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Animado por otro amigo

Animado por otro amigo

escuchó el pitido final Johan Cruyff estos días pasados y la noticia nos pilló a muchos en fuera de juego. Al instante de enterarte te quedas como ido, pero a los pocos segundos empiezas a darte cuenta que ya no va a subir más el pan por que Johan calló para siempre.

He disfrutado estos días leyendo cosas sobre él o viendo las repeticiones de sus proezas. Ese tío era un crack y lo sabía.

Llegué tarde para verle jugar. Cuando yo lo descubrí, ya iba con abrigo de entrenador. Le quedaba clavado. Se sentó en un banquillo, cambió los pitillos por los chupa chups y le dio la vuelta al fútbol. Fue un entrenador sin carné de entrenador, que daba clases gratis.

Todos han contado sus anécdotas con elFlaco y yo no quiero ser menos. Muy a gusto les diría que jugué contra él o que solía comer con él mientras jugábamos a golf. Pero eso lo dejo para otros. Yo me quedo con contarles que su cumpleaños era el día siguiente al mío o que en mi banquillo, el suplente que lucía el 14 tenía más boletos para jugar.

Mi gran anécdota la empiezo por el final. Yo un día charlé con él y, además, le di la mano. Era por el año 2002 y se hacía un homenaje merecido a Jon Andoni Goikoetxea en El Sadar. Un triangular con Osasuna, Real Sociedad y el Dream Team de Johan Cruyff, rejuntado para la ocasión. A acompañar a Goiko vinieron los Koeman, Guardiola y demás estrellas del aquel equipo. Era una última oportunidad de ver aquello en directo en nuestro estadio.

Del partido no recuerdo mucho, la verdad. Solo recuerdo que gracias a una amiga a la que le molaba mucho Stoichkov nos esperamos a ver si le sacábamos una foto al búlgaro. Iban saliendo los jugadores recién duchados y en aquello por la puerta grande de El Sadar salió el Flaco con su abrigo clavado, como siempre. Animado por otro amigo y desde mi timidez fui junto a él para darle la mano y decirle que era un crack, aunque ya lo supiera.

El autor es técnico deportivo superior