LA prensa dijo entonces que a Stoitchkov le había caído una sentencia de película: "Nueve semanas y media". Es decir, dos jornadas por la expulsión y dos meses por el pisotón al colegiado que había osado mostrar una tarjeta roja al búlgaro, Urízar Azpitarte.
Apenas tres días después, en una decisión sin precedentes, el Comité de Árbitros presentó un recurso ante el Comité de Apelación contra esa sanción, al entender que se tenía que castigar el pisotón como agresión y no como "actitud airada violenta". Eso motivó que la condena se ampliara a seis meses y dos partidos, pero el Barça recurrió ante el Consejo Superior de Disciplina Deportiva, que mantuvo la sanción inicial de dos meses y dos partidos.
Stoitchkov era un recién llegado a la Liga española, tras haber jugado seis temporadas en el CSKA de Sofía, pero tres meses habían bastado para que los aficionados conocieran igual de bien su calidad como delantero y su mal genio fuera y, sobre todo, dentro del campo.
Y la expulsión y el pisotón posterior daban fe no sólo de ese carácter sino de lo poco que tardó Stoitchkov en convertirse en un furibundo antimadridista -épicos fueron siempre sus duelos con Fernando Hierro-, porque los hechos se produjeron en el partido de ida de la Supercopa, en el Camp Nou, con el resultado final de 0-1.
Corría el minuto 40 y Urízar Azpitarte expulsó con roja directa al entrenador Johan Cruyff por protestar y, acto seguido, al búlgaro, por recriminarle la expulsión de su míster.
En todo caso, la Liga no tuvo más remedio que aceptar al peculiar delantero tal y como era porque -al margen de su excesivo temperamento, siempre malhumorado y tan protestón con los árbitros como duro en las entradas a los rivales- era un fenomenal jugador: rápido, fuerte, con un buen regate y un fenomenal chut con la izquierda. Dotes que le convirtieron en la punta de lanza de aquel Dream Team de Johan Cruyff con el que ganó la Copa de Europa"92 y se apuntó cuatro ligas consecutivas.
La historia del pisotón tiene un epílogo divertido: Buenafuente reunió en 2007 en su programa a ex jugador y ex colegiado, y ambos tuvieron una conversación amable, con perlas como la del búlgaro: "Desde aquel día, yo te llamaba Urízar Alpisarte". El árbitro recordó aquella época con buen humor y, eso sí, exigió al ex culé que le pagara el pisotón con una camiseta dedicada.