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Como casi todos los elogios se los va a llevar, con razón, Martínez de Irujo, reservamos este espacio para celebrar que Abel Barriola vuelva a estar en la elite de la mano, después de su terrible lesión de 2009 del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. La mano necesita a todas sus figuras para dar el mejor espectáculo posible y el leitzarra es una de ellas.
Ojeamos la Ley Antidopaje y comprobamos que las sanciones son ridículas: te forras suministrando sustancias dopantes a deportistas y lo máximo que te puede caer es una pena de 6 a 24 meses de cárcel, por lo que ni siquiera pisas la prisión. Con tan poco riesgo, no nos extraña que haya médicos y entrenadores que se la jueguen a hacer trampas.