Los recientes ataques al complejo de enriquecimiento de uranio de Natanz en Irán y en la ciudad israelí de Dimona, donde se encuentra la mayor instalación nuclear del país, muestran que la guerra "ha alcanzado una fase peligrosa", ha advertido este domingo la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"Los ataques dirigidos contra instalaciones nucleares suponen una amenaza creciente para la salud pública y la seguridad ambiental", ha agregado el director general de la organización, Tedros Adhanom Ghebreyesus, en su cuenta oficial en X.

Tedros ha hecho un llamamiento urgente a las partes en conflicto para que "ejerzan la máxima contención militar y eviten cualquier acción que pueda desencadenar incidentes nucleares".

"Los líderes deben priorizar la desescalada y proteger a los civiles", ha agregado, señalando que el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) por ahora no ha detectado niveles de radiación anormales tras los ataques en Irán e Israel.