Le dedicaron todo tipo de insultos, desde "cobarde" a "traidor" y le llamaron "reina", pero Lebron James, en su regreso al Quicken Loans Arena de Cleveland con los Miami Heat, demostró que es más rey que antes y que está en un equipo mucho mejor, que ganó con facilidad (90-118), aportando él 38 puntos a la victoria. "No entiendo esta animosidad hacia mí después de los siete años de entrega y lealtad que tuve con el equipo", declaró después.