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Arriba hay hueco

Arriba hay huecoFoto: Patxi Cascante/Mikel Saiz

Hay en estas fechas un montón de equipos de Osasuna jugando torneos. Creo que salvo el juvenil de División de Honor están todos en acción. El club mide a su cantera con la de otros contrincantes y los resultados, cuando no son buenos, son esclarecedores. Entre todos esos chicos, unos cuantos llegarán a la primera plantilla. Si su sueño es ser profesionales, los mensajes que reciben son alentadores: arriba hay hueco. Repasaba estos días una vieja entrevista con Cruyff en la que el genio holandés, analizando al Osasuna de Pedro Zabalza, subrayaba cómo percibía que siendo un equipo obligado a vender a sus mejores futbolistas “sabe que tiene que preparar a otro jugador para cubrir ese hueco”. Y concluía: “Osasuna normalmente fabrica cuatro futbolistas y compra uno”. Era así en los noventa y lo sigue siendo, después de una época de crisis, en la segunda década del siglo XXI. Así lo entendió también ayer Martín, quien arriesgó colocando a Otegui en los dominios de Merino. El entrenador estaba mostrando que hay recambio y que el novato no le va a la zaga, en clase, al futuro jugador del Borussia. Es cierto que pierde en la parte física, pero en ese cuerpo menudo hay kilos de buen fútbol. Martín trató de arroparlo componiendo un trivote con Roberto Torres y De las Cuevas muy cerca, pero el experimento no le funcionó por ahí. Los tres son muy parecidos y faltaba alguien que incomodara al Tenerife, que tocaba con comodidad en la zona ancha. Era la de ayer una alineación a todas luces descompensada. Pero fue un equipo con más gente de casa y en esta dicotomía entre el ascenso y construir el futuro, perdimos fuelle por un lado pero volvimos a ganar ilusión por el otro.

Ocasiones para ganar.- El partido, sin un medio campo dominante, quedó trabado desde el principio. El Tenerife tomó posiciones atrás y trató de rentabilizar la velocidad en la carrera y en el remate de sus puntas. Hubo pocas ocasiones, pero las más claras no las convirtió Osasuna. De las Cuevas, obligado a recular más de lo que le permite su fútbol, tuvo la primera; y a continuación otra David García; y otra más Urko Vera, que pecó de lentitud. Todo ello en los cinco últimos minutos de la primera parte. Con eso daba para los tres puntos, pero los rojillos toparon también con la mejor versión de Dani Hernández.

Ni a Martín le gustaba.- Daba la impresión de que el partido le gustaba a Martín menos que a los aficionados; sus gestos en la banda delataban que desde el principio las cosas no salían como estaban planeadas. Cambió a los laterales de banda (Oier y otra vez Berenguer) en el minuto 35 y en la segunda parte les obligó a jugar más arriba. Pucko tuvo que darse la vuelta cuando iba a entrar en el campo y retiró a un De las Cuevas poco participativo. Le sustituyó un Olavide que pudo decantar el duelo en sus dos únicos remates a gol, pero sigue siendo el canterano, de los que habitualmente juegan, al que más le cuesta madurar. Con un poco más de presencia, tendrá su hueco. El mismo que pese al empate y a su mal juego, sigue persiguiendo Osasuna en la parte de arriba de la clasificación. Como decía Cruyff en aquella entrevista, “es cuestión de saber, analizar y trabajar”. Pues a ello.