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La evolución del fuera de juego

La evolución del fuera de juego

en los partidos callejeros que jugábamos de niños no existía el fuera de juego, el tráfico acabó encerrando el fútbol infantil en los patios escolares pero las reglas siguen inmutables y algunos delanteros “palomeros” continúan intimando con los porteros contrarios.

En los nacimientos del fútbol la regla del fuera de juego era mucho más exigente, el balón delimitaba los terrenos, de modo que cualquier jugador situado por delante del balón se encontraba en posición ilegal.

Hacia 1866 se produce la mayor revolución en la regla, se permite jugar por delante del balón y la condición es que existan entre el receptor del pase y la línea de meta al menos tres adversarios. El cambio es definitivo porque permite el pase hacia adelante y da lugar a un juego combinativo que lo dota de múltiples variantes.

Desde entonces todos los cambios se han realizado en el mismo sentido de favorecer el juego de ataque y la consecución de goles, en 1925 se reducen los contrarios precisos de tres a dos y ya en 1990 se legaliza la situación de “estar en línea”.

En los últimos años se han desarrollado interpretaciones favorables para reducir la sanción únicamente a los jugadores que interfieren claramente en el juego, evitando sancionar la mera posición y haciéndolo solo cuando viene acompañada de una muy clara influencia.

Los entrenadores han intentado siempre sacar provecho de la regla en sus disposiciones defensivas usando la táctica del fuera de juego o como la llamó César Luis Menotti, para darle un toque más estético, “el achique de espacios”.

Se discute a menudo sobre qué pasaría si se suprimiera totalmente esta regla, en mi opinión daría lugar a un juego muy diferente donde primaría lo físico sobre lo táctico y más aún sobre la habilidad y la inteligencia.

El autor es vocal de Formación y Relaciones Sociales del Comité Navarro de Árbitros de Fútbol.