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El reloj

SaBIDO es que la sublimación del reality roza con el documental y que el reciente invento del personaje friki haciendo de su vida objeto de retransmisión televisiva es un montaje que da euros. Menos comprensible es que el provecto Bernie Ecclestone, 80 años, decida colocar su rostro desfigurado por una paliza tras un atraco para promocionar el reloj que le robaron en el asalto. Con la cara como un mapa, el patrón de la Fórmula 1 quizás publicita menos de lo que cree los lujosos cronómetros y sí la brutalidad, el asalto sin escrúpulos a la sociedad de la opulencia. La mueca de Ecclestone parece sólo una extravagancia más allá del éxito de la campaña. Se habla de la pinta del apaleado, ¿y del reloj?