Dicen, quienes conocen las cloacas del deporte, que la Operación Galgo se podía hacer desde hace cuatro años, porque no arranca por un chivatazo de Paquillo -pantalla de humo lanzada a través de El País-, sino de la Operación Puerto, en la que sólo se habló de ciclistas, pese a que el ínclito Eufemiano dijo que sólo eran un 30% de los deportistas involucrados. Y esas fuentes se preguntan a qué se ha debido la tardanza: ¿dejarles hacer mientras trajeran medallas? ¿Esperar al mejor momento político para sacar pecho (Lissavetzky se va de candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid)? España sigue siendo el paraíso del dopaje (¡no es delito doparse!) y nunca ha dejado de ser el de los pícaros.