Álex Márquez ataja la racha de Bezzecchi y Aprilia
Firma la primera victoria del año para Ducati, aunque el italiano aumenta su ventaja como líder de MotoGP beneficiado por la caída de Marc Márquez en la segunda vuelta en Jerez
“No he hecho ningún podio el domingo. No puedes pasar de no hacer ningún podio a ahora ganar una carrera”, manifestó a largo de la semana Marc Márquez sobre sus opciones en Jerez, en un Gran Premio de España de MotoGP que se antojaba como una prueba de fuego para su situación, para medir su nivel competitivo en un curso dominado en sus albores por la Aprilia, y en concreto por Marco Bezzecchi.
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Sin embargo, el vigente campeón fue incoherente con su discurso, que clamaba por la prudencia. Pecó de exceso, víctima de su voraz ambición. Esta vez su gran rival estaba en casa: era su hermano, Álex Márquez, que tardó dos vueltas en arrebatar sin piedad el liderato a Marc, quien había logrado defender hasta entonces su condición como poleman. Para entonces, el récord de 121 vueltas consecutivas de Bezzecchi había tocado a su fin. La épica victoria al esprint del sábado no había aplacado las ansias de gloria de Marc, que quizá fue cegado por el afortunado éxito. Vio el colín de la moto de Álex frente a su carenado y no pudo reprimir su instinto. Deseaba con fuerza la victoria. Trató de engancharse, buscó no conceder metros pensando que permitir la fuga de su consanguíneo podría ser definitivo. No frenó sus ansias. El corazón arrebató el poder a la cordura. La serenidad quedó huérfana. Y ese mismo segundo giro, cuando la carrera aún se quitaba las legañas, la rueda delantera de la Ducati patinó. Marc perdió el tren delantero y se fue irremediable a la grava. Era la quinta caída del año. Su discurso no está alineado con sus actos. Y dicen que son estos últimos los que determinan la realidad. Sin paciencia y regularidad, el campeonato se complica cada gran premio.
Álex Márquez, un tirano sobre ruedas
A lo largo del fin de semana, la competencia ha fijado su mirada en Álex. Todos querían conocer su ubicación en las sucesivas clasificaciones. La parrilla era consciente de que el menor de los Márquez sería uno de los grandes rivales a batir en el cuarenta aniversario del circuito de Jerez. Eran augurios certeros. Álex se transformó en un tirano. Arrastró a su hermano hacia la caída y luego abrió una brecha de la que manó sangre hasta dar muerte a las opciones de victoria del resto de los rivales. Afianzo la ventaja en 6 décimas sobre Bezzecchi. Se dio una coartada. En la novena vuelta el margen superó por primera vez el segundo. El daño estaba hecho. Álex había roto la carrera. Estalló por los aires. Bezzecchi, que rodaba a la zaga, claudicó.
El autor de los tres primeros triunfos dominicales del curso renunció al ritmo de Álex, que en solo trece vueltas ya rodaba con dos segundos de diferencia, aislado. Una tiranía. Álex fue implacable. El piloto más fuerte sobre asfalto seco. Era su cuarta victoria en MotoGP –las tres anteriores llegaron en 2025–, la segunda en el circuito Ángel Nieto de Jerez. A la vez, era la primera del año para Ducati. “No hay muchas palabras para describir lo que siento”, acertó a decir el de Cervera.
Bezzecchi renuncia
Bezzecchi, impotente, entonces echó la vista atrás, donde aparecía Fabio Di Giannantonio, el piloto más destacado de Ducati en este comienzo de temporada. Porque en ese decimotercer giro, Francesco Bagnaia se dirigía hacia el garaje tras sufrir un problema mecánico. Es decir, los dos pilotos del equipo oficial de Ducati quedaban fuera de combate solo un día después de sellar un doblete en el esprint. MotoGP no perdona, no entiende de jerarquías.
La carrera se estabilizó cuando apenas se había cumplido un tercio. Y las posiciones de cabeza quedaron congeladas. Bezzecchi veía agotada su racha de cinco victorias consecutivas, pero su alegría era visible con la segunda posición. “Estoy muy contento; era importante hacer una buena carrera después de lo de ayer –cuando se cayó– y de un fin de semana complicado. Álex era demasiado rápido para mí”, valoró. Al fin y el cabo, ha aumentado su ventaja en el campeonato. En la distancia con Marc Márquez, Bez llegó a Jerez con 36 puntos de ventaja, el sábado se vio recortado a 24 unidades y abandona el trazado con 44.
Di Giannantonio, tercero, consolidó su segundo podio consecutivo, un tanto agridulce, como admitió, al sentirse con opciones de obtener un mayor botín. Atraviesa un momento dulce el italiano.
Jorge Martín finalizó en una valiosa cuarta plaza que le sostiene en el pulso con su compañero de Aprilia en el Mundial, pese a finalizar a diez segundos del ganador. Esta regularidad es precisamente la que puede jugar un papel determinante en el devenir. Bezzecchi ha acaparado los titulares a lomos de la Aprilia, pero con la misma herramienta y sin hacer demasiado ruido Martín figura a solo 11 puntos del líder.
Marc Márquez, optimista pero realista
Marc Márquez, mientras, se aleja, resignado. “Soy optimista pero realista. De momento no estoy pilotando de la mejor manera para ir a por el Mundial. Trataremos poco a poco de reencontrar sensaciones”, expresó. Antes de rodar en Jerez dijo que era alguien que debía adaptarse a su nueva realidad. Y sin la velocidad que le ha caracterizado siempre, sumar ha de ser un deber para soñar con reeditar la corona. Los excesos son el reflejo de sus carencias.
Esta cuarta cita del calendario fue decepcionante para KTM. Pedro Acosta, que contrarresta con su talento las deficiencias de su montura, fue décimo con daños en el carenado. Mención especial para Ai Ogura y Raúl Fernández, quinto y sexto, respectivamente, dando sentido al estado de forma de la Aprilia. Johann Zarco, séptimo, fue la Honda más avanzada.