Situado a casi 150 millones de kilómetros, el sol tiene la energía suficiente como para hacer funcionar un planeta entero, incluso aunque no lo haga ‘a tiempo completo’, sino condicionado por el giro sobre su eje de dicho planeta. Como te puedes imaginar, hablamos de la Tierra, un lugar habitable gracias, entre otras cosas, a que nuestra estrella más cercana proporciona el calor y la luz en la medida necesaria para el desarrollo y subsistencia de todo tipo de organismos.
Pero más allá de la fuente de vida, el sol ha demostrado también ser una poderosa fuente de energía. En realidad, no llevamos ni un siglo ‘aprovechándola’ en ese sentido. De hecho, el primer panel solar con un uso real y práctico se desarrolló en 1954 en los laboratorios Bell, en Estados Unidos y a partir de ahí comenzó a utilizarse en satélites y luego en aplicaciones domésticas e industriales. ¿Y qué sucede con la movilidad y el transporte?
Seguramente en este terreno es donde todavía el sol tiene ‘mucho que decir’. En las últimas décadas hemos visto competiciones de vehículos ultraligeros con ruedas de bicicleta dotados de grandes paneles en su parte superior. También alguna pequeña aplicación en modelos híbridos ‘de calle’, como sucedió con el anterior Toyota Prius Plug-in. Incluso hace poco contábamos cómo Mercedes estaba desarrollando un recubrimiento para la carrocería de sus modelos con el que conseguir energía suficiente como para que un eléctrico recorriera hasta 20.000 km al año… ‘gratis’.
Ahora bien, más allá de los vehículos individuales, ¿de qué forma se puede capturar toda esa energía para hacer que funcionen cientos y miles de aparatos, maquinaría y, por supuesto, medios de transporte 100% eléctricos? Lo primero que suele venir a la mente son los paneles solares instalados en los tejados de viviendas; también sobre los tejadillos que dan sombra a los vehículos en los aparcamientos al aire libre de los centros comerciales… o, incluso, más recientemente en estaciones de recarga para coches EV.
Sin embargo, en Suiza a la empresa estatal de ferrocarriles junto con la start-up SunWays se les ha ocurrido un emplazamiento mucho más original: consiste en la instalación de paneles solares situados entre las vías del tren, capaces de generar unos 16 GWh al año. Esta infraestructura no solo alimenta la propia red ferroviaria, sino que también se integra en el paisaje sin necesidad de ocupar terrenos adicionales (es decir, no hay que levantar esos parques solares repletos de paneles apuntando al cielo que no siempre son del todo ‘estéticos’). La idea es aprovechar la extensa red ferroviaria como soporte energético, transformando kilómetros de raíles en auténticas plantas solares lineales.
En Suiza a la empresa estatal de ferrocarriles junto con la start-up SunWays se les ha ocurrido la instalación de paneles solares situados entre las vías del tren, capaces de generar unos 16 GWh al año
El resto de Europa tampoco quiere quedarse rezagado. En Francia, la SNCF(empresa nacional de ferrocarriles del país galo) y otras compañías asociadas han lanzado el Proyecto Solveig, que busca cubrir hasta 32.000 kilómetros de vías en desuso con placas fotovoltaicas. El objetivo es convertir antiguas infraestructuras en generadores de energía limpia, con sistemas reversibles que permiten retirar los paneles si las vías vuelven a ser utilizadas. Este enfoque combina sostenibilidad con pragmatismo, y podría convertir al país en uno de los mayores productores de electricidad solar vinculada al transporte.
Un poco más al sur, en Italia, también se ha experimentado con líneas ferroviarias convertidas en ‘corredores energéticos’. Allí, en concreto, la compañía nacional Ferrovie dello Stato ha promovido la instalación de paneles solares a lo largo de tramos ferroviarios y en estaciones. De esta forma, se consigue aprovechar superficies infrautilizadas y también se reduce la dependencia energética de la red nacional. Para hacerse una idea de su eficacia, aseguran que hay corredores del norte del país donde este tipo de sistemas fotovoltaicos llegan a cubrir hasta un 30% de las necesidades energéticas de las estaciones y talleres asociados, con planes de alcanzar 2,2 Gw en 2034.
Mientras tanto, en los Países Bajos (de las regiones con más concienciación en energías renovables) también cuentan con los llamados ‘solar rail corridors’. La idea consiste en la instalación de paneles solares en zonas adyacentes a las vías, pero también sobre estructuras ferroviarias, como marquesinas. De esta forma se persigue nutrir de electricidad la red ferroviaria, logrando que se reduzcan hasta un 30% los costes operativos de las líneas donde se han implementado.
Y, por supuesto, no se puede dejar de lado el caso de India, con su enorme red ferroviaria, muchas horas de sol y donde ya experimentan con la integración de paneles fotovoltaicos en estaciones y tramos ferroviarios. De nuevo, los objetivos prioritarios son la reducción de la dependencia de otras fuentes menos limpias (en este caso, el carbón) y lograr que este transporte sea claramente más sostenible. Algunos proyectos piloto han instalado paneles en techos de estaciones y sobre áreas cercanas a las vías, generando energía suficiente para cubrir iluminación, señalización y parte de la tracción eléctrica.
El impacto de estas experiencias va más allá de la movilidad. La integración de paneles solares en trenes y vías abre la puerta a un modelo energético descentralizado, donde cada kilómetro de infraestructura puede convertirse en fuente de electricidad. Además, reduce la dependencia de combustibles fósiles y contribuye a los objetivos de descarbonización que muchos países se han fijado para 2030 y 2050.
Con todo, no cabe duda de que también se plantean retos (o mejoras) a estas ideas innovadoras. Por ejemplo, la eficiencia de los paneles, la capacidad de almacenamiento en baterías y la necesidad de mantener un suministro constante en trayectos largos (o en las horas nocturnas) son desafíos técnicos que aún requieren soluciones. Sin embargo, la evolución de la tecnología fotovoltaica y el abaratamiento de los costes hacen que cada vez sea más factible escalar estos proyectos.