Tan solo han transcurrido tres carreras del calendario de MotoGP. No se puede hablar aún de una situación dramática, porque la propia realidad dicta que existe un margen considerable. Pero el tiempo comienza a apremiar para Marc Márquez, porque los pilotos de Aprilia empiezan a abrir brecha en el campeonato. La máxima expresión de la fábrica de Noale es Marco Bezzecchi, que está firmando unas estadísticas asombrosas: es el primer piloto desde 1992 en ganar cinco carreras consecutivas manteniéndose en cabeza en cada vuelta; de hecho, es poseedor del récord absoluto de MotoGP con 121 vueltas consecutivas liderando tras quebrar el registro de Jorge Lorenzo datado de 2015; es el primero capaz de ganar las tres primeras citas del calendario desde que lo consiguiera precisamente Márquez en 2014… Marcas propias de otra década.
La situación la agudiza el hecho de que Márquez viene de protagonizar una campaña aplastante, radicalmente opuesta a la actual. El año pasado, a estas alturas, sumaba tres victorias al esprint y dos en carrera; mientras, ahora ha logrado un primer puesto, un segundo y un decimoséptimo al esprint, y una cuarta y una quinta plaza en carrera. Si el curso pasado era líder holgado del Mundial, hoy aparece a 36 puntos de Bezzecchi, por lo tanto presenta casi un gran premio de desventaja después de solo tres disputados. ¿A qué se debe el cambio? Las respuestas son diversas y solo se entienden como un conjunto de circunstancias.
No es el mismo Márquez
Márquez ha venido confesando que la caída en Indonesia en 2025 sigue pasando factura. En la cita posterior a la consecución de su noveno título, el piloto de Cervera sufrió una fractura en el hombro derecho y daños en los ligamentos, cerca del húmero que tuvo que ser intervenido hasta en cuatro ocasiones en los años anteriores, a la que en un inicio se aplicó un tratamiento conservador. Al observar que la recuperación no marchaba según lo previsto, el pasado octubre fue intervenido en el quirófano. “Lo que pasó en Indonesia todavía tiene consecuencias, aún no está bien”, atestiguó el director del equipo Ducati, Davide Tardozzi, ante los micrófonos de Sky tras correr en Austin.
El Gran Premio de Estados Unidos marcaba un punto de inflexión. Servía como reflejo de la realidad que atraviesan Marc y su máquina. Texas podía ser el freno para Aprilia, que venía de firmar un doblete en Brasil. Sin embargo, Márquez sufrió una caída el sábado en la esprint –la segunda del fin de semana– y fue penalizado con una long lap para la carrera por tirar a Fabio Di Giannantonio. En la jornada dominical estuvo lejos de ser aquel piloto apodado como El capitán América. Completó la sanción cuando rodaba séptimo y descendió hasta el undécimo lugar, donde permaneció impotente a rueda de Raúl Fernández durante numerosas vueltas. Finalmente escaló hasta el quinto puesto. “Sin la sanción, quizá podía haber luchado por el podio, pero desde luego no por la victoria”, certificó para DAZN. Aprilia selló otro doblete con Bezzecchi y Jorge Martín. Es decir, Austin no tuvo el efecto que se podía esperar.
Pero el problema no es solo Márquez
El catalán es honesto y admite que su condición física no es la misma que antes del accidente. “Soy yo quien falla, no la moto. En las primera vueltas, con los neumáticos nuevos, la moto se vuelve agresiva y requiere mucha fuerza, y yo, de momento, no consigo pilotarla. Para ganar competitividad tengo que esperar entre seis y diez vueltas; es decir, cuando los neumáticos empiezan a bajar”, dijo autocrítico tras descabalgar su moto en el circuito de Austin, un territorio Márquez, donde ha ganado más veces que nadie, y que precisamente por ello ofrecía una prueba de fuego.
Márquez no tiene inconveniente en entonar el mea culpa. Sin embargo, los problemas van más allá del piloto catalán. Basta observar los resultados globales de Ducati para encontrar una diferencia abismal. En las tres primeras carreras de 2025, los pilotos de la marca de Borgo Panigale coparon las cuatro primeras posiciones. Es decir, un pleno de doce. En 2026 y transcurridas las mismas carreras, Ducati solo ha metido en tres ocasiones a pilotos suyos entre las cuatro primeras plazas.
Si se toma la misma referencia de las cuatro primeras posiciones en las tres pruebas inaugurales pero con Aprilia, el resultado es que el año pasado no hubo ninguna en el Top 4 y este ha habido siete. Cabe apuntar en este sentido que Aprilia no presenta en 2026 tantas motos en pista como Ducati poseía en 2025. El problema, por lo tanto, no es solo Marc. Tampoco el resto de la plantilla: Di Giannantonio, Álex Márquez, Francesco Bagnaia, Fermín Aldeguer o Franco Morbidelli, todos ellos alejados de las prestaciones mostradas hace solo unos meses.
“Es cierto que ya no somos la moto dominante”, admite Tardozzi ante la obviedad que arrojan los resultados. “Aprilia ha mejorado muchísimo. Si comparamos los datos entre el año pasado y este, han ganado siete u ocho décimas. Nosotros, una o dos. Es un incremento impresionante”, sostiene el director del equipo, quien aunque admite los problemas físicos de Marc no esconde el rendimiento de la máquina, a la que señala como verdadero problema. “Aprilia Tiene pilotos fuertes, como nosotros, pero tenemos que darnos prisa”, apremia.
Tres semanas para reflexionar y trabajar
Tardozzi explicó después de la carrera en Texas que “Di Giannantonio y Bagnaia han dicho claramente que no conseguían gestionar el neumático trasero. Dependían demasiado del trasero , el desgaste era demasiado alto, sobre todo en el hombro derecho, y en un momento dado ya no podían pilotar”. O sea, el principal problema puede estar detectado. Estas tres semanas que vienen por delante sin competición –debido al aplazamiento de Catar– antes de llegar a Jerez conceden margen al equipo para comprender mejor su máquina de MotoGP y poder aplicar cambios, y también a Marc para avanzar en su proceso de recuperación.
No obstante, la necesidad es notable en el discurso. “Esperamos algo de los ingenieros. Tenemos que ser más cuidadosos en la gestión y comprender mejor lo que necesitan los pilotos. Ha habido situaciones que no les han puesto en las mejores condiciones”, alertó Tardozzi, que rebajó la tensión depositando confianza en el grupo de trabajo: “Todavía quedan 19 carreras, no hay nada perdido”.
El nonacampeón de Cervera también aboga por sostener elevado el optimismo: “Si te descartas ya al empezar, mal vas”. Y aprovecha para dirigir la presión hacia el garaje ajeno a fin de explotar todas sus bazas: “Él (Bezzecchi) solo puede perder y nosotros solo ganar”. Pero lo cierto es que las urgencias se han instalado en Ducati y, en consecuencia, se extienden a Marc Márquez, para quien el tiempo apremia para poder volver a debatir por el trono de MotoGP.