello supone. Sin embargo, la imagen de Los diablos rojos no ha variado, o al menos no lo ha hecho en la medida suficiente. El comienzo del curso fue demoledor: con 4 puntos en las cuatro primeras jornadas, firmó el peor arranque liguero desde la temporada 1992-93. A estas alturas ocupa la sexta posición, con 31 puntos, a 17 del liderato que defiende el Arsenal. La condena de Amorim ha llegado tras una sucesión de una victoria, tres empates y una derrota en los últimos cinco partidos. El empate contra el Leeds ha sido la culminación de la decepción, alimentada además por unas explosivas declaraciones del propio Amorim, quien denunció que el club no estaba permitiéndole ejercer las responsabilidades acordadas en el contrato.

Declaraciones explosivas

“Vine aquí para ser el mánager del Manchester United, no para ser el entrenador. Y eso está claro. Sé que mi nombre no es Tuchel, ni Conte, ni Mourinho, pero soy el mánager del Manchester United. En todos los departamentos tienen que hacer su trabajo. Y así va a ser durante 18 meses o hasta que la directiva decida cambiarlo. No voy a dimitir. Haré mi trabajo hasta que venga otra persona a sustituirme”, protestó, dejando en clara evidencia el rol del director deportivo, Jason Wilcox. El portugués reclamaba mayores poderes en la toma de decisiones respecto a los fichajes coincidiendo con la apertura del mercado de invierno. Si los dirigentes albergaban serias dudas, esto ha sido la gota que colmó el vaso, la representación de la fractura interna.

Una decisión tomada "a regañadientes"

Un día más tarde y ante el clima de enorme tensión, el United ha tomado la determinación del cese pese a tener contrato en vigor hasta 2027: “La directiva ha tomado a regañadientes la decisión de que es el momento adecuado para hacer un cambio. Esto dará al equipo la mejor oportunidad de alcanzar la mejor clasificación posible en la Premier League”. El club admite así que ha tenido mucho que ver el deterioro de las relaciones entre Amorim y Wilcox. Darren Fletcher, actual técnico del equipo sub’18, se hará cargo del banquillo de forma interina, por lo que se estrenará este miércoles ante el Burnley.

Amorim apenas ha aportado cambios respecto a la época de Ten Hag. El luso ha sido además fuertemente criticado por su inflexibilidad en el sistema, un 4-3-3 que exportó del Sporting y que ha tratado de implantar sin éxito en Manchester. Deja el puesto con 25 victorias, 15 empates y 23 derrotas a sus espaldas, cifras alejadas de la grandeza que se le presupone al equipo. Ha rubricado 1,43 puntos por partido, el peor promedio de cuantos han pasado por el banquillo después de Ferguson. La huella de The Boss sigue siendo demasiado profunda y causa añoranza. Porque tras sus éxitos, todo han sido fracasos. Amorim es el enésimo de ellos.