El emperador desnudo
Íbamos a escribir algo del patético show de Florentino Pérez, pero no sabemos ni por dónde empezar: si por su megalomanía; por el absoluto peloteo que le rodea y que le aísla de la realidad; por la frase de que le han robado todas las ligas que no ha ganado; por su machismo rancio; o por exhibir sus prácticas mafiosas con los medios de comunicación que no le ríen las gracias.
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Fue una de esas veces en las que lo que Juan dice de Pedro dice más de Juan que de Pedro. El emperador desnudo. Daba hasta cosica. Y, por supuesto, ni un ápice de autocrítica con la desastrosa remodelación del Bernabéu –el club pierde un dineral al no poder acoger conciertos–; con el empecinamiento de fichar a Mbappé en vez de buscar sustitutos para Kroos y Modric; con ponerse del lado de Vinicius cuando Xabi Alonso lo intentó enderezar... Es indudable el poder económico, político y hasta judicial de Florentino, pero la fuerza mal aplicada no crea; destruye.
