El intercambio de fuego entre Israel y la milicia chií Hizbulá se ha recrudecido la última jornada, quebrando el acuerdo de alto el fuego condicionado que se negoció esta semana en Washington. Los últimos bombardeos israelíes en el sur libanés han dejado al menos cinco civiles muertos y catorce heridos, mientras que el Ejército hebreo confirmó la muerte en combate de un oficial, el primero desde el anuncio de la tregua. Así, la violencia persistente agrava una profunda crisis humanitaria que mantiene a un millón de personas desplazadas y aleja las opciones de un cese definitivo de las hostilidades.

La escalada de este viernes ha golpeado múltiples localidades meridionales. Según la Agencia Nacional de Noticias libanesa (ANN), un ataque con dron contra un vehículo en Kfar Roumane mató al joven Mohamed Naim Daher, mientras que otra incursión aérea acabó con un motociclista cerca de Deir al Zahrani. En Adchit, tres ciudadanos perdieron la vida, entre ellos un hombre y su sobrino alcanzados dentro de su vivienda. Los bombardeos también afectaron a Al Majadel, Kawthariyat, Mayfadoun, Kafra, Toul, Al Babliya y Saksakiya, donde fue golpeado un complejo comercial. Ante las nuevas órdenes de evacuación dictadas por Israel para nueve poblaciones, la Defensa Civil trasladó hacia Sidón a 41 personas atrapadas en Jebchit, Abba y Al Qusaiba bajo escolta militar, incluyendo a 20 trabajadores de Bangladesh.

Estos fallecimientos se suman a la víctima registrada la noche del jueves en Doueir y a los doce civiles heridos en Tiro por un bombardeo cerca del Hospital Jabal Amel que destruyó un banco. Por su parte, las fuerzas israelíes informaron de la muerte del capitán Eitan Shmuel Lemberg, un oficial de blindados de 21 años caído en el sur libanés, la baja número 28 desde el inicio de la contienda el 2 de marzo. Como respuesta, Hizbulá aseguró haber atacado con un misil de precisión una concentración de vehículos y soldados israelíes junto al Castillo de Beaufort, alegando reaccionar a "la violación del alto el fuego por parte del enemigo israelí y a los ataques contra aldeas del sur".

Líbano como "moneda de cambio"

En el plano político, el presidente libanés, Joseph Aoun, acusó a Irán de usar a su país "como moneda de cambio" en sus negociaciones con EE.UU. "Están matando a nuestra gente y destruyendo nuestros hogares (...) es inaceptable", denunció Aoun. Sin embargo, el líder de Hizbulá, Naim Qassem, ya rechazó el plan de Washington tachando de "humillantes" las negociaciones y exigió un alto el fuego "integral"; un rechazo que bloquea el pacto del miércoles, que condicionaba la tregua al cese de operaciones de la milicia y planteaba "zonas piloto" bajo control del Ejército libanés. Además, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió de que sus tropas seguirán en el sur "por el momento" con libertad de respuesta.

La ONU alertó de que la contienda, que deja más de 3.500 muertos, mantiene desplazadas a un millón de personas en el país, compuesto en un 52% por mujeres y niños. El organismo estimó que al menos 200.000 civiles afrontarán un destierro de largo plazo tras perder sus hogares por la destrucción, por lo que solicitó 331 millones de dólares adicionales para dar asistencia vital urgente y mitigar la fuerte inseguridad alimentaria.