La fe del Planasa mueve montañas
leb oro | los navarros tumban al líder con un descomunal último cuarto en el que anotan 38 puntos
Planasa Navarra94
Palencia81
PLANASA Justo (5), Narros (7), Nguirane (6), Korolev (24), Garrido (6) -cinco inicial- Rodríguez (10), Bonhome (5), García (16) y Servera (15).
PALENCIA Pérez (10), Bas (12), Mcarron (4), Otegui (13), Barnes (5) -cinco inicial- Rodríguez (9), Tomás (2), Fakuade (19) y Blanch (7).
Parciales 18-27, 22.14, 16-21 y 38-19.
Árbitros A. Zamora y J. Torres.
Pabellón UPNA. 1.000 espectadores.
pamplona - Carlos Frade, tras la debacle en el último cuarto ante el Cáceres, reflexionó, volvió al entrenamiento, cogió la pizarra donde escribe los objetivos de la semana, y apuntó que la tarea era disputar los cuatro cuartos. Pelear cada uno de los 40 minutos.
Lo que se vio ayer en el universitario fue el triunfo de la fe, la victoria de una voluntad inquebrantable, el último logro de David frente a Goliath. No era un domingo cualquiera, era un domingo de resurrección.
El Planasa Navarra se presentó en la UPNA para redimir sus pecados, para reivindicar, como canta la peña Kamille, que este equipo nunca se rinde. La empresa no era fácil, más bien se trataba de una prueba hercúlea para los verdes. El Palencia, primero de la tabla, visitaba Pamplona dispuesto a dar un paso de gigante en su ascenso hacia la ACB. Los castellanos vinieron con todo, pero a veces, todo no es suficiente.
El primer cuarto no fue favorable para los intereses navarros. El juego era parejo, la entrega también, pero el acierto, dispar. Los locales se estrellaban en el aro desde la larga distancia (1/8, 12,5%) mientras que los visitantes anotaban con relativa fluidez (4/9, 44%). Un arreón final de Palencia dejó el marcador en 18-27 al final del primer cuarto.
El equipo necesitaba un faro, un guía, un hombre que les condujera a la tierra prometida. Con Oli Arteaga lesionado, todas las miradas se posaron en Yari Korolev. El ruso no se escondió, asumió el reto, cargó al equipo sobre sus fornidos hombros y comenzó su recital ofensivo. Bandeja, aro pasado, bomba... El moscovita sacó su extenso repertorio y castigo a la defensa palentina sin clemencia. 13 puntos al descanso y los de Frade tan solo uno abajo al paso por vestuarios (40-41).
El Palencia sacó su orgullo de campeón en el tercero y, apoyados en un entonado Michael Fakuade, consiguieron varias canastas fáciles tras pérdida. 56-62 al final del período. La tensión en el ambiente se podía cortar con un cuchillo.
ahora o nunca Era el momento clave, el Día D y la Hora H, el match point, un cuarto que bien podría valer una temporada y, en ese preciso instante, el equipo se acordó del propósito de la semana. Se podía ganar o perder, pero estaban ahí para pelear.
Entonces, sucedió la magia. Los últimos 10 minutos de los de Pamplona fueron dignos de guardar en videoteca o, al menos, en la memoria. 38 puntos anotados para vencer de 13 al líder de la liga. Una oda al baloncesto ofensivo, una gesta en busca de la salvación.
Iván García comenzó la remontada, Korolev puso las tablas y Miki Servera se encargó de dinamitar el encuentro. Un triple suyo puso el 75-72 a tres minutos y medio para el final. En el siguiente ataque, pidió el balón, se levantó y la volvió a enchufar ante la algarabía local. Sin embargo, el show de Miki no había echado el telón aún. Con 80-74 y menos de dos minutos de juego volvió a pedir la pelota, porque sentía el cosquilleo en la muñeca, porque se le caían los puntos de las manos. Triple, otro. Partido finiquitado, explosión de júbilo y la salvación un poquito más cerca. La fe mueve montañas.