pamplona - El final de temporada no va a ser apto para cardíacos. La noche de ayer en la LEB Oro añadió un nuevo factor a la ecuación, haciéndola tan enrevesada como peligrosa. Así está la situación: Planasa cayó en Melilla y Lleida hizo lo propio en Palencia, dos resultados, a priori, previsibles. La sorpresa saltó con la victoria del Prat en Castellón que deja un triple empate en lo más profundo de la clasificación. Los navarros se enfrentan en la próxima jornada a Leyma Coruña en la UPNA y deben salir con el cuchillo entre los dientes a por el triunfo. Lleida recibe al poderoso Melilla, que apurará sus opciones de ascenso directo, y el Prat recibe al Huesca. Tarde de transistor y calculadoras.
Dejando a un lado vaticinios, supuestos y esperanzas, toca analizar la actuación de ayer del Planasa. Los navarros salieron con descaro y desparpajo, sin amedrentarse y con una fe ciega en sus posibilidades. Los de Frade plantaron cara mientras pudieron pero, al final, la profundidad de banquillo de los melillenses fue crucial y decisiva. Ese “equipo plagado de jugadores franquicia”, tal y como lo definió el riojano.
No hubo nada que reprochar a los navarros, pues en esfuerzo y en entrega -lo único que es innegociable- no escatimaron en ningún momento. Toca aprender, pasar página y poner la vista y la mente en el match ball contra el Coruña.
En los primeros compases del partido, los chicos de Frade estuvieron por delante. Quique Garrido, ex de Melilla, tiró del carro con decisión y arrojo y anotó los primeros 7 puntos del equipo. En ese primer cuarto llegó una buena noticia y una mala. La mala que Korolev tuvo que sentarse por faltas, la buena -que supera con creces a la primera- es que Oli Arteaga volvió a pisar una cancha tras su lesión en el pie. Se le echaba de menos en la pintura.
El que salió a dominar la pintura fue Hernández-Sonseca que puso un cerrojo en la zona y propició una contundente reacción de los de la ciudad autónoma. 21-12 al fin del primer acto.
Los navarros siguieron apretando y tras firmar un 0-11 de parcial lograron acercarse a 3 puntos (26-23). Melilla, que no estaba para sustos, pisó el acelerador y encadenó varias acciones positivas que valieron para dejar un 39-27 al ecuador del choque.
En el tercer cuarto los de Alcoba sacaron a relucir el potencial que atesoran y disfrutaron de sus mejores 10 minutos de baloncesto. Es lo bueno que tiene hacer cambios y que el nivel permanezca inalterable. 19 abajo (73-54) llegó Basket Navarra al último acto.
Un último cuarto que ya era un mero trámite. No obstante, el Planasa no dio en ningún momento sensación de brazos caídos ni de equipo derrotado, pese a la notable diferencia en el electrónico. Sabía que esa no era su guerra. Momento de pensar en el próximo choque y momento de recordar, una vez más, que este equipo nunca se rinde.
Melilla93
Planasa74
MELILLA Sanz (10), Gatell (6), Manzano (3), Almazán (17) y Suka (13) -cinco inicial-; Zengotitabengoa (11), Larraona (3), Almazán (14), Hernández-Sonseca (2), Franch (8), Edwards (4) y Rodríguez (2).
PLANASA Justo (1), Narros (8), Nguirane (8), Korolev (8) y Garrido (19) -cinco inicial-; Bonhome (9), García (2) y Arteaga (19).
Parciales 21-12, 24-21, 28-21 y 20-20.
Árbitros A. De Lucas y J. González.
Pabellón Pabellón Javier Imbroda.