Cuando lo dice un tuitero forofo o un periodista palmero sonríes y ya está, pero cuando al despropósito se une el mismísimo entrenador se te escapa la carcajada. Dice Álvaro Arbeloa: “Para el Real Madrid es más fácil ganar una Champions que una Liga”, en obvia referencia a los arbitrajes. Y es risible porque él ya sabe de primera mano el verdadero motivo de esa aparente paradoja: la Champions se gana haciendo seis o siete grandes partidos ante rivales de alto nivel, mientras que la Liga se gana con pico y pala, con mono de obrero, con un trabajo incesante en 38 jornadas. Arbeloa dirige (de momento) a una plantilla de la que sabe que no necesita motivación cuando llega la Champions, pero a la que tiene que convencer en cada partido liguero para que se esfuerce ese día. Cuando lo consigue, casi siempre gana con facilidad. Pero cuando no lo logra todo es mucho más difícil y se pierden puntos y se pierden ligas.
- Multimedia
- Servicios
- Participación